El Ilustre Minero previene sobre la recogida de setas y hongos

La asociación recomienda recibir formación en jornadas micológicas, llevar manuales o ir acompañados de expertos para evitar intoxicaciones

Noemí Velasco
Puertollano

La setas y los hongos empiezan a motear los campos ciudarrealeños y en estos tiempos de fascinación por la innovación gastronómica en cada hogar el cumplimiento del ‘manual del perfecto recolector’ es la mejor receta para evitar intoxicaciones. La asociación El Ilustre Minero de Puertollano, que organiza cada año unas jornadas micológicas en la ciudad industrial, previene sobre la intoxicación alimentaria por setas y hongos. El colectivo insta a los recolectores a tener formación previa, a ir cargados de una guía de campo o acompañados de expertos, y sobre todo aconseja que “ante la duda, es mejor dejar las setas en el campo”. Aunque las muertes por intoxicación en Ciudad Real no son numerosas, la presidenta de El Ilustre Minero, Mercedes Lara, señala que “son habituales todos los años en el norte de España” y en esta provincia también existen riesgos.

En este año en el que las lluvias han sido mínimas y encima han llegado tarde después de un verano muy seco, Mercedes Lara señala que “desde hace tres o cuatro semanas hay setas y hongos en los campos de la provincia, y seguirán habiendo mientras que no empiece a helar”, aunque reconoce que “hay menos que otros años”. Debido a las diferencias orográficas que existen en la provincia, Lara explica que “en las zonas de dehesas y pastizales”, como Puertollano, es posible encontrar champiñones y setas de cardo; mientras que en las áreas más montañosas, de Viso del Marqués o Fuencaliente, con abundancia de pinos y robles, aparecen los populares níscalos, además de boletus y amanita cesárea. En jardines y rotondas de Ciudad Real con suficiente humedad, las setas también hacen su acto de presencia, sobre todo de chopo.

En áreas como Puertollano, Mercedes Lara previene sobre la confusión del champiñón en sus diferentes variedades con lepiotas de pinares o amanitas, a la vez que destaca que hay que tener cuidado al buscar las setas de cardo, “porque hay que conocer muy bien el terreno, ya que son muy escasas”. En zonas montañosas, el níscalo también es posible confundirlo con otras setas tóxicas, y por supuesto las amanitas. La representante de El Ilustre Minero destaca que “hay que conocer muy bien la especie y sacar las setas enteras de la tierra para ver todas sus partes”, de manera que por ejemplo “la amanita muscaria, cuando llueve, se vuelve naranja, y se puede confundir con la cesárea que es comestible”. Una de las más peligrosas es la amanita phalloides, junto a algunas lepiotas, cuyos efectos además dan la cara 48 o 72 horas después del consumo, lo que hace que en esos momentos sea muy difícil de dominar los daños que producen en los riñones o el hígado.

Pero no sólo hay que tener cuidado con las setas tóxicas, pues Mercedes Lara indica que “tampoco es aconsejable coger hongos que estén cerca de las carreteras, porque absorben muchos metales pesados”, ni los que están mordisqueados por algún animal, “pues puede que ese animal los tolere y el ser humano no”. También hay que tener control con la cercanía de aguas contaminadas y en localidades como Puertollano “evitar las zonas de minas”. Otro de los consejos de prevención que ofrece El Ilustre Minero es “guardar siempre alguna de las setas recogidas para, en el caso de que haya una intoxicación, rápidamente la puedan analizar en el hospital correspondiente o en el instituto toxicológico”.

Frente a las agresiones medioambientales en los campos de la provincia que se producen cada año, Mercedes Lara recomienda que al campo hay que acudir “con una navaja, una cesta o recipiente bien aireado para que la recolecta no se deteriore y sin rastrillos”. La representante de la asociación puertollanense señala que “el recolector tiene que procurar que exista el menor impacto en el campo, no arrasarlo porque si no al año siguiente no habrá setas y hongos”, y además la cantidad a coger siempre tiene que ser “para consumir en un máximo de dos días, porque el deterioro de estas especies es rápido”. En este sentido, Lara considera positivo las regulaciones de la recogida de especies como el níscalo que han empezado a aprobar algunos municipios, “porque tienen que existir límites”.