La subida del precio del aceite de girasol y, sobre todo, el temor al desabastecimiento por la guerra de Ucrania ha puesto en los últimos días en dificultades a los hosteleros de Ciudad Real. Conseguir garrafas para churrerías y bares especializados en ‘pescaíto frito’ se ha convertido en una auténtica odisea, tanto como lo fue el papel higiénico al principio de la pandemia. Para estos establecimientos hosteleros la búsqueda de aceite de girasol no es por capricho ni afán acumulador, sino que lo necesitan para funcionar.
En La Hormiga, “prácticamente al día”
José Antonio Herrera, de churrerías La Hormiga de Ciudad Real, confiesa que su distribuidor oficial, de Bolaños de Calatrava, le hizo el último reparto el lunes de la semana pasada. Tiene nada más y nada menos que 4 churrerías, en el rectorado, en la calle Cruz, en el Hospital General y en el barrio de Pío XII, que necesitan a la semana unas 16 garrafas de 25 litros.

Desde entonces no ha parado de recorrer los almacenes, los hipermercados. “Mi hijo compró el otro día en el Macro y estamos yendo a todos los sitios para hacernos con 1 o 2 garrafas diarias. Vamos prácticamente al día para cubrir nuestras necesidades sin saber lo que va a pasar al día siguiente”, admite.
El incremento de los costes es el otro problema. El aceite de girasol lo compraban a 1,20 céntimos y ahora, dice el churrero, “por menos de 2,20 o 2,30” no lo consigue. Pero no es lo único, añade, “la harina me ha subido en 3 meses 5 veces”. “El distribuidor ya no me da precio. Me la vende a cómo esté y si lo quiero, bien”, explica.

De momento este mes van a aguantar sin subir los precios. Herrera comenta que “los churros son asequibles, pero si te suben la gasolina a 2 euros y la luz está loca, lo primero que me voy a quitar es el café y el churro”. Sabe que no es un buen momento para subir los precios, pero si continúa así la situación, admite que “se verá forzado”. De momento va a esperar este mes, a ver qué pasa.
“La situación es grave”. Muy desanimado, José Antonio Herrera comenta que tiene muchos trabajadores y se puede llegar a plantear despidos o reducciones de jornada. Las “3 o 4 cosas” que necesita para trabajar, el aceite, la harina y la luz, han subido y la incertidumbre domina en el futuro inmediato.
Zacarías de Miguelturra: “¿Cómo es posible que de la noche a la mañana no haya aceite?”

La ‘psicosis’ reinó el viernes pasado en los supermercados y desde entonces ya solo es posible comprar “dos garrafas por cliente y día”, la limitación que han puesto muchos distribuidores. Difícil lo tiene el bar Zacarías de Miguelturra, famoso por sus raciones de gambas en gabardina, la merluza y el chipirón rebozado, y que gasta una media de 250 litros cada 2 semanas.
Hace 15 días pidieron 15 garrafas de 25 litros de aceite de girasol, la semana pasada consiguieron otros 200 litros de un distribuidor “por compromiso” y tenían algo acumulado, por lo que ésta la empiezan con las necesidades cubiertas. “La próxima ya se verá”, comenta Antonio Jurado. Hace 14 días estaba la garrafa a 41 euros y las últimas las ha pagado a 57, casi un 40 por ciento más.

Antonio Jurado forma parte de la tercera generación que regenta el bar, que abrió en 1931 su abuelo. “En todo el tiempo que llevo detrás de la barra nunca nos había faltado el género”, explica. La situación es difícil y reconoce que tienen “miedo” de quedarse sin producto.
Sin dejarse llevar por el desánimo, Jurado comenta que si el aceite de girasol llega a desaparecer “habrá que buscar soluciones, hacer chipirón a la plancha, y por la mañana dar una galleta en vez de churros”. “Algunos bares y churreros han empezado a llevarse aceite de orujo para probar”, apostilla.

Está claro que el desabastecimiento y la subida de precios deriva de la guerra de Ucrania, pero Antonio Jurado se pregunta, “¿cómo es posible que de la noche a la mañana no haya aceite?” El hostelero señala que las cosechas se recogieron antes de la guerra y lamenta que “el aceite tiene que estar en algún sitio retenido, algún mayorista lo tiene y se está aprovechando de la guerra para ponerlo al precio que quiere”.

