El Chaparrillo forma cada año a medio millar de personas en el cultivo del pistachero

Julia Yébenes Ciudad Real
José Francisco Couceiro delante de un árbol de pistacho / J. Jurado

José Francisco Couceiro delante de un árbol de pistacho / J. Jurado

La implantación del cultivo en España alcanza las 5.000 hectáreas al año, hasta una superficie actual de 24.000 ha, de las que 18.000 (el 75%) se ubican en Castilla-La Mancha. Ciudad Real encabeza la extensión de pistacho con el 32,2% de la superficie global, hasta las 5.797 hectáreas, 4.556 de secano y 1.241 de regadío

Los técnicos e investigadores del centro de investigación agroambiental El Chaparrillo, encabezados por José Francisco Couceiro, forman cada año a entre 400 y 500 personas en las principales técnicas de un cultivo muy rentable pero relativamente nuevo, para así “lograr producciones de alta calidad”.

Esta preparación evita “cometer errores” a la hora de enfrentarse al laboreo de un leñoso que precisa de conocimientos específicos para un manejo más provechoso, teniendo en cuenta que una “deficiente ejecución de las técnicas productivas” en cultivos tradicionales, puede conllevar “importantes pérdidas económicas”, asegura Couceiro.

Además, en el caso del pistachero, se une “la frustración del agricultor” al no conseguir los objetivos, y “trasladar a otros productores un mensaje negativo sobre la idoneidad de la plantación en su zona de influencia”.

El investigador principal del cultivo en España recuerda que los cursos acogen anualmente cinco ediciones, de poda en febrero y marzo, y los de injerto en campo entre junio y agosto, con grupos de 90 personas, donde estudian todas las fases del cultivo, desde la plantación y las condiciones agronómicas, hasta los tratamientos frente a plagas, los sistemas de riego, las variedades más apropiadas, y las zonas más adecuadas para su implantación.

El pistachero tiene un gran futuro / J. Jurado

El pistachero tiene un gran futuro / J. Jurado

Acuden productores, cooperativistas, técnicos, inversores o asesores de distintas comunidades autónomas de España, y también de Portugal y de otros puntos de Sudamérica.

Couceiro celebra este aprendizaje en un entorno en el que el pistachero tiene un futuro asegurado -la demanda mundial es cada vez más alta frente a un ritmo de producción más lento-, “y la información es constante”.

De hecho, ‘El Cultivo del Pistacho’, el libro editado hace un año con la obra colectiva coordinada por el propio Couceiro, que renovó una ya completa primera edición, ha sido muy demandado y consultado por técnicos, estudiosos y cultivadores, con un 60% de ejemplares vendidos.

En la actualidad no han previsto la edición de un nuevo volumen, aunque de manera continuada refrescan “los datos estadísticos de producción” y publican artículos en revistas “de alta difusión” y entre una red de especialistas en el cultivo.

El 75% en Castilla-La Mancha

Precisamente, en una de estas colaboraciones colectivas sobre el presente y futuro del pistacho en España, recogen datos sobre la implantación del cultivo, que alcanza las 5.000 hectáreas anuales, hasta una superficie actual de 24.000 ha.

Del total, 18.000 hectáreas (el 75%) se ubican en Castilla-La Mancha, 3.000 ha en Andalucía, 900 ha en Extremadura y 700 ha en Castilla y León, que son las principales regiones productoras.

A nivel provincial, según los datos recogidos a nivel oficial, Ciudad Real encabeza la extensión de pistacho con el 32,2% de la superficie global en la región (14.968 ha), hasta las 5.797 hectáreas, 4.556 de secano y 1.241 de regadío, seguida de Toledo, con un total de 4.179 hectáreas y Albacete, con 3.153 ha.

Pistachos en El Chaparrillo / J. Jurado

Pistachos en El Chaparrillo / J. Jurado

El mayor científico de este leñoso destaca el potencial de España como el país europeo “con mayor capacidad” a la hora de albergar la mayor parte de las 400.000 hectáreas de superficie necesarias para dar cobertura a la demanda continental, “al disponer de las mejores zonas desde el punto de vista agroclimático”.

Por ello, el cumplimiento de sus expectativas a medio y largo plazo “dependerán de la atención” que pongan todas las partes del proceso de cultivo, en base a las abundantes investigaciones de los científicos.

Con agricultores formados, una rigurosa venta de material apropiado por parte de los viveros, y las tareas inherentes tanto de los procesadores como de los comercializadores comprometidos con la calidad de este fruto seco “el éxito está asegurado”.

Para este 2018 estiman una producción nacional de más de 3.000 toneladas, “a pesar de la juventud de las plantaciones”.

Reconocimiento

Todo este trabajo encabezado por Couceiro desde hace más de 30 años (1986) desde el centro de El Chaparrillo, adscrito al Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF), ha llevado a que Cooperativas Agroalimentarias Castilla-La Mancha lo vaya a galrdonar con una de sus insignias de oro a finales de mes.

El ingeniero agrónomo, que ha conseguido introducir el pistacho como cultivo alternativo en Castilla-La Mancha, a raíz de su asesoramiento y sus investigaciones de referencia en Europa y a nivel mundial, ha asegurado que “no me lo esperaba, pero es un gran honor”.

El reconocimiento “me ha vuelto a llenar el depósito moral, pues lo tenía en la reserva”.