Harán pruebas de ADN para identificar el cadáver hallado el sábado en una alameda de Piedrabuena

Belén Rodríguez Piedrabuena
Una de las batidas, con voluntarios de Protección Civil en busca de Javier Mora, en este caso en pozos, en junio de este año / Protección Civil Ciudad Real

Una de las batidas, con voluntarios de Protección Civil en busca de Javier Mora, en este caso en pozos, en junio de este año / Protección Civil Ciudad Real

Todo apunta a que el cuerpo es de Javier Mora, el hombre de 37 años desaparecido el 13 de junio. Ninguna de las batidas, incluida la revisión de pozos, dio resultado. Su familia fue informada el mismo sábado del hallazgo casual por un hombre que salió con un perro

La Guardia Civil recurrirá a las pruebas de ADN para identificar el cadáver de un hombre hallado el sábado en avanzado estado de descomposición en una alameda próxima a Piedrabuena, del paraje La Mesa. El cuerpo podría ser el de Javier Mora, el hombre de 37 años desaparecido el 13 de junio.

Los restos de esta persona los encontró al mediodía del sábado un vecino y su perro en un árbol de la alameda del paraje de La Mesa, junto al arroyo la Peralosa, a pocos kilómetros del pueblo, pero en una zona de vegetación muy espesa, que no pilla de paso, según ha confirmado el alcalde José Luis Cabezas. «Precisamente las batidas que hicimos con vecinos del pueblo y colaboradores de Protección Civil no se quedaron lejos de ahí», apunta.

«Indicios visuales» de que puede ser Mora

Al parecer hay «indicios visuales» de que el cuerpo encontrado se corresponde con el de Mora, pero solo análisis genéticos que no estarán  hasta al menos dentro de diez días confirmarán si es él.

«No quiero ni imaginarme lo que estará pasando su familia, después de los meses de angustia y este desenlace tan triste y doloroso», ha explicado a Lanza Cabezas que se solidariza «como toda Piedrabuena con el dolor  de sus padres y su hermano», a los que se les informó el sábado por la tarde del hallazgo.

El cuerpo lo encontró de manera casual un hombre que paseaba con su perro. En realidad fue el animal en el que alertó con sus ladridos de la presencia de los restos, cerca del arroyo y entre la espesura de los árboles. «Si no pasas es muy difícil que se vea algo en esa zona», afirma Cabezas.