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Comedores escolares, una apuesta por la conciliación y la alimentación saludable

Quedan pocos días para el comienzo de un nuevo escolar y los niños retomarán las rutinas que dejan a un lado durante los meses de verano. Las clases y las actividades extraescolares vuelven a escena y, entre ellas, otro espacio que comparten cada vez más niños de la provincia: el comedor escolar.

En torno a ochenta centros educativos de la provincia de Ciudad Real ofrecen el servicio de comedor y un tercio de ellos añaden el de aula matinal. En los últimos años, en especial las localidades de mayor tamaño de la provincia, el número de alumnos inscritos en el comedor escolar aumenta progresivamente con un objetivo básico de facilitar la conciliación de las familias y sentar una base de alimentación saludable en los niños y adolescentes.

El principal requisito que demanda la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a las empresas adjudicatarias del servicio de comedor es que los menús escolares deben garantizar un correcto aporte nutricional a los niños y niñas para favorecer su crecimiento y desarrollo. En este sentido defiende que el mejor ejemplo de alimentación variada y equilibrada coincide con el patrón conocido como “dieta mediterránea”, caracterizada por distribuir los alimentos en varias comidas a lo largo de la jornada y por un consumo elevado de frutas y verduras frescas, cereales, legumbres, pescado y aceite de oliva.

Menú

Detalla que el menú ofertado en el comedor escolar debe estar constituido por un primer plato que es recomendable que esté constituido por arroz, pastas, legumbres, patatas o verduras y hortalizas (crudas o cocidas). Un segundo plato protagonizado por un alimento proteico, como carne, pescados y huevos, acompañado por una guarnición. Esta guarnición puede ser muy diversa y el tipo de alimentos que se utilicen dependerá de la composición del primer plato, aunque generalmente se priorizarán las verduras, hortalizas y ensaladas en sus distintas variedades.

Preparando la comida en el CEIP Don Quijote / Elena Rosa

Igualmente se contempla la oferta de un plato único cuando éste contenga todos los elementos de un primer y un segundo plato (carne o pescado, patatas, legumbres o verduras, arroz o pasta, etc.). La comida se acompañará con una ración de pan (el tamaño de ésta dependerá de la edad del niño) y el postre, en el que la fruta será la opción predominante. En cuanto a la bebida, ésta será siempre el agua.

En la planificación y preparación de los menús escolares deben tenerse en cuenta diversos aspectos relacionados con el tipo de preparación culinaria de las comidas, la variedad de alimentos utilizada en la composición del menú y el ajuste de éste a las cantidades recomendadas de nutrientes y energía según edad y sexo del niño/a. La comida del mediodía deberá aportar entre el 30% y el 35% de la energía total diaria de la dieta.

Variedad de alimentos

El diseño de los menús debe seguir un modelo que comprenda la mayor variedad de alimentos posible, aunque se deberán limitar todos aquellos con un pobre aporte nutricional en comparación con su alto contenido calórico. Además de la diversidad de alimentos, el menú escolar debe ser también variado en las formas de elaboración, utilizando las técnicas culinarias más saludables (plancha, al horno, guisado, estofado, hervido, etc.) y evitando abusar de preparaciones grasas como las frituras, empanados o rebozados.

En este sentido, desde empresas concesionarias de comedores indican que el guiso, la plancha y el horno son los principales métodos de cocinado que emplean, aunque también dos o tres veces al mes realizan algún frito como croquetas, empanadillas o palitos de merluza, en especial en días especiales, para “dar en el gusto” a los niños. “Pero no es la tónica habitual”, inciden desde los comedores, que destacan que por los datos que manejan, los niños que acuden a comedores escolares comen el doble de legumbres que los que no lo hacen. “La legumbre, por sus características en el cocinado, es un alimento que en muchas casas tiene poca presencia”, indican.

Con la comida en la mesa son los monitores del servicio de comedor los que velan para que los niños se coman todo. “Cada niño es un mundo”, explican: los hay más comilones, rápidos, lentos, los que dan vueltas y vueltas a los platos… Pero en general destacan que los niños comen bien en el colegio. Y en eso ayuda el que coman en grupo. “Al compartir comida con sus compañeros, tienden a comérselo todo y a divertirse, porque muchas veces hacen competiciones para ver quién se lo come antes”.

Intolerancias y alergias

Uno de los grandes retos del comedor escolar es su servicio para alumnos con alguna intolerancia o alergia. Cada vez son más los niños que padecen alguna intolerancia (como al gluten o a la lactosa), alergias (al huevo, frutos secos, leche, pescado…) o diabetes. En este sentido los comedores adaptan los menús a los afectados, tratando de que sean lo más parecidos posible al del resto de compañeros. De esta manera, no se sentirán discriminados e irán aprendiendo qué alimentos deben evitar.

Como detalla la Guía de Alimentación para Comedores Escolares de la Junta de Castilla-La Mancha, en cualquier caso, estos niños deben comer junto al resto de compañeros y, sobre todo durante los primeros días, el cuidador del comedor debe estar pendiente de estos alumnos con el objeto de supervisar el cumplimiento de la dieta y evitar que ingieran alimentos que para ellos pueden ser perjudiciales.

Personal del comedor escolar del CEIP Don Quijote / Elena Rosa

El comedor escolar contribuye significativamente a la dieta total de la población infantil ya que el almuerzo se considera, según nuestros hábitos alimentarios, la comida principal del día y supone un aporte importante de energía, aproximadamente un 35%. Además, hoy en día un gran número de alumnos comen en el comedor escolar, por la distancia de la escuela a casa, circunstancias laborales, etc., lo que tiene repercusiones no sólo desde el punto de vista nutricional, sino también en la adquisición de unos buenos hábitos alimentarios.

La responsabilidad del servicio de comedor es, por tanto, proporcionar no sólo una alimentación saludable, segura y nutricionalmente adecuada, sino que además colabora en la adquisición de hábitos alimentarios correctos.

En la distribución de alimentos se aplican las pautas establecidas para la población general, 4 ó 5 comidas distribuyendo el total calórico en: 25% desayuno, 30%-35% comida, 15% merienda y 25-30% cena; ó 20% en desayuno, 10-15% almuerzo de media mañana, 25-35% comida, 10-15% merienda y 25% cena.

Ayudas

Para facilitar el acceso al servicio de comedor escolar a todas las familias, el Gobierno de Castilla-La Mancha destinará el próximo curso 2018-2019 un total de 5,5 millones de euros para 14.000 ayudas a comedores escolares que, sumadas a las cerca de 32.000 concedidas en los tres años anteriores, harán un total de 46.000 al término de esta legislatura. En concreto, durante el curso 2015-2016 se concedieron 7.658 ayudas a comedor escolar, que aumentaron hasta las 10.348 en el curso 2016-2017 y posteriormente a las 13.817 en el curso 2017-2018.

En este sentido el próximo curso habrá 14 comedores nuevos: uno se encuentra en la provincia de Albacete, en la localidad de El Bonillo; otro en la provincia de Cuenca, en Motilla del Palancar; y cinco en la provincia de Ciudad Real, concretamente en Manzanares, Miguelturra, La Solana, Valdepeñas y Puertollano. También habrá un comedor nuevo en la provincia de Guadalajara, en la localidad de Alcolea del Pinar y seis en la provincia de Toledo, en las localidades de Camuñas, Alameda de La Sagra, Noez, Ciruelos, Illescas y Segurilla.