Javier Abanades, el ingeniero menor de 35 años más influyente de España, destaca el nivel de excelencia de la Escuela de Caminos de Ciudad Real

Aurora Galisteo Ciudad Real
Javier Abanades, el ingeniero menor de 35 años más influyente de España, destaca el nivel de excelencia de la Escuela de Caminos de Ciudad Real /Lanza

Javier Abanades, el ingeniero menor de 35 años más influyente de España, destaca el nivel de excelencia de la Escuela de Caminos de Ciudad Real /Lanza

Ha querido destacar, y poner en valor, el nivel de excelencia de la Escuela de Caminos de Ciudad Real que, asegura, no dudó en elegir para cursar sus estudios universitarios por la metodología que ya aplicaban en ese momento, muy adelantada a lo que luego fue el plan Bolonia, muy práctica, muy próxima a la carrera profesional, en la que se apostaba por la realización de trabajos proyectuales muy similares a los que, después, hay que desarrollar en la vida profesional”

Hace apenas dos semanas que Javier Abanades Tercero, un antiguo estudiante de la Escuela de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de Ciudad Real, fue reconocido como el ingeniero menor de 35 años más influyente de todo el país.

En una entrevista concedida a Lanzadigital, este joven ingeniero ha querido destacar, y poner en valor, el nivel de excelencia de la Escuela de Caminos de Ciudad Real que, asegura, no dudó en elegir para cursar sus estudios universitarios por la metodología que ya aplicaban en ese momento, muy adelantada a lo que luego fue el plan Bolonia, “muy práctica, muy próxima a la carrera profesional, en la que se apostaba por la realización de trabajos proyectuales muy similares a los que, después, hay que desarrollar en la vida profesional”.

Eligió Caminos, en Ciudad Real, por su metodología

Añade que él es natural de Tarancón (Cuenca) y que, por proximidad, lo lógico hubiera sido que optara por cursar sus estudios universitarios en Madrid. Sin embargo, no fue así. El joven eligió la Escuela de Ciudad Real por ser pionera en este tipo de metodología desde que se creó y, por tanto, en 2006 cuando él inició sus estudios. “Me pareció muy interesante el método de trabajo que se seguía en la Escuela de Caminos de Ciudad Real y eso fue lo que me motivó a ir allí”, reitera.

Javier Abanades estudió en la Escuela de Caminos de Ciudad Real de la que guarda muy buenos recuerdos así como de la ciudad /Lanza

Javier Abanades estudió en la Escuela de Caminos de Ciudad Real de la que guarda muy buenos recuerdos así como de la ciudad /Lanza

Recuerda su paso por Ciudad Real como fue mi satisfactorio. “Es una ciudad muy agradable para los estudiantes, todo está muy cerca y la escuela tiene unas instalaciones y un profesorado magnífico;  fue un placer hacer la carrera allí e iniciar, también en Ciudad Real, mi carrera profesional”, explica el joven ingeniero.

Becado en el laboratorio de Hidráulica

Así, sus primeros pasos en el mundo profesional los dio de la mano de una beca en el laboratorio de Hidráulica de la Escuela de Caminos, para un proyecto de investigación muy orientado a la parte marítima-portuaria, relacionado con el estudio de la estabilidad de los diques. “Empecé en Ciudad Real con unos estudios de investigación que me llevaron a presentar un trabajo en unas conferencias internacionales en Santander y esas conferencias me llevaron a hacer los estudios de doctorado en Inglaterra”, recuerda.

“Estoy doblemente agradecido a la Escuela de Caminos de Ciudad Real, tanto por la formación que recibí como por abrirme paso al doctorado y a mi especialización en el mundo profesional”, añade Javier Abanades quien explica que se doctoró por la School of Marine Science and Technology de la prestigiosa Universidad de Plymouth (Reino Unido), uno de los principales centros de investigación de energías renovables marinas.

Centrado en el campo de las renovables marinas

“En Ciudad Real empecé a trabajar en la parte marítima-portuaria, en sus infraestructuras, es decir, puertos, diques, etc, y esa experiencia me sirvió para adentrarme en el mundo de las energías renovables marinas. Realicé mi tesis sobre como los dispositivos pueden aprovechar la energía del oleaje, una variante de energía que está mucho más inmadura que otras y que presenta muchas ventajas, entre otras cosas porque el 75% de la superficie de la tierra es agua”, añade.

Trabajando en la instalación de un aerogenerador en el mar

Tras su doctorado en Reino Unido tuvo la oportunidad de continuar allí. Empezó a impartir clase a los alumnos de Ingeniería Civil y le salió una beca de investigación. Al mismo tiempo recibió una oferta para unirse al grupo español Typsa, Técnicas y Proyectos S.A., la principal ingeniería a nivel nacional, para llevar a cabo un proyecto de investigación de la Unión Europea, de 20 millones de euros, para instalar un aerogenerador en el mar, con una patente que tiene Typsa.

“Fue uno de los profesores, y mi tutor en la Escuela de Ciudad Real, durante esa beca que tuve en el laboratorio de Hidráulica que era compartida con la Universidad Politécnica de Madrid, el que me recomendó esta posición de responsable del diseño de esta nueva patente para la instalación de un aerogenerador en el mar. Me animé entonces a volverme a España y desde ahí ha ido creciendo mucho mi carrera profesional en el ámbito de la empresa privada, asentada sobre el background que tengo de la parte académica y de investigación”.

Su éxito: aunar la investigación con el desarrollo de proyectos en el sector privado

Javier Abanades se muestra convencido de que los éxitos que ha tenido durante mi carrera profesional se han producido, en buena parte, por aunar la investigación con la consultoría, el sector privado o los trabajos de desarrollo de proyectos, “intentando siempre ampliar miras y tratar de ir más allá; estamos hablando de nuevos sectores que no están tan consolidados, que siempre necesitan optimización que viene a través de la investigación y el desarrollo y de intentar buscar nuevas medidas de modelización, nuevos estudios y eso es lo que ha permitido conseguir varios premios a lo largo de mi carrera profesional”.

Numerosos galardones

Y es que Abanades, además de ser el joven ingeniero más influyente de España, así lo ha decidido el jurado del proyecto ’35 under 35’, organizado por la Asociación Madrid Capital Mundial de la Construcción, Ingeniería y Arquitectura (MWCC) y Global Shappers España, que ha analizado las más de 370 candidaturas presentadas, también fue elegido, en 2018, Mejor ingeniero joven menor de 40 años de Caminos, Canales y Puertos otorgado por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, por su desarrollo científico en el mundo de las energías renovables marinas.

Ese mismo año consiguió el Premio Modesto Vigueras como mejor ingeniero joven en el sector marítimo-costero, por el diseño del proyecto europeo H2020 DemoGravi3 por la Asociación Técnica de Puertos y Costas, entre otros reconocimientos en su corta pero intensa carrera profesional.

Hacia un modelo energético sostenible

Javier Abanades no oculta su satisfacción por haber recibido este nuevo e influyente premio. “Cuando recibes un galardón que te considera como influyente es también sinónimo de que los sectores o los trabajos que estás haciendo importan y eso también es motivo de orgullo. Yo estoy muy enfocado al desarrollo de las energías renovables , eólica y eólica-marina, estamos impulsándolos y haciendo los primeros estudios para, en los próximos años, podamos poner en España los primeros aerogeneradores en el mar, en Europa ya llevan puestos 10 o 15 años, y el premio es también, por tanto, sinónimo de que mi sector cada día va teniendo más influencia en la sociedad que se está dando cuenta de que es necesario una transición energética y un modelo energético sostenible que permita a las futuras generaciones vivir como lo hemos hecho nosotros”, añade.

Un éxito suyo y de la propia Escuela de Caminos de Ciudad Real

Por último, añade que en el proyecto ’35 under 35’, junto a su primer puesto también aparecía el nombre de la Escuela de Caminos Canales y Puertos de Ciudad Real donde él estudió. “Mandé un correo electrónico a la directora, Ana Rivas, para decirle que para mí era un orgullo haber quedado primero y, también, poner el nombre de la Escuela de Ciudad Real en lo más alto; creo que mi premio es, también, una gran publicidad para la Escuela de Caminos de Ciudad Real y un reflejo de que el método de enseñanza que se ha venido aplicando desde que se creó es muy favorable, tal y como demuestra mi carrera profesional y la de otros muchos compañeros”, concluye.