Datan hace 6.000 años la falange de hueso humano hallada en la cueva de los Toriles

Belén Rodríguez Carrizosa
El equipo que investiga la cueva prehistórica de los Toriles, en julio del año pasado / J.Jurado

El equipo que investiga la cueva prehistórica de los Toriles, en julio del año pasado / J.Jurado

El equipo arqueológico de la cueva de Carrizosa empieza el próximo lunes una nueva campaña de quince días, financiada con fondos europeos y doce personas. “Si en la parte profunda encontramos algún resto humano será de neandertal”, dicen

El equipo arqueológico que investiga desde 2019 la cueva prehistórica de los Toriles, en Carrizosa, en la que aparecieron restos de un tejón del Pleistoceno, vuelve a la cueva el próximo domingo para iniciar una campaña bien financiada (por primera vez con fondos europeos Feder de desarrollo regional), de quince días de duración y con un equipo de doce personas.

Al frente, el paleoantropólogo Daniel García Martínez, ahora profesor de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid y vinculado a las excavaciones en la Sierra de Atapuerca (Burgos), que sigue confiando en las posibilidades de esta casi desconocida gruta de Carrizosa, que no ha defraudado en los tres últimos años, en campañas marcada por las estrecheces presupuestarias y la covid (las dos últimas).

Falange de un  hueso humano, hallada el año pasado en la cueva de los Toriles y datada ahora de hace 6.000 años / Daniel G.M.

Falange de un hueso humano, hallada el año pasado en la cueva de los Toriles y datada ahora de hace 6.000 años / Daniel G.M.

Un hueso  humano de la Edad del Cobre

Con dos partes bien diferenciadas, en la zona más superficial de la cueva el equipo acaba de datar el trozo de hueso humano que encontraron el verano pasado, la falange de un dedo: tiene seis mil años, perteneció a un ser humano que vivió en la Edad del Cobre, según la prueba del Carbono 14. Hasta entonces en esa área solo habían aparecido vestigios de presencia humana, cerámica, herramientas líticas, pero no restos de personas.

Miembros del equipo de la cueva de los Toriles, examinando la falange humana en el laboratorio / Daniel G.M.

Miembros del equipo de la cueva de los Toriles, examinando la falange humana en el laboratorio / Daniel G.M.

Sedimentos de entre 200 y 300.000 años

En la parte más profunda e inaccesible, donde encontraron las piezas molares del tejón, la datación de los sedimentos, que acaba de realizar  Davinia Moreno, del equipo de Atapuerca, han concluido que tienen entre 200 y 300.000 años de antigüedad, “lo que significa que si encontramos algún resto humano sería  de neandertal. Este verano seguiremos buscando su pista”, comenta entusiasmado García Martínez.

Paneles para explicar la cueva en otoño

Contar con más financiación permitirá al equipo, formado por antropólogos, geólogos, biólogos y arqueólogos, organizar una interpretación aunque sea básica de la cueva. “De cara al otoño pensamos instalar unos paneles explicativos en el camino que da acceso a la cueva, de propiedad privada, para hacerla más visible y acercar todos los hallazgos y su significado a todo el público”.

El equipo llega el domingo

La campaña, que empezarán a preparar el domingo (el equipo llega a Carrizosa el 17), empezará el lunes. Por delante quince días en los que además de investigar estas personas se alojarán en la casa rural de Carrizosa. “Tenemos muchas ganas de seguir excavando e investigando”, remata García Martínez. Eso sí, ya les han advertido que mejor que traigan carpa y lonas para protegerse del sol, en uno de los veranos más tórridos del siglo.