Buscan a la familia de Mamerto Redondo Muñoz, un preso republicano de Fuencaliente fallecido en la prisión de Valdenoceda

Carlos Monteagudo Ciudad Real
Imagen aérea del lugar donde estaban enterrados los presos republicanos en Valdenoceda

Imagen aérea del lugar donde estaban enterrados los presos republicanos en Valdenoceda

Además de a la familia de Mamerto Redondo, la Asociación de Familias de Represaliados en Valdenoceda busca a las familias de otras seis presos republicanos de la provincia que fallecieron entre los fríos muros de esta cárcel burgalesa.

La Asociación de Familias de Represaliados en Valdenoceda busca a la familia de Mamerto Redondo Muñoz, un preso republicano natural de Fuencaliente, que falleció en la prisión franquista burgalesa de Valdenoceda el 9 de agosto de 1941, para entregarle los restos de su antepasado.

Desde la asociación, señalan que Muñoz estaba casado con Ana María Mata Duque y dejó, según les consta en las copias del expediente penitenciario, dos hijos y dos hijas, “aparentemente fáciles de localizar por los apellidos”.

Miembros de la asociación comentan que han intentado ponerse en contacto con la familia, “pero sin éxito hasta el momento”, ya que la familia pudo emigrar a otro lugar de España o exiliarse del país tras la muerte de Mamerto. Por ello, desde la asociación piden colaboración para encontrar a la familia y poder dar un entierro digno a Mamerto Muñoz.

Buscan a las familias de otros seis presos republicanos de la provincia

Además de a la familia de Mamerto Redondo, la Asociación de Familias de Represaliados en Valdenoceda busca a las familias de otras seis presos republicanos de la provincia que fallecieron entre los fríos muros de esta cárcel burgalesa, para hacerles entrega de los restos de sus antepasados. Ellos son: Antonio Bailón Cuadrado, de Manzanares; Lorenzo Castillo Martín, de Gargantiel; Antonio Contreras Parras, de Almagro; Ciriaco García Gómez, de Anchuras; Maximiliano Rosa Sánchez, de Puertollano, y Alejandro Sánchez Jara, Villamayor de Calatrava.

La prisión de Valdenoceda estuvo abierta desde finales de 1938 hasta agosto de 1943 en la localidad de Valdenoceda (norte de Burgos). Se convirtió en una terrible cárcel de exterminio, dadas las condiciones de vida de los presos, sin apenas comida. La inmensa mayoría de las muertes se produjeron por colitis epidémica, que no era otra cosa que el impacto del hambre y del frío sobre el cuerpo humano. En esta cárcel murieron oficialmente 154 personas.