Una “segunda vida” más terrenal para el aeropuerto de Ciudad Real

La empresa está pendiente de que pueda tener los permisos correspondientes a partir del 12 de septiembre próximo /Elena Rosa

La empresa está pendiente de que pueda tener los permisos correspondientes a partir del 12 de septiembre próximo /Elena Rosa

Si la Agencia Estatal de Seguridad Aérea /AESAI) da su visto bueno la primera semana de septiembre, los aviones podrán volver a volar al aeropuerto de Ciudad Real. Tres años y medio después de la adjudicación a Ciudad Real International Airport S.L. (CRIA), la empresa podrían empezar a rentabilizar el negocio. Todo apunta a que será un negocio con horizontes más terrenales que los que hubo en la primera vida del aeropuerto de Ciudad Real. La falta de un socio financiero marcará, por otro lado, la forma de rentabilizar las instalaciones.

El próximo día 12 de septiembre puede ser un día importante en lo que podría ser la “segunda vida” del aeropuerto de Ciudad Real. Ese día, el aeropuerto de la capital volverá a estar en el “mapa” de los aeropuertos españoles y podrán despegar y aterrizar de nuevo aviones en sus pistas, desapareciendo las actuales aspas de las mismas que indican el prohibido aterrizar.

No tendrá mucho que ver con  la “primera y  corta vida” del aeropuerto, con vuelos internacionales incluidos, Será mucho más modesto. Un echar a andar desde cero para intentar ir consolidando el negocio e ir creciendo con el paso del tiempo.

La decisión final está en manos de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), que debe conceder los definitivos permisos para que puedan volver a volar los aviones y aterrizar y despegar del aeropuerto.

El pasado 4 de julio, el Gestor de Navegación Aérea (ENAIRE), la antigua Aena, marcaba los parámetros del aeropuerto de Ciudad Real y lo ponía en el “mapa” de aeropuertos españoles. Ahora, AESA, debe verificar que las condiciones de las instalaciones son las óptimas para que pueda volver a ser operativo.

Responsables de la empresa Ciudad Real International Airport S.L. (CRIA) –adjudicataria de las instalaciones por 56,2 millones de euros hace tras tres años y medio tras el concurso de acreedores- llevan varios meses tratando con los técnicos de AESA para conseguir el visto bueno definitivo.

En este contexto, ante la cercanía del 12 de septiembre –si no hubiera solución habría que reiniciar todo el proceso de permisos- la visita que realizaron los técnicos de AESA al aeropuerto los días 22 y 23 del pasado mes de julio, levantó todas las expectativas.

Según ha señalado a Lanza el director de Relaciones Institucionales de CRIA, José Fernando Sánchez Bólalo, el informe que se hizo tras la visita no presentaba deficiencias insalvables en las instalaciones y las perspectivas de concesión de la licencia de vuelo pueden traducirse en realidad.

Para los próximos días 2 y 3 de septiembre está prevista una nueva visita de los técnicos de AESA a Ciudad Real y de la misma debe salir la decisión definitiva que abra una nueva oportunidad de negocio para el aeropuerto.

El proceso de verificación de las instalaciones finaliza la primera semana de septiembre /Lanza

El proceso de verificación de las instalaciones finaliza la primera semana de septiembre /Lanza

Condiciones diferentes

En todo caso, las condiciones de funcionamiento del aeropuerto serán muy diferentes a la de la primera etapa, donde se podían acoger aviones de vuelos internacionales.

Todo apunta, según fuentes conocedoras del sector, a que, si se cumplen todas las condiciones de AESA, los primeros aviones que puedan llegar en esta etapa al aeropuerto de Ciudad Real lo sean de no gran tamaño, viajes privados, de ocio o negocio, por ejemplo, ante la inminente temporada de caza mayor en la provincia, como, han dejado caer dirigentes de CRIA a lo largo de los últimos meses.

Este planeamiento de miras corta viene marcado por las propias condiciones del proyecto de negocio que tiene CRIA, en principio, con una perspectiva a cinco años, según reconoce Bódalo.

La propia financiación del proyecto marca la evolución del posible negocio, que es imposible que resista solo con los vuelos privados. Lejos queda ya el anuncio que se hizo en su día, cuando se presentó el primer proyecto de negocio, de realizar una inversión de 579 millones de euros y de crear unos 7.000 empleos.

Hay que recordar que el entones adjudicatario del aeropuerto, CRIA, hoy su propietaria, tuvo que recibir hasta dos prórrogas en el plazo de pago del precio del aeropuerto, 56,2 millones, por parte del titular del Juzgado de lo Mercantil para que este se hiciera efectivo.

Un incidente clarificador de la situación fue cuando el fondo inglés con el que supuestamente había llegado a un acuerdo para financiar la compra del aeropuerto e inversiones dejó colgado a las puertas de la notaría donde se habían de firmar las escrituras de compra a la gente de CRIA. La estampa de un novio dejando ante el altar a la novia, o viceversa. Un golpe de imagen brutal.

El pago que, finalmente, pudo hacerse “de rebote”, con los más de 86 millones que recibió el propietario de CRIA, Rafael Gómez Arriabas, como consecuencia de una sentencia de Baleares, por la que se le indemnizaba por un negocio inmobiliario que no había podido ejecutar en las islas.

Ese dinero, hecho efectivo con inusitada rapidez para poder hacer frente al último plazo de pago que tenía CRIA, sirvió para pagar el aeropuerto, pero para poco más y ha obligado a una reconducción del proyecto de negocio.

Mantener el aeropuerto

La falta de financiación del fondo inglés o de cualquier otra aportación dineraria ha hecho que CRIA le dé una vuelta de tuerca al negocio y a su financiación.

La rentabilidad del aeropuerto dependerá de las empresas que quieran instalarse en su zona industrial y de los pagos contractuales que hagan cada una de ellas. Fundamental para esta atracción de negocios son la concesión de las licencias de vuelo por AESA y que se haga efectiva una conexión ferroviaria a través del AVE, cuya línea pasa por el propio aeropuerto.

Sánchez Bódalo señala que hay numerosos  contactos con empresas a tal fin de su instalación en el aeropuerto de Ciudad Real, pero se escuda en los acuerdos de confidencialidad para observar el secreto de nombres y sectores de las mismas. CRIA no descarta, además del alquiler de los terrenos para que las empresas se instalen en el aeropuerto, la participación en alguna de ellas, algo que se irá viendo con el tiempo.

Desde CRÍA se señala que las líneas de negocio están totalmente abiertas: mantenimiento de aviones, mercancías, rutas de viajeros de bajo coste en su momento, etc. Todo por orden y progresivamente. Por ahora, solo dos proyectos están algo esbozados.

Por una parte, el acuerdo firmado hace ya un tiempo con la empresa portuguesa Hispano Lusitania, que tenía como objetivo de referencia la construcción de un hangar de 6.000 metros cuadrados con la intención de prestar servicio de mantenimiento de aviones  “de día”, es decir, la revisión que se hace a los aeronaves después de cada viaje.

Hasta el momento, este hangar no ha sido levantado. Fuentes de CRIA señalan que el retraso está relacionado con el cambio de ubicación del mismo con respecto al espacio que iba a ocupar en un primer momento.

El segundo acuerdo se ha pretendido que sea aún más llamativo. El pacto con la empresa estadounidense Skydweller para la construcción de aeronaves por parte de esta compañía en el aeropuerto de Ciudad Real.

La presentación de este acuerdo se pretendió que fuera por todo lo alto. Años después, con la presencia del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en el acto, el Gobierno regional volvía a dar su apoyo al aeropuerto de Ciudad Real, que se traducía en el anuncio de Page de invertir por parte del Gobierno regional 1,5 millones de euros en la compañía estadounidense.

Con esta presencia,  de un aluna manera un espaldarazo, se volvía al tiempo de José María Barreda en la Presidencia de Castilla-La Mancha, cuando el Gobierno regional aportó dinero para publicitar el aeropuerto y para subvencionar el coste de los billetes de las compañías que volaron desde el aeropuerto en los pocos años de aquella primera aventura

Fuentes del sector, en todo caso, consideran que este apoyo desde las instituciones, en estos momentos, pese a que los propietarios de CRIA lo han buscado, está siendo más tenue que en la primera etapa. Los despropósitos de aquel tiempo hacen que, ahora, los políticos se palpan la ropa antes de tomar una decisión que vaya más allá de un apoyo formal a un proyecto que, llegado el caso, puede generar inversión y empleo para la región. Un contrapeso que juega un papel importante a la hora de no romper ningún tipo de puente.

La presentación del acuerdo con Skydweller, en todo caso, incidía en un error intrínseco a la historia del aeropuerto; el secretismo. Como en otras ocasiones a lo largo del tiempo, los periodistas no podían preguntar sobre los pormenores del pacto. Había que atenerse a lo que dijeran los protagonistas del mismo, sin que se pudiera buscar ninguna contradicción. Nada de entrar en profundidades.

Esta línea de que solo cuenta la versión oficial ha sido otro de los lastres del aeropuerto a lo largo de su historia, en su primer, y parece ser también que en su segunda etapa. En ciudad pequeña como Ciudad Real, donde todo se sabe bajo cuerda, este tipo de política informativa no parecer ser la más adecuada.

La falta de concreción sobre qué tipos de aeronaves se van a construir, la inversión real, los datos claves del proyecto, provocaron que la credibilidad del mismo fuera puesta en entredicho. Llovía sobre mojado en la sinuosa y tortuosa historia del aeropuerto. Las redes sociales, los datos de la empresa estadounidense en los boletines comerciales y mercantiles tampoco ayudaban a tener fe en el mismo.

Fuentes consultadas, en todo caso, confían en que la decisión del Gobierno regional de poner en el mismo 1,5 millones haya venido precedida de un estudio a fondo por parte de las autoridades castellano-manchegas sobre la viabilidad y potencia del negocio.