El otoño en su ecuador ha transformado el paisaje: huele a tierra húmeda y las hojas marchitan en los árboles. Las primeras lluvias han llenado de vida la tierra, donde las setas proporcionan un estímulo perfecto para disfrutar de la naturaleza. Al campo se va a pie, en coche y sobre dos ruedas, pues las temperaturas suaves animan a recorrer las carreteras. Es tiempo cozy, de estar en casa, y también de turismo de interior, de descubrir lugares desconocidos como Herencia. Son las propuestas de la segunda entrega de las «rutas de otoño» de Lanza.
De setas en la fuente del Almirez de Fuencaliente

Agaricus, también conocido como champiñón silvestre en la comarca de Puertollano / Clara Manzano
Si hay un estímulo para andorrear por el campo en otoño ese es recoger setas. La comarca de Montes Norte y el Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona ofrecen algunos de los mejores lugares para buscarlas, siempre dos o tres semanas después de las lluvias -las precipitaciones llegaron el pasado 22 de octubre- y siempre que se mantengan las temperaturas suaves y no hiele.
Mercedes Lara, de la Asociación Micológica El Ilustre Minero, recomienda el área recreativa de la fuente del Almirez en Fuencaliente para “dar un paseo agradable y conocer variedad de hábitats y especies”. Encinares, quejigares y robledales aseguran la aparición de las amanitas: la caesarea, que es “un excelente comestible”, la muscaria, conocida como “seta de los enanitos”, que es tóxica, y la phalloides, que es “mortal”.

Colmenilla (morchella), trompeta de la muerte (craterellus cornucopioides) y trozo de seta de la madera (de izquierda a derecha) / Carlos Díaz-Pinto
También se pueden divisar lepistas, lepiotas, macrolepiotas y parasoles, aparte de setas de chopo en torno a los arroyos Valderrepisa y del Puerto, que están muy ricas. Esta zona recreativa además cuenta con un pequeño aparcamiento y merendero, y para quien quiera echar un fin de semana, en los pinares de Solana del Pino, a unos kilómetros de allí, hay mucha tradición de recoger níscalos.
En la provincia existen jornadas micológicas en el Valle de Alcudia, en Puebla de Don Rodrigo, Saceruela y Viso del Marqués. La variedad micológica es extensa: en las dehesas se pueden recolectar champiñones, en las zonas verdes con hierba corta y sin árboles crecen las senderuelas en “corros de brujas” e incluso se ven en las rotondas de las urbes.

Fomitopsis pinícola, seta que sale en el tronco de árboles debilitados / Carlos Díaz-Pinto
A la hora de salir de setas, Mercedes Lara destaca que es importante “consumir las especies que sabemos identificar y conocemos muy bien”. Además, hay que tener “mucha precaución” con los ejemplares de pequeño tamaño, jóvenes y sin desarrollar, “porque pueden llevar a la confusión al no estar en las mejores condiciones todos los caracteres que definen cada especie”.
También, Lara señala que “es importante no recolectar cerca de las carreteras, ni en zonas contaminadas, porque las setas absorben muchos metales pesados que resultan perjudiciales para la salud”. El transporte siempre tiene que ser “en recipientes que permitan la aireación, como cestas”, nunca cubos o bolsas, donde los hongos fermentarían.
Recorrer Cabañeros sobre dos ruedas
Las temperaturas suaves en esta tierra de escasas precipitaciones hacen que el otoño sea una de las mejores épocas para recorrer Cabañeros y su entorno sobre dos ruedas. Los amantes de las motos pueden disfrutar de la raña del parque nacional, conocido como el Serengueti español, y pasos montañosos de bosque mediterráneo de gran belleza entre Ciudad Real y Toledo.
La primera ruta recomendada es ‘Destino Cabañeros’ (ruta en Maps). Parte de Horcajo de los Montes en dirección al embalse de la Torre de Abraham y vuelve por Hontanar. Pasa por el puerto del Milagro, el mirador del Risco de las Paradas, y en la confluencia de las carreteras CM-4157 y CM-4153 proporciona una de las mejores vistas del parque nacional. También permite acceder al conocidísimo paraje del Boquerón del Estena.
La siguiente alternativa es por el ‘Stelvio toledano’ (ruta en Maps), nombre que recibe del conocido paso de montaña pavimentado de mayor elevación de los Alpes orientales. Es el sector más meridional de Cabañeros e invita a zambullirse en el baile de curvas suaves que dibuja el cauce del río Guadiana y la N-430. También parte de Horcajo, pero sigue por Puebla de Don Rodrigo hasta Sonseca. El ‘rutómetro’ marca 309 kilómetros.
La tercera opción es por el entorno oriental de Cabañeros (ruta en Maps), de 319 kilómetros y una duración aproximada de 6 horas. También parte de Horcajo, en Ciudad Real, para llegar a la cumbre de mayor altitud de la provincia de Toledo, el pico Rocigalgo de 1.449 metros. Por la carretera TO-7531 se adentra en parajes aislados en Buenasbodas y La Nava de Ricomalillo, y salta a Extremadura antes de volver por la N-430.
Cabe destacar que la red de carreteras presenta un asfalto en buen estado en general y es perfecta para disfrutar del ‘slow driving’. Además, existen estaciones de servicio cada 30 o 40 kilómetros, excepto en el sector noroeste, donde aumentan las distancias, porque es una zona de menor densidad de población. En esta provincia, las hay en Retuerta, El Robledo, Porzuna y Piedrabuena.
Dejarse guiar por el silo de Herencia para descubrir el queso manchego

Los molinos de viento de Campo de Criptana son conocidos en el mundo, aunque también coronan las montañas en Herencia, un pueblo por descubrir en el noreste de la provincia. Solo hay que dejarse guiar por el gran silo que hoy se llama Quhesalia para vivir una jornada de experiencias con cultura, gastronomía y naturaleza.
Detrás del mural hiperrealista pintado por el austrialiano Fintan Magee de un niño con síndrome de down, se esconde un espacio divulgativo que se ha convertido en referencia para quienes buscan conocer el pastoreo, la oveja manchega y la elaboración del queso. El museo, abierto los jueves por la mañana, el primer domingo de cada mes y bajo demanda, cuenta con un chozo tradicional de pastores reconstruido y sala de catas.
A la hora de comer no se puede pasar por alto el restaurante Olivo, del conocido chef José Luis Mascaraque, que cuenta con un solete Repsol. Representante de la ‘nouvelle cuisine’ francesa, el chef estuvo en el Ritz de Madrid, pasó por el restaurante español de los almacenes Harrods de Londres y gestiona su propio restaurante en Valencia. El menú manchego incluye chuletillas de lechal, asadillo con perdiz en escabeche y pisto.
Para reposar la comida, el visitante tiene que acabar sus pasos en el parque municipal de Herencia, que cuenta con casi 80 años de historia y es referente en la provincia. En el pasado fue una alameda, de hecho, conserva un álamo blanco centenario, y también acogió 4.000 moreras, para criar gusanos de seda destinados a la Real Fábrica de Tapices de Aranjuez.
Cuentan que aquí fue donde Don Quijote, tras romper su lanza en la batalla de los molinos, se forjó una nueva para afrontar sus hazañas como el caballero español Diego Pérez Vargas. El parque, que ocupa con una superficie de más de 36.000 metros cuadrados, dispone de 30 paseos arbolados, 27 praderas, más de 650 árboles, y edificios de interés como el antiguo teleclub o el monumento a la mujer maltratada.
La primera entrega de «rutas de otoño» se puede leer en el siguiente enlace (pincha aquí).
