“He hecho lo que tenía que hacer”, la explicación de Manolo Yébenes a la Guardia Civil

Belén Rodríguez Ciudad Real
La cuñada de Manolo ha descrito al acusado como un hombre plano para expresar sentimientos / Clara Manzano

La cuñada de Manolo ha descrito al acusado como un hombre plano para expresar sentimientos / Clara Manzano

El autor del doble crimen machista de Daimiel reconoció desde el principio que mató a su mujer y a su hijastra porque lo habían arruinado. Los investigadores creen que acuchilló a la hija porque trató de mediar en la riña con la madre

El inexpresivo Manolo Yébenes, autor del doble crimen machista de Ana Belén Ledesma, su mujer, y su hijastra de 18 años Ana María Pérez hace dos años en Daimiel, reconoció desde el primer momento que las mató pero no mostró arrepentimiento, más bien calma: “He hecho lo que tenía que hacer”, repitió en varias ocasiones a los agentes de la Guardia Civil que se hicieron cargo del caso.

De como sucedieron los hechos no aclaró nada. Los investigadores consideran que hubo una riña previa con la madre, la hija se metió en medio para defenderla, y terminó muerta. Después Manolo persiguió por el rellano a Ana Belén hasta que la remató en la puerta de la vecina a la que trató de pedir ayuda.

Los guardias que acudieron al aviso y detuvieron al presunto asesino han explicado que aunque se mostró poco comunicativo (se negó a explicar cómo había ocurrido), insistió en que lo había hecho porque “lo tenía que hacer, porque ellas -habló en plural- le habían arruinado la vida”. Y han insistido en que desde el primer momento contó que su mujer había dilapidado 300.000 euros, los ahorros de su vida, “se le veía resentido” , ha testificado uno de los guardias de la policía judicial.

Unos de los agentes de la policía judicial de la Guardia Civil, respondiendo a preguntas de la acusación particular / Clara Manzano

Unos de los agentes de la policía judicial de la Guardia Civil, respondiendo a preguntas de la acusación particular / Clara Manzano

Ensañamiento con Ana María

Los guardias de la científica que examinaron el escenario del crimen, el piso de la calle Arenas 38 de Daimiel en el que vivía Manolo con las dos mujeres, han explicado cómo creen que se produjeron las muertes. Se supone que el presunto asesinó atacó primero a Ana Belén, la madre, cuando se encontraba en el baño, la hija entró entonces para defenderla y el varón se ensañó con ella. Le dio quince puñaladas, algunas cuando ya estaba muerta.

La madre huyó, llamó a dos timbres para pedir ayuda en el rellano de la vivienda (un primer piso), pero Manolo la siguió y la apuñaló hasta matarla en la puerta del primero E. “Puede que si hubiera corrido escalera abajo se hubiera salvado”, han dicho los guardias.

En la tercera sesión del juicio con jurado por el doble asesinato que se celebra en la Audiencia Provincial han declarado más testigos, guardias civiles y algunos familiares.

Problemas mentales agravados por un infarto

La cuñada de Manolo ha descrito al acusado como un hombre plano para expresar sentimientos, con problemas psicológicos agravados a raíz de un infarto que sufrió en 2013. “Se obsesionó con que no podía trabajar, su cabeza no circulaba”.

A partir de ese momento se cerró más aún para su familia, ella, su hermano y sus sobrinos, con los que prácticamente convivía: trabajaba, comía y cenaba, sólo iba a su piso de la calle Arenas a dormir.

Como declaró el martes su marido Isidro Yébenes, siempre sospecharon que Ana Belén Ledesma, la mujer con la que se casó Manolo a los pocos meses de conocerla, sólo buscaba su dinero. Ni se enteraron de la relación, Manolo no les contó nada, hasta que después supieron que la había conocido en el bar que frecuentaba cuando salía de trabajar (ella trabajaba de camarera allí).

Analfabeto funcional

A partir de ahí Manolo, de 55 años entonces pero según su familia un analfabeto funcional, empezó a hacer cosas raras en él como testar en favor de Ana Belén o ponerla de titular en sus cuentas, hasta que en noviembre de 2014 se casó con ella. Ni su hermano ni su cuñada fueron a la boda y la relación laboral (los dos eran pintores autónomos) se rompió al año siguiente.

En 2015 Manolo dejó de trabajar y Ana Belén también, se quedaron con el traspado de un pub que cerraron meses después, y desde ese momento según la familia política de las asesinadas ella y sus tres hijas empezaron a gastar sin tino los ahorros de Manolo. Cinco días antes del crimen Manolo fue a ver a su hermano Isdro para pedirle dinero porque según les dijo estaba arruinado. Ellos le aconsejaron que se divorciara y dejará a Ana Belén, a lo que él respondió que ya les había dicho que se fueran, que ya no tenía nada.