Las dos únicas muertes en el encierro de Fernán Caballero, hasta ahora, se produjeron en 1955 y 1967

Carlos Monteagudo Ciudad Real
Encierro de Fernán Caballero / Elena Rosa

Encierro de Fernán Caballero / Elena Rosa

La del pasado jueves y las ocurridas en los años 1955 y 1967 son las tres únicas muertes de las que se tiene constancia, según numerosos vecinos de la localidad. No obstante, se habla de que el encierro cuenta con una trayectoria de más de 150 años, por lo que se puede presuponer que haya habido alguna muerte más, aunque no se sabe con exactitud al no haber datos documentados sobre este tema, ni consta en la prensa histórica de la época, como Pueblo Manchego, que anualmente se hacía eco de los encierros al estilo fernanduco, entonces conocidos como "al estilo Pamplona".

La localidad de Fernán Caballero vivió el pasado 30 de agosto un suceso trágico en sus tradicionales encierros. Un joven de 22 años de edad fallecía a consecuencia de una cornada mortal que le provocó uno de los dos morlacos que corren dicho encierro. ‘Comisario’, que así se llamaba el toro, corneó en la zona izquierda del abdomen al mozo cuando éste intentaba resguardarse del toro en las talanqueras del recorrido. La cogida fue fatal para el joven y murió de camino al hospital.

Un terrible suceso que solo se había dado, hasta ahora, en dos ocasiones, concretamente en el año 1955 una y la otra en 1967. La primera de ellas, según recoge la edición de Lanza del 31 de agosto de 1955, uno de los toros corneó a un hombre que con un capote intentaba dar unos pases. La víctima, de 39 años de edad y vecino de la localidad cordobesa de Pueblo Nuevo del Terrible, murió a la escasa media hora de llegar al hospital por “una herida producida por asta de toro en el vientre”.

Extracto del Diario Lanza del 31 de agosto de 1955

Extracto del Diario Lanza del 31 de agosto de 1955

La segunda víctima de estos encierro fue Gregorio Sobrino en 1967. De 43 años de edad y vecino de Malagón, perdió la vida en el Hospital Provincial de Ciudad Real después de ser lanzado violentamente por un toro hacia la acera, durante el encierro, y corneado en el muslo por uno de los dos morlacos.

Así lo recoge el Diario Lanza, con fecha del 31 de agosto de 1967: “Un hombre resultó ayer muerto en el encierro celebrado por la tarde en el pueblo de Fernancaballero, con motivo de las fiestas de la localidad. El toro que se corría alcanzó a Gregorio Sobrino, de cuarenta y un años, vecino de Malagón, casado y con dos hijos. El toro lo lanzó violentamente contra la acera después de herirlo en un muslo. Trasladado rápidamente al Hospital Provincial de Ciudad Real falleció a las dos horas de su ingreso. Presentaba fractura de la base del cráneo, con fuerte otorragia y herida grave en la parte posterior interna del muslo izquierdo”.

Portada de Lanza del 31 de agosto de 1967

Portada de Lanza del 31 de agosto de 1967

La del pasado jueves y las ocurridas en los años 1955 y 1967 son las tres únicas muertes de las que se tiene constancia, según numerosos vecinos de la localidad. No obstante, se habla de que el encierro cuenta con una trayectoria de más de 150 años, por lo que se puede presuponer que haya habido alguna muerte más, aunque no se sabe con exactitud al no haber datos documentados sobre este tema, ni consta en la prensa histórica de la época, como Pueblo Manchego, que anualmente se hacía eco de los encierros al estilo fernanduco, entonces conocidos como “al estilo Pamplona”.

28 heridos desde el año 1966

Además de las dos muertes, desde el año 1966 hay documentados numerosos encierros que se han saldado con un total de 28 heridos, tanto leves como graves. En la última década, desde 2010, ocho han sido las personas que han sido heridas, una de ellas el pasado año, cuando un hombre, natural de Malagón y conocido como ‘El Cristeño’, recibió una cornada por uno de los morlacos del encierro en uno de sus muslos, quedando inconsciente y siendo evacuado rápidamente al Hospital General Universitario de Ciudad Real.

Extracto del Diario Lanza del 31 de agosto de 1966

Extracto del Diario Lanza del 31 de agosto de 1966

Así mismo, según recoge Lanza, otra de los heridos más graves de estos encierros fue en el año 66, donde un vecino de Malagón de 67 años de edad, fue corneado en el vientre. El herido presentaba una herida por asta de toro en la fosa iliaca derecha con desgarro de todos los músculos de la pared, hasta el peritoneo. A pesar de su grave pronóstico, este vecino de Malagón que llevaba el nombre de Pascual Saturio, logró recuperarse de la cogida del bravo toro de la ganadería Víctor y Marín, según publicaba Lanza el 3 de septiembre del 1966. Esta misma información señala que la cornada se habría podido evitar “si dicho espectador no se hallara donde no debía”.

Extracto de Lanza del 3 de septiembre de 1966

Extracto de Lanza del 3 de septiembre de 1966