Los menores que acusan al excura del seminario de Ciudad Real mantienen que abusó de ellos

Belén Rodríguez Ciudad Real
El acusado, a la derecha, acompañado de su abogado Francisco Maroto a su llegada a la Audiencia / Clara Manzano

El acusado, a la derecha, acompañado de su abogado Francisco Maroto a su llegada a la Audiencia / Clara Manzano

“Todas las declaraciones han sido firmes y contundentes”, asegura el abogado que ejerce la acusación particular. El juicio, a puerta cerrada, continuará este miércoles con los testimonios de los padres

Los ocho menores que faltaban por declarar en el juicio contra el cura expulsado del seminario de Ciudad Real por presuntos abusos sexuales han ratificado este martes la denuncia inicial. “Todas las declaraciones han sido firmes y contundentes”, asegura el abogado Rodrigo García, que ejerce la acusación particular en nombre de tres familias.

Los chavales  “han venido a ratificar todos y cada uno de los relatos que han hecho a lo largo de todo este tiempo”, ha afirmado el letrado al final de la segunda sesión del juicio que se celebra a puerta cerrada ante la sección primera de la Audiencia Provincial.

Su abogado reitera que  “es inocente”

Francisco Maroto, el abogado que defiende al joven sacerdote P.J.A., ha sido más parco en comentarios este martes, “yo no voy a hacer ninguna declaración sobre los testimonios”, ha dicho, y ha mantenido que el acusado es inocente.

Los ocho menores que han declarado este martes lo han hecho desde otra sala distinta a la del juicio, mediante videoconferencia, para evitar la confrontación visual con el acusado, tutor de secundaria en el seminario cuando supuestamente se produjeron los abusos, en una sesión que se ha prolongado hasta casi las tres de la tarde.

La vista de hoy ha dado más juego que la del lunes, que se consumió con la declaración del acusado, que respondió a todas las preguntas, y el testimonio del menor que más supuestos abusos sexuales sufrió.

Acusado de veinte delitos de abuso

P.J.A., apartado del seminario en el año 2016, cuando saltó el caso -el Obispado lo comunicó a la fiscalía-, y expulsado de la Iglesia Católica por decreto papal en mayo de este año, se enfrenta a una grave acusación por una veintena de presuntos delitos de abuso sexual a chavales de entre 11 y 14 años, cometidos a lo largo de dos cursos, entre los años 2013 y 2015.

Los chavales, que ya no están el seminario, le contaron lo que pasaba a la psicóloga del centro a finales del año 2015, y el Obispado abrió una investigación interna que terminó con la expulsión del clérigo, antes de ser juzgado por la justicia ordinaria.

Piden 40 años de prisión

El escrito de acusación, en el que se piden unos 40 años de cárcel, refiere una serie de episodios o bien en la piscina pública, o en dependencias del seminario, en los que supuestamente el sacerdote tocaba en los genitales a los menores como sin querer o bajo algún pretexto.

Lo obligó a desnudarse

Uno de los chicos relata que en una ocasión que fue a su habitación a pedirle perdón por estropear una maceta, el sacerdote acusado lo obligó a desnudarse, diciéndole que lo iba a someter “a una prueba de confianza”. Cuando chaval lo hizo, el cura le preguntó que si había entendido la prueba, a lo que respondió que “sí”. Después lo dejo que se fuera sin más.

El juicio continuará este miércoles con las declaraciones de los padres de las presuntas víctimas. También está previsto que declaren esta semana otros sacerdotes del seminario y más testigos.