“Se puede reivindicar igualdad encima de un tacón, desde la mecha y la diferencia estética”

Belén Rodríguez Ciudad Real
Marian Mur, secretaria nacional de Igualdad de CSIF, hace unos días en Ciudad Real, su ciudad / J.Jurado

Marian Mur, secretaria nacional de Igualdad de CSIF, hace unos días en Ciudad Real, su ciudad / J.Jurado

María Ángeles Mur, secretaria nacional de Igualdad de CSIF, participa desde 2011 en las negociaciones estatales más importantes en materia de igualdad. Feminista y defensora de la "sororidad" (hermandad entre mujeres) aprendió en el instituto que las mujeres se tenían que defender juntas en un entorno hostil. Cuarenta años después lo sigue haciendo

Marian Mur, secretaria nacional de Igualdad del sindicato CSIF aprendió “sororidad” (relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento) sin conocer la palabra. Fue a finales de los setenta cuando ella y otro grupo de chicas, no más de diez, empezaron a estudiar en el instituto Maestro Juan de Ávila de Ciudad Real, ‘el masculino’, y se convirtieron en las primeras mujeres en pisar las aulas como alumnas (la democracia acabó con la segregación por sexos en la educación del franquismo).

“Fue un shock”, rememora Mur, “de buenas a primeras aparecimos allí un grupo de niñas y los chicos, muchos de ellos repetidores mayores, se comportaban como salvajes. Recuerdo que nuestra clase estaba al final de un largo pasillo y tuvimos que desarrollar estrategias para entrar agrupadas porque ellos nos esperaban con la mano abierta para tocarnos”.

Esa experiencia, de las primeras en las que sintió discriminación, lejos de traumatizarla le sirvió para desarrollar “la sororidad con otras mujeres”, dice, algo que a sus 55 años sigue practicando. “Nos buscábamos la vida para protegernos, toda la educación estaba muy masculinizada, el deporte que hacíamos, los profesores, el trato. “Nos habituamos a defendernos en un territorio hostil. Esa experiencia en clase y como jugadora del primer equipo femenino de voleibol que hubo en Ciudad Real me hizo crecer. A veces a las mujeres se nos olvida que somos hermanas, que lo que conseguimos es para nosotras y el resto. Hay que pensar en ti como en parte de un equipo”.

Empoderada del sindicalismo

Esa máxima es la que ha llevado a la ciudarrealeña María Ángeles Mur a convertirse en una mujer empoderada en el ámbito del sindicalismo. Funcionaria de la Tesorería General de la Seguridad Social con plaza en Ciudad Real desde 1986 (de lo que come, recalca), es también la secretaria nacional de Igualdad del sindicato CSIF, al que se afilió en 2005.

En los noventa se sacó la licenciatura en Derecho por la UNED (ejerció unos años y estuvo en la asociación de juristas Themis), diplomada en Derechos de la Mujer por la Universidad Autónoma de Madrid, agente de igualdad de oportunidades y máster postgrado en Prevención de Riesgos Laborales por la Universidad Pontificia de Comillas, fue su experiencia en igualdad y violencia de género lo que la llevó a ocupar un puesto relevante en el sindicato en 2011, primero como técnica y desde 2015 con un perfil más político como secretaria nacional de Igualdad.

En las negociaciones de igualdad más relevantes

En estos ocho años de activismo sindical por la igualdad Mur ha estado en todas las mesas en las que se han negociado avances en igualdad laboral y salarial, como la recién lograda equiparación del permiso de paternidad entre hombres y mujeres, que en teoría se aplicará por fases (ocho semanas este año, hasta llegar a las dieciséis en 2021, como las mujeres). Pero también reconoce su frustración por por los incumplimientos de la Administración.

“Cuando en 2011 se aprobó el primer Plan de Igualdad en la Administración con medidas concretas y un Plan de Acción contra el Acoso Sexual en el trabajo no imaginábamos que llegaría 2019 y que sería la administración la que lo incumple, porque no tiene protocolo propio. No sabemos ni cuántas sanciones se han puesto ni cuántas denuncias ha habido. No hay datos”.

El sindicalismo puede hacer mucho por el feminismo

Convencida de que “desde el sindicalismo se puede hacer mucho por el feminismo”, considera que los sindicatos tienen un papel fundamental interno y externo para exigir que se corrijan desigualdades, aunque admite “que en esto también  también tenemos que hacer nuestra propia revolución”.

Entre esas victorias del sindicalismo Mur recuerda que ha sido CSIF el que ha defendido a las envasadoras de la principal comercializadora de productos hortofrutícolas de Almería que han conseguido una sentencia favorable para que se equiparen los salarios de envasadoras (350) y mozos de almacén (50). La empresa, que tiene plan de igualdad, pagaba más a los mozos, siendo minoría, por un trabajo idéntico, “o casi de memos estrés y fuerza que el de las mujeres”.

María Ángeles Mur, en el centro de Ciudad Real hace unos días / J.Jurado

María Ángeles Mur, en el centro de Ciudad Real hace unos días / J.Jurado

“La sociedad siempre te recuerda que eres mujer”

Marian Mur, que defiende “que se puede reivindicar la igualdad encima de un tacón, desde la mecha y desde la diferencia estética”, tiene muy presente su condición de mujer, “es algo que la sociedad siempre te recuerda”, y pone un ejemplo: “Ya siendo secretaria de Igualdad de CSIF cuando acudo a ciertas reuniones y me acompaña un compañero varón si la otra persona es un hombre se dirige primero a él.  Tienes que recordarle que quien lleva el timón eres tú. Esto sigue pasando porque no se asocia a la mujer con poder”.

Y en esta parte de la entrevista por el 8-M deja otra reflexión: “Las mujeres no tenemos experiencias en gobernar, no nos han enseñado a mandar, a ser jefa o tener autoridad, nos enseñan a cuidar, a estar sometidas y a ser sumisas”.

Ley de Violencia de Género

Firme defensora de la actual Ley Integral de Violencia de Género, Mur no entiende ni los cuestionamientos ni la polémica “caza de brujas” –dice- iniciada en Andalucía por Vox exigiendo datos de los profesionales trabajan con las víctimas. “Esta ley  ha marcado un antes y un después en el abordaje de la violencia de género. Es un referente, estamos muy por delante de lo que se ha hecho en otros países”.

Mur, que se curtió en Madrid asistiendo a víctimas de malos tratos en los años noventa en la calle Barquillo (cuando formó parte de Themis), reivindica la labor de los profesionales de la violencia sobre la mujer, “esto es una profesión, hay que prepararse muy bien para poder intervenir con las víctimas”, recalca. “Claro que hay que erradicar la  violencia de género, pero creo que en parte por la ley tenemos unas cifras que aun siendo insoportables no son las de otros países europeos y no digamos de otros continentes. No podemos echar por tierra todo, al contrario, hay que destinar más fondos a ello”.