“Salvemos las terreras” pide a la Junta que cumpla sus compromisos y al Ayuntamiento que limpie las pintadas del convento ciudarrealeño

Julia Yébenes Ciudad Real
Imagen del convento de Las Terreras / Elena Rosa

Imagen del convento de Las Terreras / Elena Rosa

Este lunes han registrado sendos escritos para el cuidado del monasterio

La plataforma ciudadana ‘Salvemos las terreras’ ha vuelto a instar a las administraciones a que cuiden y den uso al convento en desuso de las Madres Concepcionistas, más conocido como ‘Las terreras’, ubicado en la plaza de la Inmaculada Concepción, para que no acabe deteriorándose.

Esta vez ha sido a través de sendos escritos registrados este lunes en el Ayuntamiento de Ciudad Real y en la sede provincial del Gobierno de Castilla-La Mancha, en los que piden que atiendan sus peticiones, tras reunirse en los últimos meses con los dirigentes políticos de la capital, la provincia y la región.

En el caso del Ejecutivo autonómico quieren saber “el grado de cumplimiento de los dos compromisos asumidos por la delegada de la Junta”, ha señalado a Lanzadigital José Ignacio de la Rubia, portavoz de la iniciativa, como son la inspección del edificio por parte de técnicos de Cultura para informar sobre su estado, y la comunicación a los propietarios del convento, las Concepcionistas de Osuna, de que han de cumplir con la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, por la que los edificios declarados Bienes de Interés Cultural (BIC) “tienen la obligación de ser abiertos cuatro veces al mes para ser visitados y conocidos”.

En el caso del Ayuntamiento ciudarrealeño, la plataforma ha solicitado que limpie las pintadas que hay en varios sitios de la fachada, como las del frente de la calle María Inmaculada, en el atrio de la propia Plaza y en la puerta conventual de la calle San Antonio.

De la Rubia ha sostenido que aunque estos trabajos tendrían que correr a cargo de los titulares del inmueble, por su carácter privado, “sería un buen gesto por ser BIC desde 1991 en la categoría de monumento”.

El monasterio tiene sus puertas cerradas desde 2008, cuando se marcharon a Osuna las dos últimas monjas que lo habitaban, por eso De la Rubia ha insistido en que “hay que evitar que se deteriore”.