Oretum, un importante centro religioso en tiempo de los godos

Belén Rodríguez Granátula de Calatrava
Lauda sepulcral policromada (izq) y ladrillos bipedalis protectores de las capas del enterramiento (dcha) /J.L. Fuentes-Proyecto Oretum

Lauda sepulcral policromada (izq) y ladrillos bipedalis protectores de las capas del enterramiento (dcha) /J.L. Fuentes-Proyecto Oretum

La exhumación del diácono Aurelius Vincentius, el misterioso jerarca enterrado bajo una lauda sepulcral única en Europa, desvela la existencia en el siglo VI de un obispado asociado al reino visigodo de Toledo en la actual Granátula de Calatrava

La exhumación de Aurelius Vincentius, el misterioso diácono (clérigo) enterrado bajo la lauda sepulcral extraída en septiembre en la necrópolis visigoda del yacimiento de Oretum, en Granátula de Calatrava, está aportando datos científicos que corroboran la existencia de un importante centro religioso, un obispado, asociado al reino que los visigodos establecieron en Toledo en el siglo VI.

Vincentius, enterrado en un lujoso mausoleo entre el 580 y 600 de nuestra era, tenía 70 años cuando murió, una edad excepcional en su tiempo, “un momento de reunificación territorial y de credo, en el que los visigodos abandonan el arrianismo e impulsan el cristianismo en Hispania”, afirma Antonio Manuel Poveda, el profesor de la Universidad de Alicante que codirige  la investigación junto con el arqueólogo José Luis Fuentes, de la Universidad de Granada.

El equipo, en el que además de arqueólogos hay infógrafos, epigrafistas, ceramólogos, antropólogos, conservadores-restauradores y técnicos de georradar, es el responsable de la exhumación del sepulcro hallado en 2008 por las arqueólogas Ana María Garcés y Elena Romero, que se había deteriorado tras una pequeña intervención en 2009.

Lauda “excepcional” dedicada a Aurelius

Enterrado bajo quince capas cubiertas por una lápida con una inscripción laudatoria, sobre un mosaico policromado “excepcional” en Europa, los investigadores han dedicado todo octubre y parte de septiembre a sacar con sumo cuidado los maltrechos huesos del que consideran “un hombre privilegiado” de la comunidad cristiana de los godos de Oretum.

El esqueleto del clérigo, en la primera semana de octubre / Clara Manzano

El esqueleto del clérigo, en la primera semana de octubre / Clara Manzano

Un hombre alto y fuerte

La lápida, a buen recaudo en el centro de investigación de Granátula de Calatrava, se retiró a mediados de septiembre, pero la exhumación ha seguido hasta llegar al diácono, un hombre robusto, de 1,70 metros de altura, que debió crecer en la primera mitad del siglo VI, periodo oscuro y complejo, de gran inestabilidad, con un territorio hispano sin unidad religiosa, política ni cultural. En su etapa de madurez debió conocer el reinado de Recaredo y quizá la llegada al poder de Leovigildo.

La exhumación del diácono del siglo VI se ha hecho en algo más de dos meses / Clara Manzano

La exhumación del diácono del siglo VI se ha hecho en algo más de dos meses / Clara Manzano

Poco bebedor y casado, pero solo una vez

¿Pero qué era un diácono y qué hacía en esos primeros tiempos cristianos? Los codirectores de la investigación lo explican: “Se establece que los diáconos [Epístola a Timoteo, I, 3: 8-13] deben ser dignos, sin doblez, no deben beber mucho vino ni realizar negocios sucios; se les debía tener un tiempo a prueba para después ordenarles definitivamente.También se dice que serán casados una sola vez y deben gobernar bien a sus hijos y su propia casa, los mejor vistos son los de edad madura”.

Mujeres diácono

Al parecer también hubo mujeres diácono en los primeros tiempos del cristianismo. En general, el diácono está para atender a la comunidad, especialmente en obras de misericordia, y para ayudar a obispo y presbíteros para mejor servicio de Dios.

Aurelius Vincentius, como el resto de diáconos, se ocuparía de proclamar el evangelio, predicar y asistir en el altar, “administrar el sacramento del bautismo y matrimonio, conferir los sacramentales (bendición, el agua bendita, etc…) y llevar el viático o sacramento de la eucaristía  a los enfermos en peligro de muerte”.

En la tumba no se ha podido identificar indicios de vestimenta, “la típica del diaconado es la dalmática y por debajo de ella la estola, pero el tejido no suele conservarse, como parece ser el caso de Oretum”, señalan.

Los huesos, que ya han retirado del enterramiento, serán catalogados y estudiados para determinar dieta, enfermedades e incluso causa de la muerte.

Necrópolis visigoda del yacimiento de Oreto en Granátula de Calatrava / Clara Manzano

Necrópolis visigoda del yacimiento de Oreto en Granátula de Calatrava / Clara Manzano

Que Oreto sea bien de interés cultural

El equipo terminará el trabajo a finales de este mes (la Junta  ha prorrogado un mes más las investigaciones arqueológicas de la campaña anual, a la que está acogido este proyecto) pero con esto no acaba la investigación, que empezó en 2018. Los nuevos investigadores pretenden conseguir que el yacimiento Orissia-Oretum-Urît, uno de los enclaves arqueológicos más importantes de la península sea declarado bien de interés cultural con la figura de Conjunto Histórico, algo que  incomprensiblemente no tiene.

Desde las primeras intervenciones arqueológicas en los años setenta el cerro de Oreto ha desvelado la existencia de un conjunto arqueológico y monumental de entidad que se prolonga desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media. Se cree que podría corresponder con la ciudad de Oretum en sus distintas fases ibérica, romana, visigoda, islámica y cristiana.

Los habitantes de las montañas

Oretum Germanorum es una ciudad ibérica situada en el territorio septentrional de una región geocultural y políticoeconómica cuya denominación era Oretania hacia el siglo III a.C. Tanto Oretum, como Orospeda tendrían como habitantes a una etnia, los oretanos, que serían etimológicamente “los habitantes del territorio de las montañas”.

“En ese contexto Oretum debería ser la ciudad más conocida o representante de un amplio territorio que involucra al menos la mitad sur de la provincia de Ciudad Real y todo el sudeste de Albacete, como se viene aceptando tradicionalmente y compitiendo en importancia con la gran ciudad oretana del sur, Cástulo (Jaén)”, aseguran los investigadores.

De este proyecto, que cuenta con financiación del Ayuntamiento de Granátula, también saldrá un plan para contener las avenidas de agua, que hicieron estragos hace años, y restaurar el yacimiento, “muchas de las estructuras están desmoronadas y en semirruina, lo que evidencia la necesidad de una intervención de urgencia”, afirma Fuentes.

Visitable los fines de semana

El yacimiento de Oreto, en Granátula de Calatrava, se puede visitar sábados y domingos de diez a doce de la mañana. Miércoles y  jueves hay visitas guiadas para colegios. Pese a las precarias condiciones musealización recibe unas 5.000 visitas al año, contando el volcán Cerro Gordo, a pocos kilómetros, asegura el alcalde Félix Herrera.

El Ayuntamiento de Granátula tiene en proyecto crear un museo arqueológico en la parte superior de la casa museo del General Espartero en el que exhibir los hallazgos arqueológicos más relevantes.