Abelardo, un vecino de Ciudad Real, de 61 años, lleva varios días protestando, pancarta en mano, enfrente de la principal sede del Banco Santander, en pleno centro de la capital, para pedir una solución a la presunta estafa de todos sus ahorros, alrededor de 165.000 euros.
Según denuncia, hace cuatro meses abrió una cuenta a su nombre en la sucursal de dicha entidad en la Glorieta Reyes Católicos, a la que transfirió los 198.087 euros que había recibido por la venta de una casa de su propiedad.
En los primeros días tras este ingreso, Abelardo realizó compras y transferencias por varios miles de euros con la tarjeta de débito asociada a la cuenta, todas ellas validadas por el servicio de ‘Superlínea’ del propio banco, mientras que, posteriormente, el capital se fue diluyendo a través de numerosas transacciones, “a todas horas, incluso de madrugada”, sin su autorización ni conocimiento.
El hombre se enteró del presunto desfalco cuando la entidad le reclamó un descubierto de 6.000 euros que, en principio consideró “un error”, hasta que conoció el fondo de las operaciones cargadas en su cuenta, que no fueron alertadas por los sistemas de seguridad del banco.
Abelardo realizó la consiguiente denuncia del fraude en la Policía Nacional el 2 de octubre, cuya unidad de delincuencia económica y tecnológica está investigando, así como habló con responsables del banco, a los que recriminó que no le hubieran avisado de las numerosas transacciones de dinero realizadas en tan corto espacio de tiempo.
Desde entonces, no ha recibido respuesta y, por ello, censura la falta de información por parte de la entidad, a la que reprocha “la actitud pasiva y de absoluto desinterés”, pese a tratarse de unos hechos que, en su opinión, “podrían ser constitutivos de presuntos delitos de estafa o apropiación indebida”. Según reitera, el vaciado de su cuenta se ha debido “al fallo de los sistemas de seguridad del banco o por cualquier otra circunstancia ajena a mí”.
Desesperado y, ante la precaria situación económica que vive (no tiene otras fuentes de ingresos), Abelardo decidió a principios de diciembre protestar todos los días a las 12 horas delante de la sede central del banco, ubicada en la calle Alarcos, esgrimiendo la pancarta que ha elaborado a mano y que pone ‘Me han estafado 165.000 euros de mi cuenta del Banco de Santander, han pasado 45 días. No se han dignado ni a contestarme. Están jugando con mi vida’.
El cartón manuscrito está colgado en el balcón de su vivienda en la Plaza Mayor desde el pasado día 3 (lo descuelga cuando acude a la protesta diaria) y es su herramienta para pedir que “me escuchen y me den una solución”, dado que “me han arruinado la vida”.
Lamenta las condiciones en las que se encuentra “con el coche embargado, a punto de perder mi vivienda, y sin poder sufragar los estudios universitarios de mi hijo”. Por ahora y a la espera de una solución, vive «de la caridad de amigos y familiares».
