El autor del doble crimen de Daimiel a su mujer: “Bicho, vete de aquí”

Belén Rodríguez Ciudad Real
Manolo Yébenes, escuchando la declaración de su cuñada en la tercera sesión del juicio por el doble crimen machista / Clara Manzano

Manolo Yébenes, escuchando la declaración de su cuñada en la tercera sesión del juicio por el doble crimen machista / Clara Manzano

Dos amigas de Ana Belén Ledesma aseguran que días antes del crimen estaba preocupada por lo que le pudiera hacer su marido. Les dijo que estaba raro, que la insultaba y le decía que se fuera del piso. Lo pensaba dejar el 13 de febrero de 2017, cuando las mató

Dos amigas de Ana Belén Ledesma, acuchillada hasta la muerte por su marido Manolo Yébenes hace dos años en Daimiel, han declarado hoy en el juicio que días antes de morir les contó que le tenía miedo. En esas primeras semanas de febrero de 2017 Ana Belén se sinceró con ellas, no solo les dijo que no tenían dinero ni para lo básico, sino que Manolo estaba raro, que la acosaba por las noches y le decía: “Bicho, vete de aquí”.

El acusado estaba raro y le decía que se fuera

C.P.M., un de las amigas propuestas como testigo por la acusación particular, le ha contado al jurado que a raíz de un encuentro con su hermano Isidro, al que Manolo recurrió para que le comprara su parte de un local comercial de los dos, el acusado le pidió a Ana Belén que se fuera de casa. “Me contó que ella dormía en el sofá porque tenía una lesión de espalda y él aparecía de repente, a su lado en mitad de la noche y le decía, bicho, vete de aquí”. También que la miraba mal, que no tenían trabajo y que él no quería apuntarse al paro para cobrar.

Intentó evitar que fueran a Albacete

Eso fue tres días antes del crimen, el viernes 10 de febrero de 2017. Ana Belén, como contaron ayer sus otras dos hijas, ya había resuelto dejarlo. El domingo pensaba ir a su pueblo, Bienservida (Albacete) para pedir ayuda a sus hermanos. Y así lo hizo, se fue con Ana María, y cuando volvieron esa noche a Daimiel la víctima fue de nuevo al bar de esta amiga y le explicó que Manolo les montó una escena por la mañana, “intentó impedirles que se fueran agarrándose al coche”.

La otra testigo, G.L.P., ha explicado algo parecido. Esta mujer era amiga tanto de Manolo como de Ana Belén (frecuentaban su bar). Pero desde enero de 2017 ya solo iba Ana Belén a desahogarse con ella. El sábado previo al viaje a Albacete le explicó que no tenía dinero ni para darle de comer al bebé (su nieto, hijo de su hija mayor, pero al que cuidaba ella porque su hija trabajaba en Albacete). “Esa noche le di pan y algo de comida”, ha relatado.

“Esto me va a costar muy caro”

El domingo, cuando volvieron de Albacete, también le contó a esta amiga que Manolo estaba raro, que se había agarrado al tirador del coche para impedirles que se fueran, “esto me va a costar muy caro”.

A preguntas de la defensa ambas testigos, incluidas a última hora en la vista oral del caso, han explicado al tribunal que no habían contado esto antes porque nadie se había preocupado en indagar en el entorno de las asesinadas.

El 1 de febrero fue al centro de la mujer

Esas semanas de febrero Ana Belén también fue al centro de la mujer de Daimiel. Lo ha contado una de las trabajadoras, la persona que la atendió el 1 de febrero para informarse de cómo podía divorciarse. “Venía nerviosa, me explicó que llevaba dos semanas soportando mucha tensión, que llevaba tres años casada, que tenía una hija de 18 años y un nieto a su cargo, y que aunque había tenido dinero estaban arruinados. Me dijo que se quería divorciar y le aconsejé que se fuera de la casa, me explicó que ya había visto un piso y le volví a dar cita para el 15 de febrero”. Obviamente no pudo acudir porque el 13 su marido la mató a ella y a su hija.

El dueño de una gestoría de Daimiel también ha confirmado que ese lunes 13 de febrero había quedado con Ana Belén, a las diez de la mañana, para ver un piso. El crimen fue una hora antes, sobre las nueve.

El juicio con jurado ante la Audiencia Provincial por el doble asesinato de Ana Belén y su hija Ana María Pérez, de 46 y 18 años respectivamente, entra este jueves en su recta final. En la sesión de hoy intervendrán los forenses y se verán el resto de pruebas periciales.

Manolo Yébenes se entrenta a penas que oscilan entre los 48 años y medio de cárcel y los 50 que piden fiscalía y acusación particular. La defensa solicita la libre absolución, califica los hechos de homicidio, y reclama que se apliquen varias eximentes.