Como cada 30 de abril, desde tiempo inmemorial, la pequeña localidad de Fontanarejo prendió anoche decenas de hogueras con haces de romero verde, previamente recogidos en los montes del entorno, para celebrar su fiesta de Las Luminarias. Es una de las tradiciones más puras que sobreviven en la provincia de Ciudad Real, por lo que está incluida en el catálogo de Patrimonio Cultural Inmaterial de Castilla-La Mancha, formando parte de las 120 tradiciones, costumbres y rituales inventariadas en este catálogo.
A las nueve de la noche, en coincidencia con la caída del sol, las campanas de la Iglesia de San Felipe y Santiago comienzan a tañir dando la indicación a los fontanarejeños para prender las hogueras que, prácticamente todos, han montado en las puertas de sus casas. Esta sincronización hace que durante unos 10 minutos un intenso humo blanco cubra el pueblo no dejando ver nada y haciendo llorar los ojos. Pasa pronto y se compensa con los beneficios de la purificación.
Este parecer ser el sentido último de un ritual ancestral, cuyo origen (del que no existe documentación oficial) se relaciona con el efecto sanador del romero, que los habitantes de la localidad quemaban en la Edad Media para tratar de combatir la epidemia de peste. Aunque hay quien también relaciona la festividad de Las Luminarias con el homenaje a los patronos del municipio, San Felipe y Santiago, que hoy 1 de mayo salen en procesión por las calles tras la misa de mediodía.
Buen tiempo y mucho humo
Roberto García, presidente de la Asociación de Amigos de las Luminarias, hacía esta mañana a Lanza un balance muy positivo de las hogueras, asegurando que la noche se había dado “muy bien” y que se había conseguido hacer “mucho humo”. Como ha llovido “se notaba que el romero estaba fresco”. Esto, unido a que “el tiempo respetó”, ha hecho que la celebración de este año haya contado con “bastante gente”.
Muchos lugareños que viven fuera aprovechan para volver al pueblo y otros muchos visitantes de los municipios de alrededor y otras localidades de la provincia también se desplazan para conocer esta peculiar festividad. Es una noche en la que Fontanajero llega a multiplicar por tres o cuatro su población habitual (233 habitantes censados en 2024, aunque son menos los que viven de continuo en el pueblo). Roberto pone un ejemplo clarificador: “En mi calle vivimos dos y anoche estábamos como treinta”.
Quienes se acercan en esta fecha a Fontanarejo aseguran que es un pueblo acogedor, que “invita a todo” a los visitantes. Cerveza, vino, parrillada (cuando se disipa el humo se aprovechan las brasas de las lumbres para asar), cantes y bailes se mezclan con el salto de hogueras durante la celebración de Las Luminarias, que se prolonga hasta la madrugada en el Pabellón Municipal, con orquesta y Dj.
Actividades para el fin de semana
El programa de fiesta continúa en el día de hoy, tras la misa y la procesión de San Felipe y Santiago, con la inauguración de la Cruz de Mayo y de la Plaza de Las Luminarias, un espacio que hasta el momento no tenía nombre y que, las gestiones de la Asociación de Amigos con el Ayuntamiento, ha permitido que este 1 de mayo se reconozca con una placa conmemorativa.
Los festejos se prolongarán durante el fin se semana con una gala el viernes en la que se hará un homenaje a los jubilados del pueblo, se entregarán los galardones ‘Romero Cencío’ a los vecinos más representativos y los premios del Concurso de Fotografía. Además, para el sábado tienen programada la representación de una obra de teatro amateur.
De promoción en Fitur
Las Luminarias de Fontanarejo es una fiesta original y de gran arraigo entre los vecinos y vecinas de la localidad. Tanto que una representación de su asociación se trasladó este pasado enero hasta Madrid, cargada de ramilletes de romero, para promocionarla en el día de la provincia de Ciudad Real en la Feria Internacional del Turismo (Fitur 2025). Los fontanarejeños quisieron así dar a conocer una celebración, marcada por la gran humareda de intenso olor que proporciona la quema del romero verde o romero cencío. Una fiesta muy particular, que no celebra ninguna otra población de la provincia.
