El viajero que llega a Viso del Marqués no se imagina que entre calles tranquilas y casas encaladas se levante una obra de inspiración italiana, con frescos al estilo genovés y una imponente escalera que inspiró al mismísimo Felipe II.
El Palacio del Marqués de Santa Cruz es, como explica Andrés Pisa, guía del palacio, “un palacio italiano único en España”. Su impulsor fue Álvaro de Bazán, el marino que venció en Lepanto.
“Imagínense la sorpresa para esta gente antigua del Viso del Marqués cuando este señor construye esta mole”, comenta Pisa durante la visita. “Aquí, cuando se levantó el palacio, solo había cuatro casitas bajitas y un convento de franciscanas”.
Bazán quiso trasladar a Viso del Marqués el esplendor artístico que había conocido en Italia. El resultado fue un edificio renacentista decorado con escenas mitológicas, batallas navales y emblemas familiares. En cada estancia, cuenta el guía, hay “una pequeña representación de las situaciones que se daban en aquella época”.
El autor del proyecto fue Juan Bautista Castello, el Bergamasco, arquitecto también de la escalera imperial de El Escorial. Pisa destaca que “la escalera del palacio fue en la que se fijó Felipe II para hacer la del Monasterio”, un ejemplo de cómo el gusto italiano influyó en la arquitectura del Siglo de Oro.
Los frescos, sin embargo, no siempre resistieron bien el paso del tiempo. “El terremoto de Lisboa de 1755 afectó a la pintura, y aún puede verse un grafiti que dejaron entonces, donde se lee claramente: “En el año de 1755 tembló la tierra”, señala el guía, mostrando una de las paredes del recorrido.
Un palacio que también alberga el archivo de la Armada
La historia del palacio no se detuvo con la muerte del marqués. A mediados del siglo XX, el edificio renació con una nueva vocación: acoger el Archivo Histórico de la Armada (AHA), trasladado desde Madrid gracias al impulso del almirante Julio Guillén Tato.
“Cuando empieza a hacerse cargo de trasladar aquí el archivo general de Marina y de la conservación del palacio, no había nada más que las cuatro paredes”, recuerda Pisa. “Pasaba aquí grandes temporadas, y la llamada repostería fue un capricho suyo, una dependencia moderna de los años 50 que se hizo construir”.
El archivo se instaló definitivamente en el palacio, dando una nueva vida al monumento. Desde entonces, sus estancias acogen kilómetros de documentos que trazan la historia marítima de España.
Un tesoro documental inigualable
“Todo lo que ven aquí, y 45 kilómetros más, prueban el testimonio de la importancia de la Marina y la dimensión marítima de España”, afirma Pilar del Campo Hernán, directora técnica del Archivo Histórico de la Armada (AHA).
Con motivo del quinto centenario del nacimiento de Álvaro de Bazán, que tendrá lugar en 2026 y cuyos actos se presentaron el pasado 29 de octubre en el palacio, el archivo ha preparado una muestra especial dividida en dos secciones: “La primera parte está dedicada a los títulos y nombramientos del marqués. Son copias certificadas del siglo XVIII; los originales se conservan en el archivo de su linaje en Toledo”, explica Del Campo.
El recorrido permite entender cómo la Marina española no solo fue una fuerza militar, sino también una institución científica y humanista. “Además de una Marina de Guerra, fue una Marina Ilustrada, que dedicó años a recopilar su propia historia”, subraya.
Entre los documentos más valiosos, destaca un derrotero del siglo XVI y los 25 libros de galeras de la Escuadra de España, únicos en el mundo. “Europa aprendió a navegar en libros españoles y esto es una realidad”, afirma Del Campo. “Entre todos los documentos quiero destacar un diálogo entre un capitán de mar y un alumno que aprende a navegar por los mares occidentales; es una auténtica delicia la lectura”.
La Marina ilustrada y su manera de entender el mar
El archivo conserva también diarios de navegación que hoy sirven para investigaciones de climatología. “Además de datos de vientos y corrientes, vienen observaciones sobre lluvia o mala climatología”, detalla la directora técnica. “Si hay un motín a bordo o un barril de agua que se pone malo, también queda reflejado”.
Los fondos incluyen expediciones científicas y documentos del nacimiento de la bandera nacional. “Aquí tienen el original firmado por el Rey y dirigido a Antonio Valdés, donde se justifica la necesidad de crear una bandera que no origine confusión”, explica Del Campo.
El archivo también fue clave en el caso Odyssey, el litigio entre España y una empresa estadounidense por el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundida en el año 1804 por un navío de la Armada británica. “Lo que ganó el caso fueron documentos de este archivo”, recuerda. “Sin archivos no hay historia, y sin historia no hay memoria. Esa es la base de la identidad de una nación”, puntualiza.
Un palacio que une tierra y mar
El Palacio del Marqués de Santa Cruz es hoy en día un símbolo de la conexión entre Castilla y el mar, entre el linaje de los Bazán y la historia naval de España.
En sus muros conviven las huellas de la nobleza, la arquitectura renacentista y el eco de miles de expediciones. Y es que, tal y como afirma Pilar del Campo, “Europa aprendió a navegar en libros españoles”.
