El invierno será “más cálido de lo normal” en todo el país y seco cuanto más al sur

Lanza Ciudad Real
Las navidades de 2019, como las de 2018 (en la foto): cálidas y secas, anticipo del invierno / Elena Rosa

Las navidades de 2019, como las de 2018 (en la foto): cálidas y secas, anticipo del invierno / Elena Rosa

Los pronósticos de la Aemet para los meses de enero, febrero y marzo son desalentadores para paliar la sequía. No se esperan lluvias importantes en provincias como Ciudad Real

El invierno astronómico, que comienza este domingo 22 de diciembre, será “más cálido de lo habitual” en la Península y Baleares y más seco “cuanto más al sur”, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

En ese “cuanto más al sur” se incluye la provincia de Ciudad Real en la que por no es esperan importantes precipitaciones que palien la falta de reservas en los embalses y la sequía.

Beatriz Hervella, la portavoz de la Agencia de Meteorología, ha explicado que para el periodo enero-febrero-marzo de 2020 hay una mayor probabilidad de que la temperatura alcance valores superiores a los normales en la Península y Baleares considerando el periodo de referencia de 1981 al 2010.

La temperatura, entre 0,7º y 1 º más alta

Concretamente, el escenario más probable es que la temperatura media de estos tres meses se sitúe en el tercio superior, que para el conjunto de España significa que estará, al menos, casi 0,7ºC por encima de lo normal, aunque en algunas zonas del nordeste peninsular esta anomalía cálida puede llegar prácticamente a 1ºC. Hervella ha señalado especialmente a puntos del interior de Cataluña y Teruel en donde, apunta, esta cifra puede ser aún mayor.

Cuanto más al sur, más sequía

En relación a la precipitaciones, el portavoz adjunto, Rubén del Campo, señala que la situación para el invierno se resume en que “cuanto más al sur, más seca será la estación”. De hecho, apunta que en dicha zona la sequía podría ser, incluso, “más intensa de lo habitual”.

Continuidad con el otoño

Los pronósticos de la AEMET para el invierno son una continuidad con respecto a los valores que se han registrado durante el otoño. En los meses de septiembre, octubre y noviembre, la agencia ha registrado una media de 16,7°C de temperatura, un valor que, precisamente, se sitúa 0,7 °C por encima del promedio 1981-2010 y coloca a este otoño como el octavo más cálido del siglo y el undécimo desde 1965, año desde el que se recopilan datos.

El agua cayó con desigualdad

Tanto Hervella como Del Campo reconocen que no se trata de ningún récord en materia de calor, en comparación con años anteriores, pero sí han destacado que “la tendencia” hacia años más cálidos continúa.

En lo que sí se van a diferenciar el otoño y el invierno, es que estos últimos meses han sido lluviosos. En el conjunto de España se han alcanzado los 234 litros por metro cuadrado, valor que se sitúa un 15% por encima del promedio 1981-2010, según han indicado los expertos.

Dos Españas meteorológicas

Sin embargo Del Campo ha precisado que las lluvias se han repartido en el país de forma “desigual”. Así, se han alcanzado niveles altos en amplias zonas de la vertiente cantábrica y Galicia, en el sureste peninsular y en puntos de Baleares y Cataluña; mientras que en áreas del suroeste y del este peninsular, así como en Canarias, la estación ha sido seca o incluso “muy seca”.

Es por eso, que las precipitaciones de hasta 80 litros por metro cuadrado que se esperan en los próximos días, como consecuencia de la borrasca Elsa, podrían ser “buenas” en algunos puntos de la Península, como ha comentado Del Campo. En concreto, en el cuadrante suroeste.

Navidades cálidas, otra vez

Esto no impedirá que la primera semana de vacaciones, la que abarca del 23 al 29 de diciembre, se vaya a caracterizar por unas temperaturas “más altas de lo normal” en toda España. Y es que, tras la borrasca comenzará, explica Del Campo, un periodo “estable” de altas presiones.

Por otra parte, los portavoces de la Aemet han alertado de las “evidencias” que el organismo ha detectado acerca de las consecuencias del cambio climático sobre el territorio nacional. En este sentido, atendiendo a los última información disponible, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, principal gas de efecto invernadero y claramente correlacionado con la temperatura, ha superado este año, por primera vez en la historia de la humanidad, las 415 partes por millón.

Las “evidencias” del cambio climático

Tal y como ha señalado Hervella, esta situación ya se ha dado en el planeta con anterioridad, pero hace 3 millones de años, cuando el hombre aún no poblaba la Tierra. Para la meteoróloga esta situación evidencia la rapidez con la que afecta este fenómeno y apunta que la humanidad debe analizar ahora su capacidad para poder adaptarse a esta nueva situación.

En cuanto a España, la temperatura media ha aumentado alrededor de 1,7ºC desde la época preindustrial. El ascenso térmico ha sido especialmente intenso durante la última década, más apreciable en primavera y, sobre todo, en verano.

Las noches tórridas se multiplican por diez

Entre los datos más destacados, la Aemet indica que las noches tórridas -aquellas en las que la temperatura mínima es igual o superior a 25ºC- se han multiplicado por 10 desde el año 1984 en las 10 capitales españolas más pobladas y se han duplicado, desde ese mismo año, el número de días que se superan los umbrales de temperatura de ola de calor en la Península, mientras que los episodios fríos se han reducido un 25%.

Además, las olas de calor registradas en junio en España, cuando tienen más consecuencias al no estar el cuerpo aún aclimatado al calor, son ahora 10 veces más frecuentes que en los años 80 y 90 del siglo XX. Para Hervella, el calentamiento global se refleja claramente en España en este dato: “la cantidad de energía que se usa para refrigerar las casas, edificios u oficinas ya es mayor, desde hace aproximadamente tres años, que la cantidad que usamos para calentarlas”.

Muere más gente por frío que por calor

Los expertos han puesto el foco en lo que esta situación puede suponer para la esperanza de vida de la sociedad. Y es que, según una investigación realizada por el Instituto de Salud Carlos III en colaboración con Aemet, cada día con ola de frío la mortalidad media aumenta en 3,5 personas, mientras que cuando hay ola de calor en cualquier capital de España el incremento de la mortalidad en esa provincia es, en media, de 3 personas.

Del mismo modo, han destacado que las acumulaciones de lluvia en 24 horas son cada vez más elevadas en el área mediterránea, dando cuenta de un aumento de la torrencialidad en esa zona y denuncian el aumento del nivel del mar “especialmente notable” desde el año 1993 en el área del Estrecho, en el archipiélago canario, así como en la costa atlántica. En el Mediterráneo, por su parte, se ha registrado un calentamiento del agua de 1,3ºC, especialmente desde principios de los años