Los vecinos del pasaje Gutiérrez Ortega se oponen a que cambien su denominación

Lanza Ciudad Real
Imagen de archivo del pasaje Gutiérrez Ortega

Imagen de archivo del pasaje Gutiérrez Ortega

Los vecinos solicitan la suspensión de la ejecución del acuerdo, “porque de ejecutarse el mismo causaría perjuicios de imposible o de difícil reparación, ya que el cambio de nombre de la calle no se limita sólo a quitar y en su caso reponer unos rótulos".

Los vecinos del ya antiguo pasaje Gutiérrez Ortega de la capital provincial, denominado a partir de ahora pasaje de la Pandorga, recurrirán el cambio de denominación de las calles afectadas por la Ley de Memoria Histórica en Ciudad Real al considerarlo “arbitrario”.

En un comunicado enviado a los medios de comunicación, los vecinos señalan que “no hay exaltación de la sublevación militar del 36, tampoco de la Guerra Civil ni mucho menos de la represión de la dictadura”, ya que consideran que el cambio de estas calles “está más orientado a una cuestión ideológica que jurídica”.

Los vecinos indican que en febrero presentaron tres recursos de reposición contra el cambio de nombres de calles, que fueron desestimados por el Ayuntamiento “por medio de una débil resolución perfectamente recurrible, abriéndose la vía contencioso administrativa para cuyo interposición los interesados cuentan con un plazo de dos meses”.

“Como vecinos del pasaje Gutiérrez Ortega, no nos consta que se nos haya dado trámite de audiencia, ni posibilidad de formular alegaciones, aportar o proponer pruebas, etc. sobre el cambio de denominación de nuestra calle”, señala el comunicado y añade que “lejos de guiarse por criterios objetivos, parece que el Ayuntamiento ha pensado más en la valoración subjetiva o intencionalidad que según los componentes del mismo, tuvieron aquellos que rotularon hace decenas de años esas calles”.

Por ello, “al amparo del artículo 117 de la misma Ley 39/2015”, los vecinos solicitan la suspensión de la ejecución del acuerdo, “porque de ejecutarse el mismo causaría perjuicios de imposible o de difícil reparación, ya que el cambio de nombre de la calle no se limita sólo a quitar y en su caso reponer unos rótulos, sino que tiene mucho más alcance: gastos de vecinos, profesionales y comerciantes obligados por ejemplo a hacer nueva papelería, plano del callejero, desorientación vecinal, alteraciones en registros oficiales, entre otros”, concluye el comunicado.