Juan Manuel del Hierro: “Con seis años ya quería ser militar”

El teniente coronel ciudarrealeño se acaba de estrenar al mando del Batallón de la UME que tiene asignado la seguridad de Madrid, Extremadura y Castilla-La Mancha

Belén Rodríguez
Ciudad Real

Con 23 años y un hijo recién nacido el hoy teniente coronel de infantería Juan Manuel del Hierro Rodrigo se estrenó como soldado. Corría 1992 y el escenario era la guerra de Bosnia-Herzegovina, el conflicto más sangriento de Europa después de la II Guerra Mundial.

Aquella experiencia marcó a este militar ciudarrealeño que acaba de ponerse al mando del Primer Batallón de Intervención de Emergencias de la UME: “Era muy joven. Me encontré con un entorno absolutamente ingrato como es una guerra. Mi hijo sólo tenía un mes y lo tuve que dejar, y aunque fue un privilegio desplegarme con la Primera Bandera Paracaidista Roger de Flor de aquella misión de seis meses en la ruta del valle del Neretva, entre Mostar y Sarajevo, tengo malas imágenes de sufrimiento grande de la gente y de sensación de impotencia.”

Pero ni un bautizo de fuego  tan hóstil como ese le hizo perder la vocación a este hijo y hermano de militares (su padre Juan del Hierro es el exgobernador militar de Ciudad Real y tiene dos hermanos más militares uno de ello destinado ahora en Afganistán). Asegura que su padre, como primogénito, no le impuso en ningún momento seguir sus pasos. “Lo mío es plenamente vocacional, con seis o siete años ya quería ser militar supongo que por el entorno que tenía en casa”. Recuerda que su progenitor, más que animarle,  le advertía “de los sacrificios que supone la vida militar por los traslados, los trabajos en el campo; por la austeridad que conlleva esta vida en la que tienes que estar siempre dispuesto a moverte sin previo aviso o a estar desplegado en sitios muy exigentes: lugares en los que hay guerras, conflictos o emergencias como el trabajo que desempeño en estos momentos”.

Del Hierro manda desde el lunes el Primer Batallón (hay cinco) de la Unidad Militar de Emergencias, una unidad joven del Ejército (se creó en 2005 y está operativa desde 2007) pensada para mejorar la respuesta del Estado a la situaciones de riesgo, catástrofe natural o calamidad pública que en el caso  de su batallón, con sede en Torrejón de Ardoz (Madrid), se circunscribe a Madrid, Castilla-La Mancha  y Extremadura, “todo un orgullo para alguien que como yo es de Ciudad Real y puede ocuparse de reforzar la seguridad de mi comunidad autónoma”.

Precisamente esta semana su batallón ha tenido oportunidad de ejercitarse y de paso contribuir a paliar los efectos del temporal en Daimiel. Pero no ha sido idea suya, “fueron autoridades de Castilla-La Mancha las que lo sugirieron”, explica.

Como quien dice un recién llegado a la UME, el teniente coronel Del Hierro se define como un militar de acción, en sus palabras. “de unidades más operativas”. En su currículo están destinos en unidades de las Brigadas Paracaidistas y la Legión, todos ellos exigentes en lo físico como lo es la Unidad Militar de Emergencias de la que le atrae la posibilidad de trabajar de manera más directa en ayudar a los ciudadanos.

“No he estado destinado en la UME hasta ahora así que, con humildad, creo que tengo que aprender todavía de mis hombres, ellos están muy rodados y tienen mucha experiencia, espero conseguirlo en poco tiempo”.

Para ello se ha preparado en estos últimos años. Su empleo previo ya como teniente coronel ha sido el cuartel general de la OTAN en Norfolk (Virginia), Estados Unidos, en el que ha estado trabajando “en el ámbito de los planes y de la estrategia”  y se ha dedicado a desarrollar capacidades de “enfoque integral”, traducido del inglés, “y que no es ni más ni menos que coordinar a todos los actores que intervienen en un conflicto o  emergencia, de manera tal que al final todas las herramientas que participan en la resolución de conflictos o emergencias, ya sean militares o organizaciones no gubernamentales, para aplacar esa situación. Y eso me ha venido muy bien para esta unidad dónde lo que hacemos es coordinarnos con todos los mecanismos civiles”, apostilla.

También en el que define como “centro pensador de la OTAN” ha aprendido de las experiencias de los americanos en el mundo de las emergencias “que es mucha”, refiere, sobre todo de cómo respondieron en el caso del huracán Katrina que inundó Nueva Orleans.

Teniente de infantería desde 1989 ( Se formó  en la Academia General Militar de Zaragoza en la que ingresó en 1984) el teniente coronel Del Hierro también participó en la guerra de Irak en el año 2004. También una dura misión aunque en su recuerdo no ha quedado tan marcada como su intervención en Bosnia. “Me pilló en Irak cuando se ordenó la retirada de nuestro Ejército”.
En Irak servía en la Legión. “Nos ordenaron el regreso en un plazo de tiempo reducido y en el marco de la seguridad necesaria y como yo era el jefe de la célula de planeamiento me tocó coordinar a los componentes del Cuartel General para hacer un plan de repliegue y sacar de allí a las fuerzas españolas. Más que un reto peligroso fue un reto de tipo intelectual”. Aunque no entró en combate dice que sí hubo situaciones de peligro por parte de las fuerzas hostiles que había en la zona en la que tenían que desenvolverse con medidas de protección: casco, chaleco antifragmentos. “Miembros de mi unidad sí entraron en combate”.

Al final recuerda que “fuimos capaces de plantear un repliegue exitoso que no nos costó ninguna baja en los recorridos de Irak a Kuwait, todo fue una labor de equipo en las que también fueron importantes las directrices que nos dio nuestro general de entonces que fueron muy diligentes y muy certeras. No hubo ninguna desgracia”.

Si se le pregunta si entendió esa guerra la respuesta es muy militar: “Nosotros como militares que somos no entramos en disquisiciones de ningún tipo para nada. Somos militares y estamos para actuar dónde y cuándo nos dicen”.

Pero en la carrera militar del teniente coronel de Ciudad Real, también casado con una ciudarrealeña y padre de cuatro hijos, hay operaciones que califica de “bonitas” y que han marcado un antes y un después en él como persona, tanto por la misión como por la huella que le ha quedado de África.

En 2006, destinado en la Legión, fue a la República Democrática del Congo, “lo recuerdo como una experiencia muy bonita en el marco de la Unión Europea y consistía en ayudar al desarrollo de las primeras elecciones libres en aquel país, entonces tuve la suerte de ir desplegado a la capital  Kinshasa y aquello me impactó”. “Me causó mucho efecto ver la enorme pobreza y pese a ello la enorme alegría de los habitantes de la capital que no acogieron con sonrisas. Pese a su extrema pobreza y que compartían con entusiasmo lo poco que tenían”. Del Congo  recuerda la labor de los misioneros, en especial de las monjas españolas.

 

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De la República del Congo, país en el que el teniente coronel participó en una de las misiones más gratas de su carrera como militar: ayudar al desarrollo de unas elecciones democráticas libres, guarda  algunos de los mejores momentos y anécdotas de su trayectoria.

Uno de los recuerdos más divertidos fue el encuentro de los rudos legionarios españoles (entre los que se desenvolvía él) con una congregación de monjas españolas que hacían una “encomiable labor” en los suburbios de la capital.

“Resulta que las monjas tenían el vehículo averiado , un todoterreno muy importante para desplazarse por allí porque sólo hay caminos, y nos pidieron ayuda. Teníamos un legionario mecánico muy bueno que llevaba como diez o doce años entre ruedas y arregló el coche de la monjita. Al día siguiente llegaron otras dos o tres  religiosas de otras congregaciones diferentes con el mismo problema: coche averiado, y también les arregló las averías. Al poco tiempo vinieron de nuevo y esta vez nos preguntaron si sabíamos arreglar lavadoras, algo que también hizo nuestro compañero, un tío muy avispado pero también rudo al que empezamos a llamar con sorna ‘el mecánico de Dios”.