El ferrocarril en Ciudad Real: 166 años de historia, 108 accidentes y 181 fallecidos

Carlos Monteagudo Ciudad Real
Imagen del Talgo accidentado en Manzanares en diciembre del 78, donde murieron 13 personas

Imagen del Talgo accidentado en Manzanares en diciembre del 78, donde murieron 13 personas

El ferrocarril cumple este 2020 166 años desde su llegada a la provincia de Ciudad Real. Más de un siglo y medio de historia en el que las tecnologías ferroviarias han cambiado para facilitar la unión de personas y mercancías en mayores condiciones de seguridad y en el menor tiempo posible, aunque no siempre fue eso posible. La extensa línea ferroviaria de la provincia se cobró 181 fallecidos. Unos datos a los que se ha podido tener acceso gracias al trabajo de investigación que ha realizado la Asociación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril que, tras diez años de duro trabajo, ha conseguido documentar un total de 281 accidentes en toda Castilla-La Mancha, de los que 108 se produjeron en Ciudad Real.

El ferrocarril llegó a la península ibérica en 1848, cuando se construyó la línea de Barcelona a Mataró. En la provincia de Ciudad Real no llegó hasta seis años después, en 1854, cuando finalizaron las obras de la línea que unía Aranjuez con Almansa y que obligó a construir la estación de tren de Alcázar de San Juan. Más tarde, en 1861, se inauguró la línea que unía Alcázar con Manzanares, Daimiel, Almagro y Ciudad Real, y cinco años después se abrirían las líneas Manzanares-Córdoba y Ciudad Real-Badajoz. Hacia 1880 quedó completada la red provincial con las líneas Madrid-Ciudad Real, Ciudad Real-Badajoz, Valdepeñas-Puertollano, Puertollano-San Quintín y Puertollano-Peñarroya, así como las de vía estrecha de la cuenca minera de esta zona. Este esquema se mantuvo con pocas variaciones durante buena parte del siglo XX, hasta la llegada del AVE. Lo que sí cambió, en estos 166 años de la llegada del ferrocarril a la provincia de Ciudad Real, fue la seguridad en las vías férreas.

El primer tren a la provincia de Ciudad Real llegó en 1854 y el primer accidente ferroviario en La Mancha no se hizo mucho esperar. El primero, que se tenga constancia, ocurrió un 5 de junio de 1856, entre Záncara (Pedro Muñoz) y Campo de Criptana, donde un tren arrolló a un carro en un paso a nivel, muriendo el arriero del carro, produciéndose así el primer fallecido por un accidente ferroviario en la provincia. “Ya tenemos que deplorar en este raes la muerte del conductor de una galera, que por no cerrar ni guardar los pasos de nivel, fue causada por un tren misto que el día 5 le atropello en el kilómetro 58 entre las estaciones de Criptana y Záncara”, rezaba la noticia publicada por el periódico vespertino La Iberia.

Un primer accidente en la provincia de Ciudad Real, y todos los que han ocurrido en Castilla-La Mancha a lo largo de la historia del ferrocarril, que ha documentado la Federación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril, tras una ardua labor de documentación, que ha durado más de diez años. Un trabajo que recoge un total de 281 accidentes ferroviarios en Castilla-La Mancha, de los que 108 se produjeron en la provincia de Ciudad Real.

108 accidentes de ferrocarril, en 166 años de historia, que se cobraron la vida de 181 personas y de los que salieron heridas un total de 724 personas.

Uno de los accidentes más graves de la historia del ferrocarril en España fue el ocurrido el 27 de abril de 1884 en el punto kilométrico 217 de la línea férrea Madrid-Badajoz, en el tramo entre Chillón y Almadenejos. “Anoche en el momento de pasar el tren mixto número 51, procedente de Badajoz, por el puente de Alcudia, se hundió éste, cayéndose todo el tren excepto la cola. El suceso ha ocurrido entre las estaciones dé Chillón y Almadenejos”, narraba La Vanguardia en sus hojas al día siguiente. Un tren, cargado en su gran mayoría de soldados, sufrió un accidente al cruzar el río Alcudia, a consecuencia del hundimiento del puente metálico que salvaba el terreno. Fallecieron 59 personas, la gran mayoría de ellas ahogadas al caer el tren al río, y 56 resultaron heridas, de las 190 que viajaban en su interior. Según los partes oficiales de la época, en esta catástrofe perdieron la vida 54 soldados recién licenciados de los regimientos Castilla y Granada, quienes volvían a sus lugares de origen. Desde entonces, ese puente pasó a denominarse como ‘el puente de los soldados’. Un puente, reconstruido, que siguen cruzando los ferrocarriles de la línea 520 de Ciudad Real a Badajoz.

Dibujo del Puente de Alcudia destruido

Dibujo del Puente de Alcudia destruido

A parte de este trágico accidente, que hasta el día de hoy es el séptimo de España más grave en número de muertos, también ocurrieron numerosos accidentes con decenas de víctimas a lo largo de los 166 años de historia del ferrocarril en la provincia de Ciudad Real.

Cronológicamente, el primer accidente grave en la provincia de Ciudad Real ocurrió en la estación de tren de Daimiel en diciembre 1866, cuando una máquina exploradora, que circulaba antes que el Tren Real de Isabel II arrolló a varias personas que se congregaban en la estación daimileña para ver el paso de la reina en su viaje desde Madrid a Portugal. El arrollamiento provocó ocho fallecidos y 27 heridos.

La Guerra Civil también fue época de numerosos accidentes de ferrocarril en España y también en la provincia de Ciudad Real. El más grave ocurrió en Ciudad Real capital el 15 de octubre de 1938, fecha en la que un tren hospital que transportaba heridos del Ejército Republicanos, procedentes del frente de Extremadura chocó contra una locomotora, debido a un cambio indebido de agujas. El resultado de este choque fue la muerte de doce soldados del Ejército Republicano.

Otro grave accidente, que se cobró 22 víctimas mortales y 88 heridos, tuvo lugar en diciembre del 1946, a la altura de Cinco Casas (Alcázar de San Juan) cuando el Expreso Madrid-Algeciras chocó contra 18 vagones que se habían desenganchado de un tren de mercancías. “Grave tragedia ferroviaria en Cinco Casas”, publicaba el Diario Lanza del 17 de diciembre de 1946 en su edición vespertina, quien ofrecía en sus páginas las causas del accidente y la identificación de los muertos y heridos.

Portada de Lanza recogiendo el accidente ferroviario de Cinco Casas

Portada de Lanza recogiendo el accidente ferroviario de Cinco Casas

También uno de los accidentes ferroviarios más sonados en la provincia fue el ocurrido en la capital la noche del 28 de julio de 1977, cuando en un apartadero de la estación de RENFE hicieron explosión dos cisternas de CAMPSA, que contenían 30.000 litros de gasolina cada una, y una bola de fuego iluminó la ciudad. Sorprendentemente no hubo que lamentar ninguna muerte, aunque tuvieron que ser asistidas en centros sanitarios 84 personas. Los vecinos de Los Ángeles, a unos 150 metros de la estación, abandonaron sus casas y evacuaron la zona con celeridad. El pánico cundió también en el centro de Ciudad Real, donde un elevado porcentaje de la población abandonó sus hogares para pasar parte de la noche en la carretera. Algunos durmieron en coches; otros permanecieron en vela toda la noche. A pesar de la gran explosión, tan solo resultaron heridas 84 personas, todas ellas por quemaduras y fracturas.

Finalmente, el último “gran accidente” ferroviario y del que se tiene constancia gráfica, ocurrió en diciembre del 78 en la estación de Manzanares. “Trágico accidente ferroviario en Manzanares”, titulaba el Lanza en su portada, acompañado de dos fotografías del accidente. Un suceso en el que, a consecuencia de un descarrilamiento, fallecieron 13 personas y 14 resultaron heridas. El accidente, al parecer, se originó por el remonte de una rueda, debido posiblemente al comportamiento anormal de la suspensión, que provocó en último término un cambio forzado de la aguja y desvió parte del convoy hacia otra vía distinta.

Imagen de un tren, en 1951, que hacía el recorrido Valdepeñas-Ciudad Real

Imagen de un tren, en 1951, que hacía el recorrido Valdepeñas-Ciudad Real

Con el fin del franquismo y el avance de la sociedad española, los diferentes gobiernos que se sucedieron en los años mejoraron sustancialmente la seguridad ferroviaria española, lo que hizo que se redujeran los accidentes ferroviarios. Tras el accidente de Manzanares en el 78, el resto de siniestros registrados por la Federación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril se deben a arrollamientos de vehículos en los diferentes pasos a nivel que aún quedan en la provincia de Ciudad Real. El último de ellos, en noviembre de 2019, cuando un tren arrolló a un vehículo en la vía que discurre por las inmediaciones de Herrera de la Mancha (Manzanares).

Amor por el ferrocarril

Los encargados de elaborar este amplio e interesante trabajo ha sido la Federación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril, tras años de ardua labor por parte de su presidente, Juan Carlos López Peco y por Carlos Enrique Torres, miembro de la Comisión de Gobierno de la asociación y presidente de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Toledo.

“Hemos estado más de diez años recopilando toda la información, consultando fuentes, rebuscando en hemerotecas… En definitiva, un trabajo que no ha sido fácil, pero sí satisfactorio”, reconoce López Peco en declaraciones a Lanza.

Se trata de un trabajo que recoge 281 accidentes ferroviarios en Castilla-La Mancha, de los que 108 fueron en Ciudad Real, pero advierte que “seguramente” fueran muchos más los que se produjeran. “Los que aparecen aquí son los que hemos podido documentar”, señala el presidente de la asociación, dando a entender que es muy difícil poder localizar accidentes ocurridos en la provincia de Ciudad Real hace más de 100 años y también de no hace tanto tiempo.

Imagen de Juan Carlos López Peco, presidente de la Asociación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril / Elena Rosa

Imagen de Juan Carlos López Peco, presidente de la Asociación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril / Elena Rosa

¿El objetivo de este estudio? “Mero amor al ferrocarril”, responde Juan Carlos López Peco a la pregunta de Lanza, al tiempo que añade “y colaborar, en la medida de lo posible, a que no vuelvan a producirse accidentes ferroviarios. Ni en Castilla-La Mancha, ni en ningún otro sitio”.

Sobre el descenso de los accidentes ferroviarios en el último tercio del siglo XX, López Peco lo achaca a una mejora de la seguridad en las líneas férreas de toda España, aunque el principal elemento para él fue la eliminación de los pasos a nivel. “De hecho, los pocos accidentes ferroviarios que siguen produciéndose a día de hoy son en los pasos a nivel, y en el 99,9% de las veces es a consecuencia de un error humano de los conductores de los vehículos que son arrollados, no de los maquinistas de tren”, apunta.

El trabajo íntegro realizado por la Asociación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril puede consultarse en su página web en la dirección: http://www.fcmaf.es/Publicaciones/Accidentes_Ferroviarios_Castilla-La_Mancha.pdf