El Centro de Salud de Daimiel recibe multitud de donaciones

Lanza Daimiel

Las urgencias de Daimiel llevan recibiendo desde que se consolidase la pandemia en todo el mundo distintos gestos de ciudadanos, empresas y entidades, muchas de ellas anónimas que contribuyen con productos y elementos necesarios para el correcto funcionamiento de esta área sanitaria daimieleña y, sobretodo, para preservar a sus profesionales de un posible contagio.

Parece increíble que el coronavirus covid-19 pueda dejar algún lado amable, pero sí, existe. Llega de la mano del altruismo convertido en donaciones procedentes de empresas, particulares, asociaciones, talleres, voluntarios, hermandades y cofradías y del propio Ayuntamiento de Daimiel. Es la cara más acogedora; un gesto hacia quienes son considerados como los soldados de primera línea de batalla, nuestros sanitarios.

En el centro de salud 2, y sobre todo, en la parte de las Urgencias, se vienen prodigando de forma continuada una lluvia de ayudas encarnadas en forma de mascarillas, guantes, alcohol, pantallas protectoras, aparatos fumigadores, máscaras snorkel, monos impermeables y hasta avituallamiento para sobrellevar las intensas guardias, si de por sí ya no fuesen duras, de una pandemia a la que Daimiel no es ajena. En esa primera línea de las urgencias del CEDT se encuentra un daimieleño, Jesús Manuel Gómez-Caraballo, quien agradece cada gesto. Cuenta que, “gracias al pueblo de Daimiel, nos sentimos más seguros”.

Sus profesionales, desde auxiliares y hasta médicos o conductores de ambulancias, han recibido con agrado estas expresiones de humanidad y preocupación ante los únicos que tienen la posibilidad de curarnos. En esas guardias, compuestas por un equipo de dos médicos, dos enfermeros, un celador, un técnico de rayos y un vigilante nocturno, aparecen esas inesperadas visitas que aportar ánimo entre tanta tristeza.

Es la cara más agradable que se cuela y que no ha de medirse con la misma forma que el covid. Más bien todo lo contrario, ha de ser visible y también ser compartida entre la ciudadanía. Es por esto que este enfermero insiste en que “y no tenemos palabras para agradecer la colaboración que estamos recibiendo”.

Se trata de una cadena de reacciones ciudadanas a la que pronto se sumará un codiciado donativo, las mascarillas FFP2. Un material que apenas se cuela entre el destinado por la gerencia y que podría alcanzar suelo daimieleño, merced a esta cortesía avanzada desde algún colectivo daimieleño.

“Daimiel ha dado la talla”

Mientras, Gómez-Caraballo repasa cada uno de los presentes que les han llegado a las urgencias daimieleñas, resume que “Daimiel ha dado la talla”. “Jamás podría pensar la forma de comportarse de Daimiel, como todo el mundo nos lleva aquello que nos hace falta y nos pregunta: ¿qué necesitáis?”, relata.

Pero no sólo ensalza a los daimieleños por las donaciones. También porque, asegura, “ha sabido captar el mensaje #quedateencasa que suponía no colapsar los servicios sanitarios”. Es cierto, reconoce, que se atienden muchas llamadas para evitar que el paciente se traslade al centro sanitario, pero cuando es inevitable, es el equipo médico el que se desplaza a los domicilios.

Es el día a día de profesionales de la Sanidad que, como Jesús, se muestran optimistas por el descenso de contagios que ha generado el confinamiento en los domicilios. “Es una mejora frente al posible colapso de pacientes críticos, para lo cual habrá que esperar el pronóstico y evolución de pacientes ingresar”, interpreta.

Ahora, habrá que cuidarse en los propios hogares y evitar que los contagios se cuelen por medio de aquellos miembros de familia que se contagian o portan el virus desde sus trabajos o las salidas obligadas a la calle como las compras. Entiende que igualmente es importante seguir inculcando la prevención como mejor fórmula de curación. Y recomienda a cuidadores y mayores que se protejan con mascarilla y guantes, evitando transferir un virus que puede resultar asintomático y no dar la cara en el cuidador.

Mientras, nuestros sanitarios harán lo oportuno para evitar contagiar y ser contagiados en su regreso a casa. Un aislamiento que les obliga a distanciarse de hijos y parejas aplicando el método del mejor modo de querer al prójimo, aunque eso suponga, como cualquier distancia, que resulte duro.

En cualquier caso, se ha de tener claro que “todos remamos en la misma dirección”. Y los sanitarios saben que ellos son el principal baluarte, ahora más que nunca, en nuestra sociedad. #quedateencasa y #paciencia