Indemnizan con 172.000 euros a una mujer por un diagnóstico tardío de cáncer en Valdepeñas

Belén Rodríguez Valdepeñas
El hospital y los especialistas demoraron la valoración del estudio radiológico de esta paciente / Lanza

El hospital y los especialistas demoraron la valoración del estudio radiológico de esta paciente / Lanza

La paciente perdió el pecho cuando un tratamiento a tiempo lo hubiera evitado y ha tardado cinco años en conseguir en los tribunales una compensación del Sescam acorde al daño

Una mujer que perdió un pecho a consecuencia de un cáncer de mama diagnosticado con diez meses de retraso en el Hospital Gutiérrez Ortega de Valdepeñas, acaba de conseguir una indemnización de 172.000 euros (147.500 más los intereses) del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), por los perjuicios sufridos en la detección tardía de la enfermedad.

Viva pero con secuelas físicas, estéticas, psicológicas e incapacidad permanente, la paciente también ha tardado lo suyo en obtener una compensación patrimonial acorde al daño. Todo después de pelearla en los tribunales durante cinco años, casi diez desde la operación y el tratamiento.

“Todo esto se podría haber evitado si la administración sanitaria hubiera asumido su responsabilidad a tiempo”, explica el abogado Tomás Fernández Arroyo, que ha defendido el caso.

El diagnóstico se retrasó diez meses

“No tienen nada que ver los daños que hubiera debido soportar en una detección más precoz del cáncer de mama, a los tres meses de la primera prueba realizada, según estableció el radiólogo, es decir sobre agosto del año 2010, con los soportados al detectarse finalmente dicho cáncer en marzo de 2011”, esta es la base del pleito de reclamación patrimonial, recogida en el fallo final del TSJCLM, que Fernández Arroyo planteó en el juzgado de lo Contencioso Administrativo  2 de Ciudad Real en 2015.

El Tribunal Superior fija una cantidad siete veces superior

Dos años después de iniciado el contencioso, en 2017, el tribunal de primera instancia resolvió que cabía indemnizarla con unos 23.000 euros, una cantidad irrisoria por la gravedad del error con esta mujer, que apeló al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. El alto tribunal falló en septiembre del año pasado que había que indemnizarla con 147.500 euros, una cantidad que más los intereses se queda en 172.000 euros, que la perjudicada ya ha cobrado.

El letrado valora en nombre de la perjudicada la resolución judicial y pide que se haga la oportuna investigación interna “y sean depuradas las responsabilidades profesionales o de funcionamiento causantes del daño, porque ahora esta posibilidad habrá caído en el olvido”.

La sanidad no puede avanzar a base de sentencias

“Los pacientes ponen toda su confianza en un sistema sanitario y sus profesionales, y si este tiene fallos graves, el primer remedio debe ponerse dentro de la propia institución”, señala Fernández Arroyo que cree que “la justicia debe ser el último y excepcional recurso. Aunque nuestro sistema sanitario es uno de los mejores del mundo, en el día a día puede quedar un sabor amargo de muchas personas, como mi clienta en este caso, que se convierten en víctimas de una inadecuada asistencia sanitaria. La mejora de nuestro sistema de salud no pueden avanzar a base de sentencias en los tribunales”.

Los pormenores del caso

La demandante de este caso acudió a su médica de cabecera en el año 2010 que detectó con precocidad un signo clínico que podía derivar en carcinoma que se debía diagnosticar y controlar. El estudio mamográfico y ecográfico de la mama derecha en mayo de 2010 se categorizó como que debía hacerse un seguimiento a corto plazo, dos meses indicó el radiólogo.

Sin embargo el hospital de referencia de la paciente, el Gutiérrez Ortega de Valdepeñas y los especialistas demoraron en exceso hacer un estudio o valoración de los resultados radiológicos que no se produjo, “a pesar de la preocupación insistente de la paciente”, explica su abogado.

Diez meses sin noticias

Cuando la mujer preguntaba por su caso le decían que esperara hasta que la avisaran oficialmente. Al cabo de diez meses sin noticias acudió de nuevo a su médico de familia, que la atendió y dio la alerta . “Pero el mal, con el solo retraso en el control, diagnóstico y tratamiento, por quienes estaban obligado a hacerlo, ya se había consumado”, lamenta el letrado.

En marzo de 2011 la paciente fue diagnosticada de un carcinoma ductal infiltrante de mama derecha que precisó de una mastectomía con linfadenectomía axilar, que unos meses antes no hubiera sido necesaria.