Aurelius Vincentius, el misterioso gran hombre del obispado visigodo de Oretum

Belén Rodríguez Granátula de Calatrava

Han hecho falta dos meses para llegar al esqueleto del diácono visigodo en Oreto / Clara Manzano

Los investigadores que han recuperado una lauda sepulcral “excepcional” de la Hispania visigoda en Granátula han tardado dos meses en llegar al personaje enterrado en ella hace 1.400 años: un clérigo de 1,70 que murió a los 70 años

Aurelius Vincentius. Los investigadores del yacimiento arqueológico de Oretum, en Granátula de Calatrava, creen que este es el primer nombre y apellido de un cristiano cien por cien ciudarrealeño. Así se llamó un misterioso diácono (clérigo) asociado al obispado visigodo de Oretum del siglo VI, enterrado en un lujoso mausoleo de la necrópolis visigoda oretana entre los años 580 y 600 de nuestra era.

Entre Leovigildo y Recaredo

Tenía  70 años cuando murió, una edad excepcional para la época, y es posible que en el reino Hispano-Visigodo de Toledo reinaran Leovigildo o Recaredo. “Estamos en un momento de reunificación territorial y de credo, en el que los visigodos abandonan el arrianismo e impulsan el cristianismo”, explica Antonio Manuel Poveda, el profesor de la Universidad de Alicante que codirige  la investigación junto con el arqueólogo ciudarrealeño José Luis Fuentes, de la Universidad de Granada.

Lauda “excepcional” dedicada a Aurelius

El equipo, en el que además de arquológos hay infógrafos, epigrafistas y técnicos de georadar, es el responsable de la extracción de una lauda sepulcral sobre mosaico “excepcional” en Europa dedicaba al misterioso Aurelius.

El esqueleto del clérigo acaba de aparecer / Clara Manzano

El esqueleto del clérigo acaba de aparecer / Clara Manzano

Un hombre alto y fuerte para la época

La lápida, que ya está a buen recaudo en el centro de investigación de Granátula de Calatrava, se retiró a mediados de septiembre, pero la excavación ha seguido un mes más hasta llegar al diácono, un hombre robusto, de 1,70 metros de altura, por lo que dicen a simple vista sus maltrechos huesos, sepultados bajo esta tumba, una de las más lujosas de la necrópolis visigoda de Oreto, con más de trescientas.

Los arqueólogos no descartan descubrir algún ajuar funerario enterrado hace 1.400 años / Clara Manzano

Los arqueólogos no descartan descubrir algún ajuar funerario enterrado hace 1.400 años / Clara Manzano

Quince capas bajo la lápida

“Sabíamos que estaba aquí pero no  que iba a ser tan complejo llegar hasta el esqueleto”, subraya el arqueólogo José Luis Fuentes. “Hemos tenido que excavar quince capas bajo el mosaico, han sido dos meses de trabajo hasta llegar al cuerpo”.

Trabajos en el enterramiento estos días / Clara Manzano

Trabajos en el enterramiento estos días / Clara Manzano

De la existencia de esta tumba se tiene constancia por trabajos previos en el año 2005. “Hace catorce años se halló un rico mosaico policromo, del tipo conocido como lauda funeraria, que con teselas, piedrecitas cúbicas, de colores rojo, blanco y negro, ornamenta, señaliza y señaliza el lugar de reposo de un importante miembro de la iglesia oretana del siglo VI d.C., pero hasta ahora no se había excavado”.

Extracción de la lauda sobre mosaico, una pieza de enorme valor, el pasado septiembre / Clara Manzano

Extracción de la lauda sobre mosaico, una pieza de enorme valor, el pasado septiembre / Clara Manzano

Exponerla restaurada en Granátula

La lauda se extrajo en septiembre (la idea es exponerla en Granátula después de su restauración). En octubre ha empezado la excavación de la tumba, bajo una quincena de estratos arqueológicos superpuestos. Por último y antes de llegar al cuerpo se han encontrado ladrillos, grandes losas de material cerámico.

Detalle de la lauda sepulcral de Oreto

Detalle de la lauda sepulcral de Oreto

Los investigadores no tienen dudas de que tantas molestias solo se explican por la relevancia del personaje, y no descartan encontrar alguna pieza de ajuar, aunque parece difícil por el mal estado de conservación del enterramiento, afectado por las periódicas inundaciones en este yacimiento, con un nivel más bajo que el cauce del río Jabalón.

Los huesos que se extraigan serán catalogamos y estudiados para determinar dieta, enfermedades e incluso causa de la muerte.

Necrópolis visigoda del yacimiento de Oreto en Granátula de Calatrava / Clara Manzano

Necrópolis visigoda del yacimiento de Oreto en Granátula de Calatrava / Clara Manzano

Conseguir que Oreto sea bien de interés cultural

El equipo terminará el trabajo de campo el 31 de octubre pero con esto no acaba el proyecto de investigación, que empezó en 2018. Los nuevos investigadores pretenden conseguir que el yacimiento de Oreto-Zuqueca, uno de los más importantes de la península con presencia romana, visigoda y árabe, sea declarado bien de interés cultural con la figura de Conjunto Histórico, algo que incomprensiblemente no tiene. Además dicen que “resulta urgente y necesario crear un nuevo inventario de materiales que posibilite conocer el paradero y la ubicación”..

De este proyecto, que cuentan con financiación de la Junta de Comunidades y del Ayuntamiento de Granátula, también saldrá un plan para contener las avenidas de agua, que hicieron estragos hace años, y restaurar el yacimiento, “muchas de las estructuras están desmoronadas y en estado de semiruina, lo que evidencia la necesidad de una intervención de urgencia”, afirma Fuentes.

Visitable los fines de semana

El yacimiento de Oreto, en Granátula de Calatrava, se puede visitar sábados y domingos de diez a doce de la mañana; miércoles y  jueves hay visitas guidas para colegios. En estos momentos y pese a las precarias condiciones de conservación y musealización recibe unas 5.000 visitas al año, contando el volcán Cerro Gordo, a pocos kilómetros, asegura el alcalde Félix Herrera.

El Ayuntamiento de Granátula proyecto hacer un museo arqueológico en la parte superior de la casa museo del General Espartero.