IREC, la ciencia al servicio de una caza sostenible

Julia Yébenes Ciudad Real
El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos fue creado en 1999 / J. Jurado

El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos fue creado en 1999 / J. Jurado

El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) fue creado en 1999 y es pionero en la investigación cinegética con carácter multidisciplinar

El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) celebra sus primeros veinte años de vida con una exitosa trayectoria investigadora en torno a la gestión de los recursos cinegéticos y la fauna silvestre en un medio ambiente cambiante. La acelerada transformación de los ecosistemas por la acción del hombre ha impactado en las distintas especies, cuya evolución, a tenor de los numerosos estudios que han salido de este instituto, se ha convertido en amenaza para la supervivencia de los propios ejemplares o en aliados para frenar los efectos del cambio climático o incluso para aplicaciones médicas en humanos.

El centro está ubicado en Ciudad Real / J. Jurado

El centro está ubicado en Ciudad Real / J. Jurado

Ubicado en un edificio experimental en Ciudad Real al lado del Rectorado, el IREC fue creado el 24 de febrero de 1999 mediante un convenio entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y el Gobierno castellano-manchego, y es el único centro científico español dedicado al análisis y aplicación multidisciplinar de la caza, entendida ésta como un recurso natural renovable.

Rafael Mateo, director del centro, recuerda que el principal objetivo del instituto es garantizar la sostenibilidad de la actividad cinegética y contribuir, así, al mantenimiento de la biodiversidad y a la promoción de su rendimiento socioeconómico. Persigue, en definitiva, “generar y difundir el conocimiento científico que permita mantener un equilibrio entre caza y conservación”.

El IREC trabaja en torno a tres pilares: la investigación, la formación de su personal y la transferencia de conocimiento para la innovación del sector y la obtención de un retorno económico.

Rafael Mateo, director del centro / J. Jurado

Rafael Mateo, director del centro / J. Jurado

Cinco grupos

La investigación se desarrolla, recuerda Mateo, a través de cinco grupos que desarrollan proyectos financiados por organismos públicos y privados, nacionales e internacionales.

El grupo de Sanidad y Biotecnología (SaBio) aúna diferentes líneas de investigación sobre sanidad animal y aporta soluciones innovadoras para la fauna silvestre y la ganadería extensiva.

Esta área se dedica a contribuir a la salud, la producción animal y la conservación a través del desarrollo tecnológico, con alto nivel de internacionalización, alta productividad científica y capacidad para la transferencia. Integra a una cuarentena de investigadores de excelencia en biotecnología, reproducción, sanidad, y campos afines.

Un ejemplo de su actividad es el liderazgo del centro, de la mano de Joaquín Vicente, en el proyecto Enetwild, para la elaboración de un mapa de las poblaciones de jabalíes en la Unión Europea que ayude a luchar contra enfermedades como la Peste Porcina Africana (PPA).

Aquí trabajan también profesionales como José de la Fuente, gran experto en el estudio de las causas de las infecciones en las garrapatas, o Julián Garde, actual vicerrector de Investigación de la UCLM, con una amplia trayectoria científica, centrada en su mayor parte en el examen de distintos aspectos de la biología y criobiología del espermatozoide de ciervo.

En el grupo de Gestión de Recursos Cinegéticos y Fauna Silvestre investigan, indica Mateo, “grandes ecólogos venidos de diferentes lugares del mundo”. Los avances en este ámbito son principalmente sobre el desarrollo de las especies cinegéticas y las causas que provocan declives en sus poblaciones, como el caso del conejo.

También estudian, apunta el director del IREC, “el papel de la agricultura en ciertas especies como la perdiz roja”, o han abordado proyectos como el que ha analizado la distribución, abundancia, tendencias poblacionales, efectos sobre sus presas y percepción social del meloncillo. El objetivo es “tener datos para saber si está en expansión como dicen los cazadores”.

Biodiversidad genética y cultural es el título de otro de los grupos investigadores, donde abordan la genética en relación con la ecología de las especies y sus poblaciones.

En este campo destacan, entre otras, las aportaciones científicas de José Antonio Dávila sobre la hibridación de la perdiz roja con la perdiz chukar doméstica, o las de Pedro Javier Cordero y José Miguel Aparicio sobre la prevención y tratamiento de plagas de langosta marroquí.

El grupo de Ciencia Animal aplicada a la Gestión Cinegética ubicado en Albacete se centra en varios aspectos relacionados con la nutrición y fisiología de los ciervos (reproducción, la lactación o el desarrollo de la cuerna), sobre todo en cautividad. Según explica Mateo evalúan los efectos de la gestión cinegética, junto con otros factores ecológicos, en la vida de estos ungulados silvestres.

Una de sus líneas más conocidas es el análisis de la composición mineral y el comportamiento mecánico del hueso de las cuernas, que podría ser referente para entender enfermedades óseas en humanos como la osteoporosis.

Imagen de un laboratorio del IREC/ J. Jurado

Imagen de un laboratorio del IREC/ J. Jurado

El grupo de Toxicología de Fauna Silvestre, la que pertenece el propio Mateo, ha desarrollado varios proyectos sobre temas relacionados con efectos contaminantes y tóxicos en zonas silvestres, desde metales pesados hasta plaguicidas y otras toxinas.

Como ejemplo práctico ya cerraron una investigación sobre el botulismo aviar, una intoxicación en aves acuáticas causada por una bacteria.

También han valorado los efectos de la contaminación por ingestión de plomo de municiones en aves que después puede llegar a los humanos con el consumo de carne de caza. “Ya se está sustituyendo el plomo por otros materiales”, apunta el máximo portavoz del instituto.

Otro proyecto de carácter experimental es el que ha abordado la intoxicación de las aves granívoras que consumen las semillas que no quedan bien enterradas en la siembra y que previamente han sido blindadas con plaguicidas.

Centro de referencia

Es un centro de referencia para varias comunidades autónomas y cuenta con 25 investigadores (la mayoría veterinarios y biólogos) que forman parte del casi un centenar de personas en la plantilla, entre post-doctorales, becarios pre-doctorales, técnicos de laboratorio y administrativos.

El instituto se financia con dotaciones de los organismos que lo sustentan y de convocatorias de investigación de la Unión Europea, ministerios, comunidades autónomas y otras entidades interesadas en la transferencia del conocimiento para la gestión de la fauna silvestre.

Mateo destaca la acción científica del centro, pionero en algunos de sus objetos de estudio y referente para varias comunidades por su carácter aplicado en fauna silvestre, en poblaciones domésticas y en algunos casos relacionados con la salud humana.

De hecho, “mucha de la información que generamos tiene repercusión en la regulación y legislación de la caza por parte de las administraciones y para la gestión de especies cinegéticas”.

Es el caso de sus estudios sobre la pureza genética de la perdiz roja, la tuberculosis en jabalíes, enfermedades en ciervos o el impacto para los buitres de la ingestión de antiinflamatorios como el diclofenaco por el ganado.

‘La caza, un desafío en evolución’ abordará 400.000 años de historia de la actividad cinegética / Clara Manzano

‘La caza, un desafío en evolución’ abordará 400.000 años de historia de la actividad cinegética / Clara Manzano

 

‘La caza, un desafío en evolución’, una exposición para el aniversario

La celebración de los 20 años del IREC cuenta con un programa de conmemoración, que se inició el pasado julio con el Congreso Ibérico de Ciencia Aplicada a los Recursos Cinegéticos (CICARC), donde reunieron a 170 investigadores españoles y portugueses pertenecientes a grupos pioneros en este campo. Fue una plataforma de difusión de la información científica de las actividades cinegéticas en la Península Ibérica, con el objetivo de dar solución a los problemas ambientales, sanitarios, genéticos, tecnológicos y socio-económicos.

Igualmente, el próximo día 18 a las 10,30 horas, el Museo provincial de Ciudad Real abrirá la exposición ‘La caza, un desafío en evolución’, organizada entre la Junta de Comunidades, el IREC y la pinacoteca ciudarrealeña.

La muestra aborda la caza desde el principio de los tiempos y como parte de los procesos evolutivos del propio ser humano y de las especies cinegéticas. Será, explica Rafael Mateo, director del instituto, un recorrido por 400.000 años de historia, desde el Paleolítico cuando ya se practicaba la depredación (caza, pesca y recolección), pasando por la domesticación del perro, y la evolución de la actividad cinegética en la Edad del Bronce, el Neolítico, la cultura ibérica, o la Edad Media hasta la modernidad.

La muestra está montada en torno a paneles y hace un repaso temporal de dichas manifestaciones, con vestigios de dichas culturas en imágenes de animales disecados y reproducciones de ecosistemas de distintas latitudes, con el objeto de dar más visibilidad al contenido para los visitantes.

También se contemplan recursos sobre las nuevas tendencias conservacionistas del siglo XX y las necesidades de investigación para gestionar las especies cinegéticas y para conseguir una caza sostenible.

Imagen de una perdiz roja / Lanza

Imagen de una perdiz roja / Lanza

A juicio de Mateo, la caza bien regulada ayuda a conservar la biodiversidad. Preserva, en su opinión, las propias especies, implica menos furtivismo y contribuye a conservar los territorios y ecosistemas.

También se va a colgar la exposición ‘Cazando imágenes con Miguel Delibes’ en el Museo de la Merced, que ya pudo verse en la última edición de la Feria de la Caza y el Turismo (Fercatur). Se trata de una mítica serie de instantáneas de Francisco Ontañón que siguió al escritor entre los años 1961 y 1963 en sus participaciones en partidas cinegéticas.

Es propiedad de la Fundación Delibes y reúne cuarenta fotografías que ilustraron ‘El libro de la caza menor’.

De la misma manera, el consejo asesor conformado por personalidades y referentes de la actividad cinegética también organizará un ciclo de conferencias en 2020, una al mes, para analizar temas relacionados con la caza desde perspectivas multidisciplinares como la historia o la literatura.