Los universitarios conocen la campaña de AI #Nomáspiedras en la lucha contra la violencia sexual

Aurora Galisteo Ciudad Real
Numerosas personas se han acercado a ver la exposición y a firmar en la nueva campaña de AI sobre los obstáculos en el camino de las víctimas de violencia sexual /J. Jurado

Numerosas personas se han acercado a ver la exposición y a firmar en la nueva campaña de AI sobre los obstáculos en el camino de las víctimas de violencia sexual /J. Jurado

Durante toda la mañana de este miércoles, en la Facultad de Letras, el grupo local de Amnistía Internacional ha instalado una mesa informativa y varios carteles, con piedras delante, que permiten hacer un “recorrido” para conocer los obstáculos diversos que tienen que recorrer las víctimas para obtener justicia en nuestro país. Además, numerosas personas se han animado a firmar para pedir al Gobierno que se minimicen esos obstáculos

El grupo local de Aministía Internacional en Ciudad Real ha salido, en la mañana de este miércoles, a la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla-La Mancha para informar a los universitarios de la nueva campaña #Nomáspiedras en la lucha contra la violencia sexual.

Un hecho real es el que se expone en esta pequeña muestra. A través de cinco carteles se conoce el caso de Blanca, nombre ficticio, que en 2016 al entrar en el portal de su casa un hombre la atacó, la violó y la dejó inconsciente.

“Cuándo en la comisaría me preguntaron: ¿Qué ropa llevabas puesta?, sentí que era yo la delincuente”, se ve en el primer cartel. “En lugar de escuchar frases acusadoras cómo esta, las víctimas de violencia sexual, tienen derecho a que la policía las atienda con el máximo respeto y profesionalidad”, añade Aministía Internacional.

Una atención adecuada

Los siguientes carteles hacen alusión al trato recibido por Blanca en el hospital. “Después de un retraso de más de una hora, el forense que me tenía que atender, llegó al hospital gritando delante de todo el mundo: ¿A ver, quién es la víctima?”, se explica. “En lugar de escuchar frases como ésta, las víctimas de violencia sexual tienen derecho a acudir a un hospital y recibir una atención médica adecuada y especializada”.

Y por último, AI denuncia, en los últimos paneles, que desde el día de la agresión hasta hoy, el agresor aún no ha sido detenido “y nadie ha vuelto a contactar conmigo para informarme. Cuando llamo pidiendo información solo me responden: No es necesario que vuelvas a llamar”.

“En lugar de escuchar frases como ésta, las víctimas de violencia sexual tienen el derecho a exigir verdad, justicia y reparación”, explica esta organización quien con esta campaña quiere exigir al Gobierno que se frenen los obstáculos a los que se enfrentan las víctimas de violencia sexual que se atreven a denunciar.

Para ello, se ha redactado un manifiesto que se va a hacer entrega al Ejecutivo nacional y se están recogiendo firmas de adhesión a la campaña. En Castilla-La Mancha ya son alrededor de una veintena las organizaciones que se han adherido a la misma, explica la coordinadora de AI del grupo de Ciudad Real, María Luisa Asensio.

Las piedras simbolizan los obstáculos a los que se enfrentan las víctimas /J. Jurado

Las piedras simbolizan los obstáculos a los que se enfrentan las víctimas /J. Jurado

En esta campaña, Amnistía Internacional lanza este manifiesto que busca apoyos de organizaciones de la sociedad civil, así como del resto de la ciudadanía para que recordemos a las instituciones que ante la violencia sexual hay derechos, entre otros, acudir a la policía y ser informada sin prejuicios, recibir atención adecuada en cualquier hospital, y acceder a una justicia libre de estereotipos y revictimización.

MANIFIESTO

Durante muchos años, hemos vivido en una sociedad que consentía; que aceptaba el maltrato como algo cotidiano; que veía la violencia sexual como algo habitual; que permitía que los abusos y las agresiones a las mujeres quedaran impunes.

Todo esto debería ser parte del pasado, pero aún hoy, en pleno siglo XXI, tenemos que vivir con ello.

Y NO lo consiento:

No consiento que miles de mujeres y niñas sufran violencia sexual, y mucho menos, que, además, tengan que enfrentarse a un camino lleno de obstáculos, de piedras.

No consiento que si mi hija sufre el horror de ser violada, encima sea interrogada durante horas en la policía y tenga que escuchar frases como: “¿Qué ropa llevabas?”.

No consiento que si mi pareja, mi hermana o mi amiga sufre una agresión sexual, le digan: “no importa, márchate, eso no es nada” o “aquí no te podemos atender” cuando acuda en busca de asistencia médica.

No consiento tener que aguantar que jueces y fiscales traten a las agredidas como agresoras.

No consiento que haya mujeres que teman denunciar a su agresor por el terror a sentirse señaladas de antemano.

No consiento que no se crea a las mujeres violadas, que su palabra sea cuestionada, que sean ellas las juzgadas y no los violadores.

No consiento ni una sola agresión más, ni una sola humillación más, ni una sola piedra más en el camino de las mujeres que sufren violencia sexual.

No consiento que se crea que la violencia sexual es solo una cosa de mujeres porque nos afecta a todos y a todas: seres queridos, familias, parejas, hijos, hijas, amigos…

Quiero una sociedad y unas instituciones que tengan claro que ante la violencia sexual hay DERECHOS:

El derecho a acudir a la policía y a ser informada y atendida sin prejuicios.

El derecho a ir a cualquier hospital y recibir la atención adecuada.

El derecho a una justicia libre de estereotipos y revictimizaciones.

Somos miles las mujeres y hombres que exigimos que se respeten estos derechos, no solo cuando aparecen manadas, sino todos los días.

Queda mucho por hacer y por eso vamos a seguir luchando.
¡Únete! ¡Dilo bien alto!