Hacer bien la compra y evitar el picoteo, claves para una alimentación saludable en el inicio del año

Blanca Calatayud, nutricionista / Jesús Monroy

Blanca Calatayud, nutricionista / Jesús Monroy

La nutricionista Blanca Calatayud da consejos y claves para comenzar el año de forma más saludable

Acabó la Navidad y con ella una época en la que suelen dejarse de lado dietas y se deja vía libre a los antojos, caprichos y, en muchas ocasiones, al exceso. De cara a retomar y mantener una alimentación saludable en este inicio de año, la nutricionista Blanca Calatayud ofrece algunos consejos y claves.

El primer consejo de la nutricionista es “hacer bien la compra y no abandonar las buenas costumbres por las fechas de las que venimos”. En este sentido recomienda elegir buenos sitios donde realizar la comprar. “Hay supermercados llenos de muchísimos alimentos innecesarios y superfluos, y aconsejo hacer la compra en lugares de comercio local, como el Mercado o el mercadillo”.

Para Calatayud es fundamental buscar sitios donde ofrezcan buena calidad, temporalidad y productos de proximidad, “ayudando además así a la gente de tu zona y evitando la compra de alimentos totalmente innecesarios que se cuelan en el carro de la compra bien por ofertas, bien porque vas con los niños y te distraes o por antojos y demás”.

Del mismo modo, además de una buena elección del lugar de la compra, la nutricionista aconseja que ésta se haga con cabeza y para ello es esencial “ir con una lista, a una hora en la que no se tenga mucho apetito, e ir a mercados donde no hay mucha tentación a la vista”.

Cantidad

Otra clave para estas fechas y para siempre es tener cuidado con la cantidad. “En muchas familias se compra bien, pero se cocina demasiado”, afirma Calatayud, que subraya que se “ponen muchos platos a la mesa, muchos entrantes, y por ejemplo ya desde la una de la tarde se está picando algo, y después hay un postre o un dulce… ya es demasiada comida, mucho más de lo que necesitamos”.

Apunta la nutricionista que en general vivimos una sociedad de excesos. “Comemos en exceso y casi todas las patologías que tenemos vienen más por el exceso que por el defecto, entonces tenemos que intentar ser prudentes, porque aunque la comida sea sana, si yo como el doble de lo que necesito, al final mi cuerpo trabaja el doble de lo que debería: riñones, hígado, corazón… que al final trabajan y sufren más culpa de ese exceso energético”.

Además añade que al sistema inmunológico no le beneficia el exceso de alimentación porque bajan las defensas. “Un exceso de comida al final es como una sobrecarga que hace que el cuerpo tenga que estar muy atento a ese exceso y no pueda estar a otras cosas más importantes como pueden ser el subir las defensas, atacar a virus y bacterias…”

Por este motivo para la nutricionista es importante el no excederse en las cantidades, respetar el ayuno entre comidas y no picotear para dejar al aparato digestivo en ‘off’ durante unas cuantas horas entre una comida y otra. “No es recomendable picotear con la excusa de un alimento sano, hay que dejar el aparato digestivo tranquilo un tiempo. Al igual que el deporte es bueno, pero no 24 horas al día, comer es bueno pero no lo es estar haciendo la digestión 24 horas al día”.

Para las fechas navideñas y las actuales, la nutricionista da otra clave importante para una alimentación saludable: el saber compensar un poco. “Mucha gente me comenta que si comienza un día mal, ya se abandona y posponen hacer las cosas bien a otro día. Entonces pasan de hacer una cosa mal a muchas mal seguidas”. Al respecto Calatayud apunta que “no hay que abandonarse” y que es lícito que una persona que se cuida tenga sus caprichos de vez en cuando, pero no debe abandonarse. “Así, por ejemplo, si un día se queda a tomar churros, no quiere decir que ese día esté tirado a la basura, pero yo puedo tirarlo si quiero, si decido el resto del día no hacer deporte, comer fatal, picar entre horas, pues el día efectivamente será de cero, catastrófico. Mientras que si ese día de churros no me ha dado igual la cantidad, en vez de seis me he comido solo dos, y además he ido a hacer deporte y he comido y cenado muy sano para contrarrestar ese exceso, pues al final del día te llevas un notable, que no es mala nota”.

De cara a que dieta recomienda a la población en general, Calatayud manifiesta que “por supuesto la Dieta Mediterránea (DM)”. Sin embargo considera que no todo el mundo entiende bien cuál es la dieta mediterránea. “Todo el mundo que vive en España da por hecho que su dieta es la mediterránea, pero no es así”.

En este sentido indica que en España se calcula que como máximo entre un 10 y 15% de la población cumple con el criterio real de la DM. “España es muy de guisos, cocido, lentejas, siempre con carne, con pan, embutido, queso, y esa no es la Dieta Mediterránea. Son platos de costumbres, pero una dieta así de cargada energéticamente y de carne no es DM. Esta se caracteriza por una base tremenda y enorme de fruta y verdura, y luego en menor cantidad  legumbres, arroz, carne, huevo, pescado. Sin embargo en España la hacemos invertida, consumimos mucha más carne, huevo, pan, arroz, mientras que la fruta y verdura se ponen más como aditivo, como un acompañamiento al lado, cuando debería ser lo principal”.

Confinamiento

Analizando cómo ha influido el confinamiento en las dietas de la población, Calatayud apunta que ha visto dos grupos diferenciados: por un lado gente que se lo ha llevado, por variadas circunstancias personales. Por ejemplo porque estaban en familia y la situación ha sido muy complicada al estar en una casa pequeña, han padecido mucho estrés y entonces se han encontrado fatal y ha habido como un desastre tremendo.

En este sentido considera que, en general, el grupo más perjudicado que ha visto la nutricionista son los adolescentes y chicos universitarios que se “salvaban” gracias al ejercicio físico. “Esos jóvenes en el confinamiento han dejado el deporte y han seguido comiendo igual o peor de lo que ya comían”.

Por otro lado destaca que también ha visto a mucha gente que ha aprovechado el confinamiento como una época para cuidarse un poco más de lo que solían porque tenían tiempo. Aprovecharon ese periodo para hacer deporte en casa, hacer la compra con una lista bien hecha y cocinando saludable.

“Todo ha dependido de la actitud de cada uno”, afirma la nutricionista.