Donar órganos, la puerta solidaria a la esperanza de vida desde el dolor de un adiós

Luis Yuste, María del Señor Rivas y Esther Rubio, que sustituirá durante unos meses a Yuste como coodinador / Elena Rosa

En 2019 España alcanzó un nuevo máximo histórico con 49 donantes por millón de personas (dpmp), con 2.302 donantes, que permitieron la ejecución de 5.449 trasplantes. Castilla-La Mancha colaboró en la consecución de estas cifras registrando 85 donantes de órganos, diez en la provincia de Ciudad Real. El reto ahora del Hospital General Universitario de Ciudad Real es favorecer una mejorar los registros con la instauración de la donación en asistolia, sumando como candidatos de donantes a los fallecidos por causas cardiovasculares. Además los coordinadores de trasplantes subrayan que es fundamental que el tema de la donación se hable en casa, para conocer los deseos de cada uno de los familiares al respecto.

Desde 1992 España es líder mundial en donación y trasplantes de órganos. Se presenta entonces tentador desgranar cifras y más cifras que ensalcen la solidaridad y altruismo que durante 28 años consecutivos ha demostrado la sociedad española. Sin embargo los números no son capaces de transmitir lo que realmente representa una donación, como desde la tristeza y el duelo surge la esperanza y la alegría de vivir. Dos prismas enfrentados en los que la muerte abre paso a la posibilidad de garantizar varias vidas. Instantes en los que en los pasillos de un hospital conviven el adiós con un bienvenido de nuevo.

En 2019 España alcanzó un nuevo máximo histórico con 49 donantes por millón de personas (dpmp), con 2.302 donantes, que permitieron la ejecución de 5.449 trasplantes. Castilla-La Mancha colaboró en la consecución de estas cifras registrando 85 donantes de órganos, hasta una tasa de 41,9 dpmp. En la provincia de Ciudad Real, el Hospital General Universitario de la capital tuvo nueve donantes y el Mancha Centro de Alcázar de San Juan otro, unas cifras similares a las de los últimos años, a excepción notable de 2015 en la que entre ambos hospitales lograron 21 donantes (16 en Ciudad Real y 5 en Alcázar de San Juan).

El coordinador médico de trasplantes del Hospital de Ciudad Real, Luis Yuste, detalla que la región siempre ha tenido una tasa por donantes un poco por debajo de la media nacional, principalmente por las características de la población. Sin embargo subraya que son unas cifras excelentes ya que si fuéramos una región, por ejemplo, de Alemania, “seríamos el número uno con diferencia” y es que los registros de España son más que espectaculares. Aun así incide en que hay que seguir trabajando para avanzar.

Luis Yuste, María del Señor Rivas y Esther Rubio / Elena Rosa

Luis Yuste, María del Señor Rivas y Esther Rubio / Elena Rosa

Perfil del donante

El perfil del donante en los últimos diez años ha cambiado muchísimo. Antes procedía en gran número de víctimas de accidentes de tráfico o similares, con una edad media de 35 años, sin comorbilidad y sin patología que fallecía de forma brusca. Ahora, por fortuna, gracias al incremento de la seguridad vial así como de la seguridad laboral, el número de accidentes es menor, y el donante procede más de pacientes con alguna enfermedad cerebral-vascular que provoca la muerte encefálica, como ictus o hemorragia cerebral. En este caso son personas mayores, por encima de los 60 años que presentan patologías añadidas y hay que estudiar previamente la idoneidad de los órganos susceptibles de ser donados.

 

Donación en asitolia

En este punto subraya Luis Yuste que los avances y la evolución de la Medicina y las técnicas para la donación han hecho posible de que cada vez más pacientes puedan ser donantes. Y la gran revolución de los últimos años ha sido la donación en asistolia. “Es el futuro”, resalta el coordinador médico. Actualmente el Hospital General Universitario de Ciudad Real sólo ejecuta donaciones en casos de muerte cerebral, aunque ya se está trabajando para que este año pueda instaurarse el sistema de donación en asistolia, para aquellos pacientes que han fallecido por causas cardiovasculares.

“A veces es incluso más fácil de explicar a la familia el fallecimiento y abordar la posibilidad de la donación, porque ante la muerte cerebral se aprecia que el corazón sigue funcionando. Sin embargo el hecho de ver en un monitor que el corazón deja de latir da más conciencia de la muerte: esa línea recta en el cardiograma es la idea que tenemos de muerte”, explica Yuste, que indica que esta modalidad de donación, que arrancó como experiencia piloto en 2010 en el País Vasco, ampliará el conjunto de pacientes que pueden donar.

El año pasado los hospitales de Albacete y Toledo instauraron la donación en asistolia y sumaron 22 donantes, que ya en 2019 representaron el 25,8% de los casos de la región. En Ciudad Real apenas falta preparar un poco la infraestructura necesaria y establecer unos protocolos claros. En este sentido Yuste indica que el objetivo es comenzar con buen pie con esta modalidad de donación y espera que este año pueda hacerse la primera. “Hay que empezar bien para que sirva de acicate a todo el equipo del hospital y poco a poco podamos aumentar nuestras cifras de donaciones como lo han hecho en Albacete y Toledo”.

María del Señor Rivas, coordinadora de Enfermería de Trasplantes en Ciudad Real / Elena Rosa

María del Señor Rivas, coordinadora de Enfermería de Trasplantes en Ciudad Real / Elena Rosa

Concienciación

Las mejoras médicas que permiten ampliar el número de posibles donantes son importantes, pero igual o más es la concienciación entre la sociedad de lo que puede suponer donar órganos. Recuerda Yuste a una madre que acababa de perder a su hijo y ante la posibilidad de donar sólo pudo decir emocionada que “si siete madres pueden evitar lo que yo he pasado, adelante”.

Para Yuste y la coordinadora de Enfermería de Trasplantes, María del Señor Rivas, son momentos difíciles y repletos de sentimientos cuando se plantea a las familias, afectadas por la muerte, la posibilidad de la donación de órganos. “Cada caso es único”, explican, “pero siempre marcados por la pura solidaridad y el altruismo”.

La forma de actuar de los profesionales sanitarios varía en cada caso. Si el posible donante ha fallecido de forma brusca en un accidente, hay que dar a la familia el tiempo necesario para digerir la pérdida de un familiar. “Aunque el tiempo en estos casos es importante, no se debe entrar directamente con el tema de la donación, porque lo más probable es que sea un ‘no’ directo”, afirma Yuste, quien aboga por facilitar a la familia que haga su “duelo” y esperar al momento oportuno en el que se considere que ya ha entendido el proceso de la muerte y sea consciente de que tiene que despedir a un familiar.

La donación es un derecho de todos los pacientes que fallecen y el deber de los profesionales sanitarios es informar de la posibilidad de la donación. En el complejo proceso que supone un trasplante de órganos la familia del donante es el eslabón más débil de la cadena, el que lógicamente más sufre. “De todo el proceso, que son un montón de pequeños pasos, el que depende de la emoción humana es el más frágil y hay gente que puede estar más concienciada y llevarlo algo mejor”, manifiesta Luis Yuste, que añade que no es igual hablar con la familia de un fallecido en un accidente que con la de un paciente que, por ejemplo, desarrolla un hematoma cerebral durante cinco días y la familia, durante ese tiempo, ya se ha hecho a la idea de la inevitable realidad. En este caso el shock inicial ya se ha superado y los profesionales pueden abordar la charla sobre la donación de otra manera.

Aun así, cada donante es diferente y todas las familias son distintas, y siempre es complicado. Algunas veces ayuda más un padre, otras veces una hija, o existen discrepancias entre la familia y las han sabido solucionar, u otras veces no y acaba en negativa… No hay dos casos iguales y cada día los coordinadores aprenden un poquito más de cada entrevista que realizan. “Es bonito relacionarse con los familiares en ese momento, difícil y muy duro, pero también muy bonito tratar de acompañarles en esta difícil situación”, afirma Yuste.

 

Hablar en la familia

Para que progrese la solidaridad y el altruismo que han caracterizado a España durante estas casi tres últimas décadas, Yuste y Rivas recomiendan que se hable de la donación de órganos en casa. “Puedes tener carné de donante, pero aun así hay que hablar con la familia y tiene que ser ella la que dé el visto bueno”, explica el coordinador médico de Trasplantes, que indica que “por el momento no conozco ningún caso en los diez años que vivo de cerca estas situaciones en los que una familia se haya negado a cumplir el deseo de un familiar si lo ha expresado en vida”.

“Si una hija sabe que su padre quería donar, no se va a negar en ese momento. No recuerdo que haya pasado, que teniendo carné de donante y habiendo hablado en casa sobre su deseo de donar, la familia haya contradicho esa voluntad”, afirma Yuste. Por eso lo más importante es que la familia lo sepa, porque de esa manera se expresa el deseo de ayudar y la solidaridad.

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Negativas familiares

En este sentido el tema de la donación de órganos está cada vez más presente en la sociedad. Hace apenas diez años las negativas familiares rondaban el 40 por ciento y ahora en la provincia de Ciudad Real se sitúan en torno al 17, algo por encima del 12 de la media nacional. Un porcentaje que probablemente disminuiría en los casos de donación en asistolia. Para Yuste esta reducción de las negativas se debe, además de que cada vez se habla más de este tema, a que se confía en el sistema y se es consciente de que hace un bien común. “La sociedad española, de la región y de Ciudad Real es muy altruista y solidaria, da gusto hablar con las familias porque entienden lo que supone una donación y, además, muchas veces se sienten hasta aliviados por el hecho de que pueden ayudar para que otras personas vivan mejor o, simplemente, vivan”, explica Yuste.

Los coordinadores de Trasplantes viven los 365 días del año pegados al busca. La llamada sobre paciente susceptible de donar puede llegar en cualquier momento. En el preciso instante en el que la familia da el ‘sí’ arranca una gran maquinaria para llevar a buen puerto el proceso. Por un lado se avisa a todo el equipo “extractor” y, paralelamente, se preparan los distintos equipos “receptores”. Y es que un donante puede salvar hasta ocho vidas. Es en ese momento cuando se realiza la esperada llamada que llena de ilusión, se escuchan esas palabras: “hay un órgano compatible, prepárese para venir al hospital”.

Luis Yuste recuerda un caso que reunió en un quirófano de Ciudad Real a 26 personas, mientras que en otros siete quirófanos del resto del país preparaban al receptor un mínimo de diez profesionales. “Se trabaja con mucho respeto”, enfatiza. Más de cien personas intervinieron en un proceso en el que el tiempo es el mayor enemigo. “Es un impás de pocas horas en los que hay que coordinar varios equipos quirúrgicos en todo el país para el éxito de las distintas operaciones”.

En Castilla-La Mancha, los hospitales de Toledo y Albacete están autorizados para el trasplante renal, ya para el hígado o corazón el centro de referencia está en Madrid.

Pese a que el número de donaciones aumenta, la lista de espera para un órgano apenas baja. Simplemente porque cada día hay más Ciencia y Medicina; cada vez hay más terapias que hacen posible que enfermedades que antes no se consideraban susceptibles de ser objeto de trasplante, ahora sí lo sean. “La realidad es que España es el país del mundo en el que más posibilidades tienes de ser trasplantado en menos de dos años”, relata orgulloso Yuste.

 

Asociaciones

Por otro lado los coordinadores de Trasplantes subrayan la importante labor que desarrollan asociaciones como Alcer, Afanion, la Hermandad de Donantes de Sangre o la AECC entre otras. “Sin ellos sería muy difícil llegar a tanta gente por la labor que hacen, los días que dedican, muchos desinteresadamente, a tiempo completo”.

Desde el Hospital es complicado llegar a tanta gente, además no solo en cuanto a labor de divulgación y comunicación, sino también en cuanto al apoyo a los familiares y a los enfermos hasta ese día que llega la llamada. Las asociaciones son un importante sustento para el paciente, respondiendo dudas que puedan ir más allá del trasplante, y que serían una labor inabarcable para los profesionales sanitarios. Se dedican en cuerpo y alma y dan apoyo en ámbitos siempre, antes y después de una donación.

Luis Yuste y María del Señor Rivas, coordinadores de Trasplantes en Ciudad Real, insisten: hay que hablar de la donación de órganos en casa, establecer una clara opinión al respecto y, de esta manera, dar vía libre a que fluya un altruismo y una solidaridad que de la irreversible muerte pueda generar vida.