La Asociación de Afectados por el Parque Nacional de Cabañeros celebra que la Administración haya llegado a un acuerdo para el control de ciervos y jabalíes (ungulados), en la finca privada más grande, Cabañeros, de unas 6.000 hectáreas. No obstante, opina que “se han perdido cinco años”, y que la etapa sin control ha provocado graves daños en los terrenos privados, quince fincas que suponen el 37% del terreno del parque nacional.
“No haber actuado durante cinco años ha generado unos daños que afectan al ecosistema de Cabañeros. De hecho, la Comisión Europea vendrá en febrero a ver el estado de conservación del parque”, asegura en declaraciones a Lanza Rafael Sánchez, portavoz técnico de la asociación.
El convenio para empezar a aplicar el control de ungulados, el mismo que se puso en práctica hace dos años en la parte pública del parque, todavía no se ha firmado. El Organismo Autónomo Parques Nacionales tiene previsto oficializarlo este mes, o si no se puede por los días festivos, en enero. En cualquier caso, «no se aplicará hasta el verano de 2026», aclara Fernández.
El acuerdo de convenio, “que llevamos demandando desde hace diez años, negociándolo dos, y denunciando los efectos ante el parque, la comisión europea, y la fiscalía todo este tiempo”, agrega el portavoz de los propietarios, servirá de ejemplo en el resto de las fincas.
Se aplica solo en una, “por un problema presupuestario y de organización, la administración [los gobiernos central y de Castilla-La Mancha que cogestionan Cabañeros] ha tomado una finca como ejemplo, y trabajar en ella para luego extrapolarlo al resto”, matiza.
“No se va a seguir cazando en Cabañeros»
“No se va a seguir cazando en Cabañeros, lo único que se hace es poner en marcha las medidas de control de poblaciones que ha estimado la administración como viables», enfatiza el portavoz de Afectados por el Parque Nacional de Cabañeros, que replica así «a determinados grupos que centran en resaltar una parte del convenio», en alusión sin citarlos a los colectivos ecologistas que hablan de caza encubierta el parque nacional.
El convenio de control de gestión de las fincas y control de especies incluye una amplía batería de medidas, que afectan tanto a la flora como la fauna, en la que en caso de ser necesarias se autorizarán algunas «batidas», que no son cacerías, insiste Fernández.
«Se hará lo mismo que se hace en la parte pública de Cabañeros». El control de ciervos y jabalíes se hace por dos vías, o bien capturando en vivo a los animales para sacrificarlos en un recinto acotado, organizar batidas para darles muerte en libertad. «A algunos esto último, la manera tradicional, nos parece mejor, pero no es caza. Hay mala intención en decir que se va a seguir cazando en Cabañeros».
El plan de control de ungulados de Cabañeros, en principio debía tener vigencia para el periodo 2021-2023, únicamente se ha aplicado en la parte pública. El que afecta a la finca Cabañeros se ha aprobado en 2025 y se pondrá en marcha en 2026, tres años después de que caduque su vigencia.
«Los daños no han hecho más que crecer»
Desde que no se caza en los terrenos del parque nacional de Cabañeros ni se lleva ninguna gestión de la fauna, cinco años ha hecho este mes de diciembre, «los daños no han hecho más que crecer», cuentan los propietarios de fincas.
Se ha perdido una gran superficie de monte
«Se ha perdido una cantidad muy importante de superficie ocupada por monte y matarroral, un montón de pies arbóreos y especies ‘palatables’, las favoritas de ciervos y jabalíes (ungulados por sus pezuñas características). «Presentamos un informe calculando el daño de manera cuantitativa y cualitativa que llevamos a la Unión Europea, en el que se ha demostrado que el 60% de las especies vegetales tiene peligro de supervivencia«.
Restauración ecológica
El convenio, que gestiona y financia la administración, no solo implica la gestión de ungulados, sino protección de turberas, identificación de charcas y acuíferos y censo de fauna. Junta de Castilla-La Mancha y el Organismo Autónomo Parques Nacionales hablan de «restauración ecológica de los ecosistemas de las fincas, especialmente los más representativos del monte mediterráneo, los bosques de ribera y las turberas; el control y erradicación de especies exóticas invasoras.
Contraprestación económica por dejar de cazar
En paralelo al control y gestión de las especies cinegéticas la Ley de Parques Nacionales 30/2014, de 3 de diciembre, determinaba que había que llegar a acuerdos económicos para compensar la pérdida de derechos que supone limitar el uso de la finca.
Lo que ha ocurrido en estos años -la ley tuvo una vacatio de seis años- es que parte de las indemnizaciones por vía del acuerdo no se han ejecutado, «porque la administración nunca ofreció nada, y antes de que expirara el plazo que teníamos, reconocido por procedimiento administrativo, solicitamos judicialmente es compensación. A eso la administración dice que lo hemos judicializado, cosa que no es cierta», remata el portavoz de los propietarios de fincas.
