Condenado a 12 años y  medio de cárcel por la agresión sexual de una menor en Bolaños

Belén Rodríguez Ciudad Real
El acusado, conversando con su abogado, a la salida del juicio en la Audiencia / J.Jurado

El acusado, conversando con su abogado, a la salida del juicio en la Audiencia / J.Jurado

La familia de la niña, de 13 años cuando denunció al septuagenario, está “conforme” con la sentencia sobre la agresión sexual de la Audiencia Provincial, que todavía no es firme

La sección segunda de la Audiencia de Ciudad Real ha condenado al septugenario A.F.P., colaborador jubilado de un equipo de fútbol en Bolaños, a doce años y medio de prisión, como responsable de la agresión sexual que sufrió una niña de 13 años el año pasado.

La sala considera probado que la menor no miente, “ha tenido que declarar hasta nueve veces, mientras que el adulto solo dos, estas cosas hay que corregirlas”, remarca la abogada Concha Marín, que ha ejercido la acusación particular a través del programa de la Junta Revelas-m, y no da credibilidad a las explicaciones del acusado.

Inhabilitado para trabajar con niños

El fallo, que se acaba de notificar a las partes (el juicio se celebró a primeros de mes a puerta cerrada) impone también la prohibición de comunicación y aproximación a menos de 300 metros de la niña, durante quince años y de manera simultánea a la ejecución de la sentencia de prisión, además de ocho de libertad vigilada. También se inhabilita a este hombre, ya jubilado de su profesión, para ejercer oficios o trabajos con menores.

Conformes, contentos no: «Nada compensa algo así»

“Estamos conformes con la sentencia y lo rápido que se ha instruido y juzgado el caso, contentos es imposible, la madre lleva varios de llorando, nada compensa algo así”, señala la experimentada abogada en casos de abusos infantiles.

La sentencia considera probado que en febrero del año pasado, cuando la menor acompañaba a su padre en un entrenamiento en instalaciones deportivas de Bolaños, el acusado le pidió que lo acompañara para recoger un balón que había caído en un árbol, próximo a la piscina. En vez de eso la llevó hasta los vestuarios de las instalaciones y la agredió sexualmente.

La adolescente  no lo contó hasta el 15 de julio de ese año, después del confinamiento, al parecer porque tenía miedo de que A.F.P. le pegara y temía las consecuencias: el acusado colaboraba con el padre como utilero en los entrenamientos, aunque estaba jubilado, y tenía buena relación con su familia.

La niña, ahora de 14 años, se lo contó a sus amigas y después a su madre, que puso la denuncia ante la Guardia Civil a mediados de julio del año pasado.

La sentencia todavía no es firme, el acusado, que está en libertad, puede recurrir.