Funcionarios de lápiz, papel y calca

Mercedes Camacho / Graci Galán / Maite Guerrero / Francisco Navarro / Noemí Velasco Ciudad Real
Pilar Cascante, funcionaria en el Ayuntamiento de Ciudad Real / J. Jurado

Pilar Cascante, funcionaria en el Ayuntamiento de Ciudad Real / J. Jurado

Y los alcaldes y concejales que entraron hace 40 años no son los únicos que han apreciado la evolución espectacular que la democracia ha conllevado para los ayuntamientos, también lo han hecho los funcionarios que empezaron a trabajar poco después de aquel año 1979 y han comprobado cómo hay hechos que han marcado estas cuatro décadas de consistorios democráticos, entre ellas una clara: la transformación digital.

El avance que han experimentado los ayuntamientos con la llegada de la democracia no solo lo han percibido los ciudadanos, sino también los funcionarios públicos que empezaron a trabajar casi con la democracia y que han pasado del papel calca en las máquinas de escribir a la digitalización; que ahora ven como el servicio que se presta a la ciudadanía es mucho más cercana, e incluso que recuerdan como al principio no tenían representantes sindicales. Pero, sobre todo, es que ellos también han sido una parte muy importante de ese cambio.

Una de las funcionarias más veteranas del Ayuntamiento de Ciudad Real -tan solo llegó 6 meses después que la más antigua en 1981- es Pilar Cascante, la actual jefa de servicio de Cultura pero que comenzó en un área muy distinta: la de los números, ya que se inició en Intervención.

Recuerda con cariño aquella primera etapa en la que era ‘la niña’ porque era la más joven de los trabajadores municipales “y en la que teníamos la sensación de ser una gran familia en la que todos nos conocíamos, salíamos a desayunar juntos, nos ayudábamos y nos cubríamos en lo que cada uno no sabía… Ahora eso se ha perdido porque somos más de 700 funcionarios, también porque se prestan muchos más servicios. y es físicamente imposible”.

Pero Pilar Cascante no solo recuerda ese cambio, sino también la llegada de los ordenadores. De hecho, ella fue la primera que lo tuvo y cuando llegó los compañeros lo tuvieron claro: “que aprenda a manejarlo la niña. Y a mi recurrían cuando necesitaban algo porque era la que tenía ese primer ordenador”.

Eso fue una auténtica revolución que cambió la escritura a lápiz en los libros de registros, “porque primero lo hacías así por si te equivocabas y después, cuando cuadraba, lo pasabas a bolígrafo, con lo que hacías un doble trabajo. Y también si estabas haciendo un escrito y te confundías, tenías que usar el liquidillo, y volver a meter el folio en la máquina, con el papel calca que te ponía las camisas negras al quitarlo de la máquina”, sonríe recordando aquellos tiempos.

Esa revolución digital ha sido la gran transformación, en opinión de la actual jefa de servicio del área de Cultura, porque ha permitido la atención inmediata a los vecinos que se acercan a solicitar cualquier dato, desde el padrón hasta los recibos…

“Ahora es inmediato, antes había que buscar los libros y localizarlo, de forma que se tardaban días. Y a eso suma internet con los correos electrónicos; la venta de entradas del Teatro Quijano que se hacía y se comprobaba a mano… Todo se ha agilizado y eso redunda en la calidad del servicio a los ciudadanos que es para lo que trabajamos”.

Al servicio del ciudadano

En el caso del Ayuntamiento de Puertollano, es Herminia Vicente Rodríguez-Borlado una de las más veteranas, ya que se incorporó a principios de los años ochenta. Actualmente ocupa el puesto de Jefa de Recursos Humanos en el consistorio puertollanense y ha conocido a lo largo de su trayectoria profesional la evolución de la administración local.

erminia Vicente Rodríguez-Borlado, funcionaria del Ayuntamiento de Puertollano / G.G.

erminia Vicente Rodríguez-Borlado, funcionaria del Ayuntamiento de Puertollano / G.G.

Herminia Vicente es consciente, y así lo destaca, que en la actualidad “se está al servicio del ciudadano, se ha evidenciado más en estos últimos años, somos más conscientes que somos un servicio que estamos aquí para ellos”, en referencia a los ciudadanos, “lo mejor es que estamos tendiendo a que sean unos servicios al ciudadano y la implicación de los ciudadanos ahora se nota mucho más” ya que hay canales para ello, por ejemplo, la App del Ayuntamiento de Puertollano.

Echando la vista atrás en estos últimos cuarenta años de democracia, Herminia hace un recorrido por la evolución que se ha producido dentro de la administración local. De tres importantes fases habla esta funcionaria que pasa por los primeros años con máquinas de escribir electrónicas a la incorporación de los ordenadores, esos primeros ordenadores, “fue el cambio más importante porque nos tuvimos que adaptar a eso, a esos inicios de la informática que supuso un gran cambio tecnológico”, apunta, si bien la segunda fase en la que los consistorios entraron fue un cambio legislativo, que se fue produciendo de manera paulatina y al que también hubo que ir adaptándose.

La tercera etapa nos lleva a estos últimos años de la democracia, a este cambio hacia la tramitación electrónica unido también a un cambio legislativo con nueva Ley de Procedimiento, nueva Ley de Transparencia, Ley de Protección de Datos, Ley de Contratación, todo esto ha desembocado en un cambio “el más importante, creo yo” porque la tramitación electrónica afecta a todos los procedimientos, es un cambio “radical que supone mucho esfuerzo”. Un esfuerzo que no ha venido acompañado por el incremento del personal, ya que ha coincidido con una época de crisis por la que los consistorios han atravesado también en estos últimos tiempos, por lo que este añadido todavía hace más dificultoso ese nuevo cambio, el de esta era, la tramitación electrónica.

Con todo ello, Herminia Vicente Rodríguez-Borlado no volvería atrás todos estos pasos dados, se queda con “lo de ahora, pero sin crisis”.

Representación sindical para los funcionarios

Viajando hasta el Ayuntamiento de Valdepeñas, uno de los funcionarios con más experiencia es Ángel Mayorga quien con 63 años -a punto de cumplir 64- entró a trabajar en el Ayuntamiento de Valdepeñas el 4 de febrero de 1979 en un plan de empleo de peón de albañil y desde entonces ha ejercido diferentes cargos en la administración local como de auxiliar administrativo, administrativo jefe, tesorero durante 20 años “de manera accidental” hasta que la tesorera general ocupó su puesto y, actualmente es técnico de Tesorería (jefe de este área).

Ángel Mayorga, funcionario del Ayuntamiento de Valdepeñas / M.G.

Ángel Mayorga, funcionario del Ayuntamiento de Valdepeñas / M.G.

Mayorga señala que la llegada de la democracia supuso un cambio considerable. Destaca especialmente que al principio no había representación sindical ni personal laboral y que ahora hay funcionarios y personal laboral fijo y temporal. “Un cambio fundamental fue contar con representación sindical, que no existió en Valdepeñas hasta 1988. Antes se aplicaba lo que decía la normativa vigente, sin negociación. Después se negociaban iniciativas como los convenios laborales y los acuerdo marco, en el caso de los funcionarios”.

Mayorga fue representante sindical en el Ayuntamiento de Valdepeñas diez años desde 1989. Señala que en 1992 se hizo la primera catalogación de puestos de trabajo del Ayuntamiento. “A partir de ahí cambiaron nuestras retribuciones a mejor. Hasta entonces los funcionarios y los trabajadores laborales cobraban sueldos escasos respecto a la media nacional”.

Por otra parte, ha destacado que la democracia trajo la alternancia de partidos políticos en la alcaldía. “Cada alcalde sigue sus ideas y su línea política implanta su forma de hacer, pero tiene que ampararse en la ley, que da poco margen de maniobra. Unos alcaldes apoyan más el desarrollo de la relación laboral y otros menos, pero con ninguno hemos tenido excesivos problemas. Ha habido sus más y sus menos, pero no excesivos problemas. Todos han acatado la normativa vigente y negociado acuerdos”.

Apunta que el mayor problema ha sido la crisis. “A nivel nacional se dictaron una serie de normas que la corporación debía aplicar y que suponían descuentos en las retribuciones de los funcionarios y personal laboral en toda España. Fue en 2010 y nos hicimos cargo”.

Otro cambio significativo de estos años han sido las nuevas tecnologías, “que han supuesto un cambio sustancial en la forma de trabajar, gracias a la iniciativa del secretario del Ayuntamiento, Manuel Jesús Villajos, que venía de Barcelona y sabía que el futuro era la administración informática”. Ha apuntado que en 1992 se le empezó a dar forma a la implantación del sistema informático en el Ayuntamiento. “Ahora el Ayuntamiento de Valdepeñas se ha situado de forma pionera en la administración digital y otras administraciones vienen a ver lo que hemos hecho”.

Mayorga señala como otro aspecto destacado la reforma que experimentó la Casa Consistorial, con la ampliación también a través del edificio de Cortes y Merlo, lo que hizo que la mayoría de los servicios municipales se concentrasen en este lugar. “En 2002 los funcionarios provocamos un encierro en el Ayuntamiento y nos negamos a seguir trabajando en las condiciones que estábamos. Las dependencias estaban desfasadas y caía agua cuando llovía en las fotocopiadoras y en las mesas”. “En diciembre de 2002 el Equipo de Gobierno se comprometió a hacer la obra de reforma y nos trasladamos a Valcentro mientras duró, siete años. En 2003 se adquirió el edificio de Cortes y Merlo”.

Formación continua

En el Ayuntamiento de Tomelloso uno de los más veteranos -aunque lleva menos tiempo que el resto de los entrevistados- es Pepe Márquez, que ingresó en el año 1987, nos cuenta. “Cuando entré éramos treinta o cuarenta personas. Trabajamos casi todos en un espacio pequeño, de 50 metros, lo que es ahora la sala Francisco Carretero. A los que entramos llegamos nos subieron a lo que es ahora la sala de comisiones en unas condiciones bastante precarias”.

Pepe Márquez, funcionario del Ayuntamiento de Tomelloso / F.N.

Pepe Márquez, funcionario del Ayuntamiento de Tomelloso / F.N.

Con las reformas posteriores de la casa consistorial, relata Márquez, “se han ampliado los servicios que cumple el Ayuntamiento y el personal que estamos”. Pepe Márquez, que está próximo a la jubilación, explica que “no conozco a muchos de mis compañeros, dado el número de empleados de la casa».

La evolución técnica y tecnológica del Ayuntamiento de Tomelloso ha sido asombrosa “empecé con una máquina de escribir, antigua. Con el paso del tiempo se fue introduciendo la informática, ahora tenemos cada uno un ordenador. Pero hasta que eso llegó, escribimos mucho a máquina e hicimos muchas fotocopias, en condiciones poco ventajosas”.

Cuando Márquez llegó al Consistorio, había en Alcaldía un ordenador «el primero de los que se usaron aquí». Primero, los computadores eran personales, después se conectaron en red y, por último, llegó internet “pero han pasado bastantes años hasta que eso se ha podido conseguir”. Y con la Sede Electrónica “es posible enviar documentación y recibir notificaciones”.

Márquez se siente muy contento por haber vivido la evolución de estas décadas que ha permitido mejorar las condiciones de los funcionarios y poder atender mejor a los ciudadanos. Nuestro interlocutor comenzó en lo que es ahora el Clipe “la Oficina de Información Municipal” y de ahí pasó a Rentas “he llevado padrones de basura, de entrada de vehículos, IBI, actualización de padrones…”. El funcionario recalca que han sido 32 años de formación continua, poniéndose al día, de informática o de los distintos cambios legislativos o de las ordenanzas municipales.

Pepe Márquez dice estar muy contento de su paso por el Ayuntamiento de Tomelloso «me fastidia jubilarme porque me encuentro muy bien y con ganas de seguir algún tiempo sirviendo a los ciudadanos, pero ya se sabe, las normas son así” en el año 1987 dice. “Cuando entré éramos treinta o cuarenta personas. Trabajamos casi todos en un espacio pequeño, de 50 metros, lo que es ahora la sala Francisco Carretero. A los que entramos llegamos nos subieron a lo que es ahora la sala de comisiones en unas condiciones bastante precarias”.

Con las reformas posteriores de la casa consistorial, relata Márquez, “se han ampliado los servicios que cumple el Ayuntamiento y el personal que estamos”. Pepe Márquez, que está próximo a la jubilación, relata que “no conozco a muchos de mis compañeros, dado el número de empleados de la casa”.

Más mujeres en la administración local

Casi cuarenta años de trabajo acumula en el Ayuntamiento de Manzanares, Isabel Muñoz Huerta, la mano derecha de la secretaría general. Estudió en el instituto Pedro Álvarez de Sotomayor y, tras su paso por aquella academia de mecanografía y taquigrafía que había en la calle Toledo, pasó a engrosar las filas del funcionariado del consistorio con tan solo dieciocho años.

sabel Muñoz Huerta, funcionaria en el Ayuntamiento de Manzanares / N.V.

sabel Muñoz Huerta, funcionaria en el Ayuntamiento de Manzanares / N.V.

En mecanografía y taquigrafía era experta. Isabel Muñoz cuenta que, después de realizar el Bachillerato y COU, hizo un curso de administrativo en Ciudad Real que le sirvió de lanzadera para su puesto en el Ayuntamiento. Era la época en la que el ruido de las máquinas Olivetti invadía el Ayuntamiento, pues escribían uno a uno cada papel, “aunque fueran 4.000 recibos para cobrar el impuesto de circulación con sus respectivas matrículas”.

Apenas había estado unos meses con los corredores de comercio cuando la joven Isabel Muñoz accedió a su puesto un 29 de septiembre de 1979 en la recién estrenada Democracia. Hoy es la segunda trabajadora del Ayuntamiento más veterana, pues todavía queda un empleado que entró dos años antes. Dice la funcionaria que el primer examen de la oposición fue de mecanografía y que enseguida destacó, porque “tenía muchas pulsaciones”.

En casi cuarenta años, el puesto siempre ha sido el mismo, antes desde el mismo despacho de la secretaría general, porque tenía que tomar dictados, y ahora en la sala contigua. Muñoz explica que siempre ha formado parte de la gestión de la Administración local pura y dura, documentación administrativa: actas, notificaciones, decretos. Aunque en este tiempo la forma de realizar el trabajo ha cambiado mucho.

La digitalización de la administración ha supuesto un cambio trascendental en la forma de trabajar. “Antes tenía que escribir todo el tiempo, tenías multicopistas y tenías que poner las actas, cuatro y cinco papeles carbón, con un cuidado tremendo con los errores”, comenta. Todas las personas que trabajaban en el departamento, al principio “gente mayor” y sobre todo hombres, eran grandes mecanógrafos.

Ahora, los medios no tienen nada que ver. Está todo “muy mecanizado” y todo lo que se refiere a la administración “depende de plataformas”, lo que les hace ganar en eficacia, pero al mismo tiempo, dependientes del personal de informática. “La asistencia de los informáticos es cada vez más necesaria”, añade. También explica que ahora hay “más técnicos medios y superiores”, porque hay más decisiones “de otra índole”; la administración “era antes más sencilla”. Además, hay más mujeres.

Muchos secretarios han pasado por el Ayuntamiento y también muchos concejales. Isabel Muñoz confiesa que el ambiente siempre ha sido “bueno” y entre los políticos “ha habido personas con una voluntariedad de hacer cosas por el pueblo”, aunque todos han tenido su forma particular de llevar el Ayuntamiento.

Con 58 años, la manzanareña confiesa que los funcionarios “somos unos privilegiados” en comparación con otros trabajos. Es lo que ha creído siempre y no ha visto nunca otra opción que fuera a mejorar lo que tiene.