Comienza la restauración “urgente” de la cervantina Venta de Borondo

Carlos Monteagudo Ciudad Real
Restauración del torreón de la cervantina Venta de Borondo

Restauración del torreón de la cervantina Venta de Borondo

Desde la asociación señalan que, a pesar del optimismo que se desprende de las imágenes con la torre estabilizada, es importante recordar que esta intervención "solamente evita el peor de los finales para el edificio", ya que éste "sigue estando en estado ruina y su recuperación integral solo puede tener lugar a un medio o largo plazo"

La Venta de Borondo, un edificio cervantino del Siglo XVI, situado en el término de Daimiel y declarado Bien de Interés Cultural (BIC), está siendo estos días objeto de una “restauración urgente” de las zonas que peor estado presentaban. Entre ellas, el torreón del edificio y la fachada oeste de este histórico inmueble, que para algunos estudiosos de Cervantes, como el cartógrafo Tomás López, sería la venta en la que Don Quijote sería nombrado caballero andante.

Unas obras que llegan después de la lucha insaciable de la Asociación Cultural Venta de Borondo y Patrimonio Manchego por visibilizar este inmueble y poner de manifiesto la importancia de este enclave cervantino.

Por ello, gracias al apoyo económico de diferentes personas y entidades, como los 6.000 euros obtenidos gracias al concurso Semilla Soliss de la Fundación Soliss; los 13.200 euros provenientes de una subvención de áreas de influencia socioeconómica de Parques Nacionales de Castilla-La Mancha, así como los fondos obtenidos gracias a la venta de la novela ‘La Venta de Borondo’ de José Aranda; la recaudación de la ruta de senderismo organizada por el Ayuntamiento de Daimiel; la colaboración de la empresa García Carrión y las aportaciones de los miembros de la asociación, han podido acometer con urgencia unas obras que llevan esperando años, con el objetivo de “rescatar” este edificio.

Trabajos de restauración del torreón

Trabajos de restauración del torreón

La dirección arqueológica de las obras está siendo realizada por los arqueólogos Miguel Torres, Honorio Álvarez y la restauradora Isabel Angulo. Además de Teodoro Sánchez-Migallón. el arquitecto encargado de la redacción del proyecto de restauración, y la coordinación de seguridad y salud ha corrido a cargo del arquitecto técnico Juan Javier Aparicio. Desde la A.C. Venta de Borondo señalan que la obra cuenta “con todos los permisos y autorizaciones administrativas preceptivas al tratarse de un monumento protegido”.

Desde la asociación señalan que, a pesar del optimismo que se desprende de las imágenes con la torre estabilizada, es importante recordar que esta intervención “solamente evita el peor de los finales para el edificio”, ya que éste “sigue estando en estado ruina y su recuperación integral solo puede tener lugar a un medio o largo plazo”. Mientras tanto, la asociación seguirá trabajando en insistir para recuperar esta venta manchega.

Sobre la cervantina Venta de Borondo

Construida en el Siglo XVI sobre una villa romana, es una construcción sencilla a doble altura, que cuenta con un patio interior y un torreón que hacía las funciones de las actuales luces de neón de los bares de carretera, es decir, un tipo de reclamo a los viandantes que caminaban por los caminos que pasan por la venta: Camino de Almagro (antiguo camino real entre Almagro y Alicante) y el camino del Pardillo, según algunos textos posible vía romana que conectaba Toledo con Andújar.

Se cree, según el cartógrafo Tomás López en el mapa de la Ruta del Quijote del año 1780, que la Venta de Borondo sería el lugar en el que Miguel de Cervantes se inspiró para nombrar caballero Don Quijote.

Actualmente la venta posee la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC) desde el año 2007, sin embargo, esta declaración no ha revertido que el inmueble siga sufriendo los estragos del tiempo. Parte de sus dependencias están hundidas, el torreón corre el riesgo de desplome, hasta ahora, y gran parte de sus elementos decorativos han sido expoliados. Hasta el momento, ninguna administración ha hecho nada para su posible recuperación y de seguir así, muy pronto, la Venta de Borondo no será más que un montón de escombros apartados en un camino, desapareciendo un edificio que para Cervantes era evocador de episodios y aventuras y que para la sociedad manchega debería de ser un elemento de identidad cultural.