Una joven ciudarrealeña sufre acoso en una playa de Torrevieja mientras hacía ‘topless’

Carlos Monteagudo Ciudad Real
Platja de Les Ortigues / Alicantetoday

Platja de Les Ortigues / Alicantetoday

La joven asegura que la Guardia Civil indica que el acto de grabar con el teléfono móvil, mientras la joven hacía 'topless' en la playa, no es constitutivo de delito.

Una joven ciudarrealeña, A. L. B., ha asegurado haber sufrido este fin de semana una escena de acoso sexual en una playa de la localidad alicantina de Torrevieja mientras hacía ‘topless’.

La joven, en una publicación a través de su cuenta personal de Facebook, que también ha recogido el diario Levante, ha denunciado públicamente cómo un chico estaba grabándola con su teléfono móvil mientras ella tomaba el sol en la playa de La Mata, una pedanía de Torrevieja, sin la prenda superior del bikini.

La joven asegura en la publicación que “nunca he tenido ningún tipo de problema en este pueblo y por ello es mi destino principal de todos los años. De hecho me he sentido perfectamente recibida por sus ciudadanos y siempre he estado encantada”.

Sin embargo, la joven asegura haber puesto una denuncia ante el cuartel de la Guardia Civil de la localidad al haber pillado a un chico en la playa filmándola con su teléfono móvil, aunque asegura que la Guardia Civil afirma que ese hecho no es constitutivo de delito, al tiempo que añadía que “me parece algo de lo que se debería tomar bastante conciencia en los tiempos en los que estamos, no hace falta decir que estaba sin la parte superior del bikini y no creo que deba sentirme cohibida por ningún hombre, y mucho menos por un degenerado que pretende hacer más amena su intimidad a mi costa y sin mi consentimiento”.

La joven indica en su publicación que “hace varios años que decidí omitir la parte superior del bikini. No me gusta, no me siento cómoda y me sobra por completo. Parece que a nadie le había molestado tampoco. No me veo en la obligación de esconder el pecho al igual que los hombres, imagino”.

Tras interponer la denuncia, los agentes de la Guardia Civil afirmaron “que lo máximo que podía hacer era una comparecencia para dejar constancia de que había ido a transmitir esa situación”, según ha publicado la joven en su cuenta personal de Facebook.

Aquí la transcripción de lo que la joven ha publicado en su Facebook:

“Estaba tan tranquila tomando el sol en la playa de las Ortigas, una playa preciosa y llena de mierda porque la gente es muy guarra por cierto.

Observé a un chico que, casualmente, cada vez que me levantaba para bañarme, cambiaba de posición en la toalla, o cada vez que me despertaba de las siestas que acostumbro a echarme, tenía la sensación de que me estaba grabando con su teléfono móvil.

El día anterior, el mismo chico me hizo sentir incómoda por la misma situación. Me levanté y me fui, ya que por supuesto, no voy a montarle gratuitamente el pollo a nadie, y mucho menos sin estar segura o sin pruebas. Y me hizo sentir muy objeto, por cierto.

El segundo día, este imbécil siguió el mismo modus operandi que el día anterior, con la diferencia de que yo ya estaba un poquito cabreada de babosos e imbéciles como él que se creen que las mujeres hacemos topless con intención de provocar al género opuesto. Por favor, is time to change.

Por cierto, se me olvidaba. Al igual que el bikini, hace tiempo que decidí omitir el sujetador porque me agobia, me produce ansiedad, me sobra, tampoco me siento en la obligación de llevarlo. No pretendo “provocar” a nadie, ¿bien?, bien. Sigamos.

El caso es que este individuo, ni siquiera supo grabar de forma disimulada, por lo que decidí levantarme y preguntarle que qué coño estaba haciendo y que sabía que me estaba grabando y que iba a llamar a la policía directamente. Él, muy ignorantemente me preguntó ¿y si me voy?

Ante esto, decidí cogerle el móvil e intentar retenerle durante una media hora o 45 minutos que tardó en aparecer la policía local, sin más ayuda que la única señora de 65 años que se había levantado a ayudarme, y un colega al que había llamado para que se colocase estratégicamente detrás de este individuo.

He de reconocer que me posicioné ante una actitud algo agresiva, pero imagino que al igual que toda mujer u hombre que se haya sentido acosadx por un/a depravadx. Una pena que en estos casos suelan ser depravados.

En fin, después de un millón de disculpas, de lo siento, no llames a la policía, de no volveré a hacerlo pero ayer te grabé y el día anterior a otra chica, de tengo problemas, estoy pasando por un mal momento y por eso lo hago -aspecto con el que la policía local parecía justificarle y me lo transmitía muy amablemente por si quería rectificar mi decisión de denunciarle-, decidí acudir a la Guardia Civil de Guardamar para presentar una denuncia.

Con la misma amabilidad que la policía local, un cabo de la guardia civil me transmitió que sintiéndolo mucho, no era considerado delito el que un asqueroso estuviera grabando todos mis movimientos en la playa durante dos días seguidos, y que, prácticamente, tenía la suerte de que este mismo asqueroso no me quisiera denunciar por agresión y robo.

Bueno. Gracias cuerpo de la seguridad del estado. Me siento súper amparada por la ley. De hecho, creo que yo y gran parte de la población femenina que al igual que a mí y que a todos los hombres, nos sobra la parte superior del bañador, y que, vestidxs o no, es totalmente legal que aparezcas directamente -y no indirectamente- en el móvil de un desconocido. O un asqueroso.

Por tanto, desde la guardia civil, después de dar por hecho que me encontraba en una playa nudista y tener que rectificarlo, me dijeron que lo máximo que podía hacer era una comparecencia para dejar constancia de que había ido a transmitir esa situación, y que, naturalmente, la archivarían en el cajón de me importa una mierda -esto último es de mi cosecha-.

Bueno, chicas y chicos, esta es mi bonita experiencia. Pero como de todo se aprende, he aprendido algo y quiero compartirlo con vosotrxs: ya que no se puede hacer nada ante estas situaciones, coger el móvil de vuestro asqueroso o asquerosa y reventarlo. Reventarlo hasta que duela, pero no se lo reventéis en la cara que os puede salir cara la broma.

Una pena que mi amigo me convenciese para no tirarlo al mar e intentar hacer las cosas de forma legal.

Agradecería difusión para que este consejo sea leído. Saludos y si te llega: hola asqueroso, te has librado de una estupenda.”