El parricida de Torrenueva, al jurado: “Yo no he cometido ningún delito”

Belén Rodríguez Ciudad Real

Cecilio Álvarez, que podría ser condenado a 20 años de cárcel por asesinar a su padre, al final del juicio / Clara Manzano

Defensa y acusación particular se aferran a que nadie vio el atropello para sembrar dudas y que condenen a Cecilio Álvarez Osorio por el homicidio imprudente de su padre, no por asesinato como solicita la fiscalía. El caso, pendiente del veredicto

Cecilio Álvarez Osorio, el joven de 32 años que se enfrenta a veinte años de cárcel por el presunto asesinato de su padre, Cecilio Álvarez Parra, al que atropelló hace dos años en Torrenueva, ha insistido en su inocencia al final del juicio: “Yo no he cometido ningún delito”.

Estas palabras han puesto punto y final este lunes a seis sesiones de un juicio en el que fiscalía y compañía aseguradora, en base al contundente informe de la Guardia Civil, sostienen que el atropello mortal de Cecilio Álvarez Parra fue intencionado, y que todas las pruebas apuntan a su hijo, con el que había discutido un rato antes en un bar, como único responsable.

El dilema: o asesinato o accidente

El jurado, que recibirá esta tarde el objeto del veredicto (cuestionario sobre los hechos o no probados), no lo tiene fácil. Hay poco término medio entre lo que dice la fiscalía y la compañía de seguros del vehículo (responsable civil subsidiaria), y los abogados de la defensa y la acusación particular, que han hecho tándem apoyando la teoría del accidente.

Dámaso Arcediano, el defensor, ha interpelado al jurado aferrándose a qué nadie vio el momento del accidente, sobre las cuatro de la madrugada del 12 de marzo de 2017. Ha defendido que lo único reprochable al joven es que iba bebido (0,7 mg/l) y drogado (dio 1,6 g de cocaína, “una auténtica burrada”, dicen), y por eso su comportamiento fue anormal esa noche.

Dámaso Arcediano, el abogado defensor, durante su alegato final en el juicio / Clara Manzano

Dámaso Arcediano, el abogado defensor, durante su alegato final en el juicio / Clara Manzano

No se paró pero avisó a los del bar

La defensa admite que Cecilio hijo no se paró a ayudar a Cecilio padre después del atropello, “pero avisó a los del bar y luego se puso a llamar por teléfono a su madre”, ha alegado el letrado, que sostiene que si hubiera querido asesinar habría esperado al padre, le habría pasado por encima con el coche y habría huido del lugar, algo que no hizo.

El letrado ha intentado ganarse la empatía del jurado con el acusado, un joven al que respalda toda su familia, incluida la paterna, que han perdido a un miembro y no quieren que el otro “se pase tres cuartas partes de su vida en la cárcel”, sin pruebas claras. Y ha insistido en la idea de que ante la más mínima duda se decanten por la imprudencia, no por el asesinato.

Sin embargo la fiscalía mantiene que el atropello fue intencionado, que Cecilio hijo sólo frenó para evitar chocarse con la casa hasta la que salió proyectado el  cuerpo de su padre. Mantiene que el acusado es autor de un delito de asesinato en el que concurre la alevosía: “se aseguró de matar, acometió a su padre de manera sorpresiva e imprevista y con un instrumento peligroso como es un coche”.

“Que no les tiemble la mano”

El ministerio público, defensor de la legalidad, también ha interpelado directamente al jurado: “Que no les tiemble la mano a la hora de condenarlo, no lo hacen ustedes, quien mata a otra persona merece un castigo”.

La fiscalía acusa a Cecilio Álvarez Osorio de un delito de asesinato con la agravante de parentesco y la atenuante de embriaguez, y dos delitos contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas y negarse a someterse a la prueba de alcoholemia.

Defensa y acusación particular mantienen que Cecilio hijo es autor de un delito de homicidio imprudente y otro contra la seguridad  vial por el que piden una condena no superior a un año de prisión.

Coincidieron en un bar del pueblo

La madrugada del sábado al domingo del 12 de marzo de 2017 Cecilio Álvarez Osorio coincidió con su padre, Cecilio Álvarez Parra, de 55 años, en el bar Yess de la localidad. Padre e hijo mantenían una relación distante desde que diez años antes Cecilio padre se había separado de su madre, que ya no vivía en el pueblo.

Varios testigos los vieron discutir, los dos iban borrachos (en especial el padre, según los testigos). Al primero lo sacó de allí el dueño del bar, el segundo, el hijo, se marchó solo a su casa con su coche sobre las cuatro de aquella madrugada. Al poco, Cecilio volvió a entrar diciendo que había atropellado a su padre. Los parroquianos salieron y comprobaron que era cierto.

Nadie vio cómo fue el atropello, pero sí los instantes previos. Tres clientas del bar vieron al acusado conducir a toda velocidad por la zona del atropello y al poco encontraron al padre agonizando en un charco de sangre. Cecilio hijo pasó por allí y se metió en su casa. Al principio le dijo a la Guardia Civil que no conducía el coche y se negó a someterse a la prueba de alcoholemia.

Cecilio Álvarez Parra ha estado un año y medio en prisión preventiva por esto, una pesadilla para él porque mantiene que el atropello fue accidental, “jamás creí que podrían responsabilizar”, explicó durante su declaración.