Juan José Moreno consigue su sueño profesional: guardia civil a los 40

Belén Rodríguez Ciudad Real
Juan José Moreno Aguilar, uno de los guardias civiles que se han incoporado al cuerpo en Ciudad Real este año / Elena Rosa

Juan José Moreno Aguilar, uno de los guardias civiles que se han incoporado al cuerpo en Ciudad Real este año / Elena Rosa

“Han sido cinco años preparando la oposición y cuando ya la daba por perdida lo he logrado”. Cordobés afincado en Miguelturra es uno de los catorce guardias en prácticas en Ciuda Real que celebra hoy la fiesta del Pilar por primera vez como profesional

Ingresar en la Guardia Civil, uno de los cuerpos de seguridad mejor valorados en España, y por tanto conseguir un buen aunque arriesgado empleo es una carrera de fondo cada vez más exigente. El caso de Juan José Moreno Aguilar, cordobés afincado en Miguelturra, es uno de esos. Con 40 años, el tope de edad, después de tres intentos y cinco años de preparación, ya es guardia civil de pleno derecho, un sueño profesional que logra en plena madurez y el esfuerzo de compatibilizar la oposición con otros trabajos como vigilante de seguridad o comercial. Lo ha conseguido en su última oportunidad, y eso lo hace más especial.

Por poco lo consigue

“El límite ahora para ingresar en la Guardia Civil son 40 años, por poco lo consigo”, explica en esta entrevista para Lanzadigital.com en vísperas del 12 de octubre, fiesta de la patrona del cuerpo la Virgen del Pilar, que por primera vez vivirá como profesional, “de otra forma”, dice, en el destacamento de Miguelturra.

Moreno Aguilar (izq) con su compañero del destacamento de Miguelturra José Galiano / Elena Rosa

Moreno Aguilar (izq) con su compañero del destacamento de Miguelturra José Galiano / Elena Rosa

Con su compañero José Galiano

Moreno Aguilar acude a la entrevista con su compañero José Galiano, uno de los guardias veteranos que le han enseñado lo que solo se aprende ejerciendo. “Desde luego esto no es para la persona que le tenga un poco de miedo a la calle, sea indecisa o no tenga afán de servicio público”.

Recomienda el oficio como salida profesional, pero no para todo el mundo: “Si no aguantas que una persona con un empleo superior a ti te dé una orden la Guardia Civil no es tu sitio”.

Técnicamente guardia civil en prácticas o eventual desde que salió de la academia de Baeza el pasado 14 de junio, Juan José Moreno se considera una persona afortunada por haber conseguido el trabajo. No es hijo del cuerpo pero “de siempre” le han gustado las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Como se le pasó la edad (antes el límite estaba en 30 años) empezó a prepararse oposiciones para policía local, le gusta lo que tiene que ver con tráfico, pero al abrirse el abanico a 40 dejó el temario para policía y empezó con el de guardia civil, “tengo muchos amigos guardias que están supercontentos, me hablaron de las perspectivas laborales y cambié de temario”.

Una oposición cada vez más exigente

Las ‘opos’ a guardia civil no son nada fáciles. Aparte de cumplir los requisitos de ingreso el aspirante tiene que preparar un temario de 25 temas, inglés (nivel C1, alto), ortografía, test psicotécnicos, carné de conducir y entrenarse para superar unas exigentes pruebas físicas. Y luego la academia, “que no es nada leve”, remarca, a la que se llega con una puntuación mínima de 80 sobre 100. En esos diez meses se entra ya en contacto con la disciplina militar de la Guardia Civil y la formación enfocada al trabajo básico diario de seguridad ciudadana, “llegar a la academia no te garantiza aprobar, te tienes que esforzar mucho”, sostiene.

Sabiendo todo eso hace cinco años, en la mitad de la treintena, se puso “a meterle horas a la oposición”. Y en el mismo año que empezó con el temario se presentó a las pruebas.

“Como cada vez hay más gente que se presenta, unos 40.000 el primer año que lo hice yo, el nivel de exigencia es mayor. Aprobé el primer examen, pero no saqué nota para seguir con la segunda fase”. Y vuelta a intentarlo.

Este guardia “eventual” (cuando cumpla un año en prácticas pedirá destino) no tiene claro qué es más difícil si la teoría, las pruebas físicas o los test psicológicos: “Todo tiene sus partes de dificultad. El temario exige un nivel de conocimiento alto, es la primera criba y se exige bastante. Recuerdo que la primera vez que hice las pruebas de los 40.000 o así quedamos 3 o 4.000 personas”.

Las pruebas psicológicas son otro trago, “consisten en un test de datos biográficos y otro de personalidad que sirve de base para una primera imagen del perfil del candidato con la que se orienta la entrevista de una forma u otra”.

“El primer año pasé pero como solo había 325 plazas para toda España no conseguí entrar; el segundo saqué bastante nota y recuerdo que fue más difícil la parte de la entrevista. El tercer año me colé en la segunda fase pero no pasé de ahí”.

A la tercera, la vencida

La recompensa al esfuerzo de este guardia le ha llegado al tercer intento, cuando ya estaba dispuesto a tirar la toalla. “Como me faltaba poco para la edad límite me presenté para que no se me quedase esa espinita y es cuando lo he conseguido”.

Juan José Moreno vivirá su primera fiesta del Pilar este 12 de octubre como profesional / Elena Rosa

Juan José Moreno vivirá su primera fiesta del Pilar este 12 de octubre como profesional / Elena Rosa

La academia: más intensa que la oposición

Pero aprobar la oposición no te convierte en guardia. Los diez meses de academia sirven para familiarizarse con la disciplina militar y recibir la preparación para salir a la calle con una formación general de todos los aspectos en los que trabaja un agente de la Guardia Civil. “Entrar en la academia no te garantiza el ingreso, estás sometido a una superación del curso en general”.

Según Juan José Moreno la formación aquí “es un poco más dura en cuestión de competencias y responsabilidad, muy intensa”. De la instrucción militar admite que “tiene que gustarte un poco” y estar preparado para permanecer interno en la academia de lunes a viernes, incluidas las noches.

Una vez superada esa etapa es mejor conseguir una buena puntuación de la que dependerá el trabajo en el futuro. Moreno está en Miguelturra pero el año que viene tendrá que pedir destino en alguna vacante y prepararse para irse “a cualquier sitio”, con su mujer y su hija, en su caso. “Cuando decides presentarte a un cuerpo de seguridad tienes que saber que cabe la posibilidad de que te destinen a 500 kilómetros de tu casa, tienes que estar dispuesto a hacer las maletas. Con los puntos que tengo iré pidiendo vacantes lo más cerca que pueda”.

¿Y cómo ha sido el contacto con la calle? De momento este guardia recién llegado al cuerpo (está destinado en seguridad ciudadana) no ha tenido grandes problemas, al contrario, ha recibido una felicitación por un servicio con otro compañero en Poblete: auxiliaron a una mujer que perdió el conocimiento en su casa, sus familiares no podían contactar con ella y se temían lo peor. Para rescatarla se colaron por una ventana y resolvieron la situación de forma satisfactoria.

Aunque hace vida en Ciudad Real vive en Miguelturra y trabaja allí en el acuartelamiento (ahora las oficinas están en la comandancia), “estoy encantado, no he tenido problemas con nadie, nuestra labor no es tan represiva como en otros tiempos”.

Con todo lo que le ha costado este guardia recuerda como si fuera ayer el primer día que vistió el uniforme de agente de la Guardia Civil, “fue en la academia, un momento muy especial, estás tanto tiempo anhelando conseguir el verde que una vez que te lo dan te enorgullece”.

El arma, una herramienta más

Ser agente de la ley conlleva portar armas, “una herramienta más de trabajo”, asegura. “En la academia te enseñan a manipularla y a saber el riesgo que conlleva utilizarla, no se usa a diario, se evita por todos los medios, siempre hay otras posibilidades. El arma es lo último a la hora de afrontar un problema”.