Se endeuda para prestarle 60.000 euros a un amigo que nueve años después sigue sin devolverle

Belén Rodríguez Ciudad Real
El acusado, sentado en el banquillo, escuchando al denunciante (de pie), en el juicio que se ha celebrado hoy / B.R.

El acusado, sentado en el banquillo, escuchando al denunciante (de pie), en el juicio que se ha celebrado hoy / B.R.

La víctima, empleado de supermercado en La Solana, continúa pagando el préstamo de 30.000 euros que sacó para ayudarlo, y quiere que sea condenado por estafa. El acusado dice que no salda la deuda porque tiene la nómina embargada y la fiscalía no ve delito: “Tomó una decisión financiera muy arriesgada”

Un vecino La Solana desengañado por la confianza que puso hace nueve años en un compañero de trabajo al que prestó 60.000 euros “porque lo vio agobiado”, lo ha sentado ante la Audiencia Provincial por un presunto delito de apropiación indebida en concurso con estafa, por el que reclama para él seis años de cárcel.

El acusado, J.A.C.N., vecino de Membrilla, admite todo:  que recibió ese dinero en metálico en septiembre de 2009, que se comprometió a devolvérselo en un año,  que hasta ahora no le ha entregado nada, o casi (le abonó 200 euros durante once meses), pero no porque no quiera, sino porque no puede. Y a través de su abogado Jesús Medina ha aportado documentos que acreditan que tiene la nómina embargada y dificultades para afrontar su día a día personal y el de su familia.

Un contrato legal

A la víctima M.A.G.C.L., que no denunció hasta 2015 y nunca ha reclamado la cantidad por lo civil, estas explicaciones le parecen excusas. “Estamos ante un caso claro de apropiación indebida en concurso con estafa. Se firmó un contrato legal, pero la intención era engañar desde el principio”, ha explicado el abogado de la acusación particular José Ignacio Encina.

No sabía nada de la solvencia del amigo

La fiscalía no ve delito y ha reprochado al querellante haber tomado “una decisión financiera muy arriesgada”, sin cerciorarse de la mínima solvencia de su amigo. De hecho según se ha visto en el juicio la víctima no sabe para qué quería el dinero, “me dijo que para saldar una deuda y pagar una casa”, ha explicdo. Y tampoco qué hizo con sus 60.000, solo que a día de hoy continúa pagando el préstamo de 30.000 euros que solicitó para completar la cantidad que le pedía el otro, que ni le coge el teléfono ni contesta a sus mensajes por correo electrónico.

Se conocieron en La Despensa

M.A.G.C.L. y J.A.C.N., dependientes de la sección de carnicería de los supermercados La Despensa (el segundo iba a ser jefe del primero) se conocieron en La Solana unos años antes del préstamo. Congeniaron y entablaron amistad  hasta el punto de compartir problemas personales. J.A.C.N., que había fracasado en dos negocios de carnicería en San Martín de la Vega (Madrid), le explicó a su amigo que tenía deudas y no podía comprarse la casa que quería en Membrilla para su familia, hasta que M.A.G.C.L., que vivía con sus padres y disponía de unos ahorros, se planteó ayudarle.

“Lo vi muy necesitado”

“Lo vi tan necesitado que le presté el dinero que me pidió”, ha declarado el denunciante. Pero no solo recurrió a sus ahorros, sino que pidió un préstamo por 30.000 euros convencido de que J.A.C.N. se lo iba a devolver en poco tiempo.

Para tener más garantías firmaron un contrato que fijaba un plazo  para la devolución del préstamo de doce meses, y además el que recibía el dinero, J.A.C.N., suscribió un seguro de vida (solo lo pagó un año) por si le pasaba algo.

¿Y por qué el amigo no acudió a un banco?, el engañado asegura que sabía que no podía porque aparecía en listas de morosos, pero seguía confiando en él, “me embaucó”, ha rematado.

Le entregó los 60.000 a un tercero en Madrid

La cosa parecía muy seria, pero no fue así. El presunto estafador dice que cuando hizo todo eso esperaba saldar sus deudas por las carnicerías de Madrid a través de un tercero al que le entregó los 60.000 euros que le dio su amigo. Ese tercero le engañó a él (el fiscal le ha preguntado que por qué no denuncia y relata que no sabe ni el nombre), y al final se encontró con más deudas, la de su amigo de La Solana y las de Madrid.

“Recibir un préstamo no es delito”

“Recibir un préstamo no es delito”, ha sentenciado en su alegato final Jesús Medina, el abogado defensor de J.A.C.N., que pide la libre absolución. Esta parte acusa al denunciante de presentar una querella “con temeridad y mala fe”, y no se explica cómo es que la presunta víctima dejó pasar cinco años antes de denunciar.

El caso ha quedado visto para sentencia ante la sección primera de la Audiencia.