La ciencia la hacen personas sencillas como Gómez-Cambronero

S. Ruipérez Ciudad Real

De Manzanares, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Wright State University de Ohio, es reconocido por su investigación contra el cáncer.

La ciencia la hacen personas sencillas que se dedican a la investigación dice el doctor Feliú, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha en el campus de Ciudad Real.

Una definición que va en plena consonancia con el doctor Julián Gómez- Cambronero, una eminencia internacional en el campo de la medicina en la investigación del cáncer de mama, cuyo curriculum gana enteros, si cabe, cuando advierte que es natural de Manzanares y que  regresa a su localidad natal siempre que puede, cada uno o dos años.

Gómez Cambronero, que impartió ayer una conferencia en la Facultad de Medicina, es un hombre afable, preocupado y ocupado por su imagen, atento y con una clara vocación docente e investigadora.Salió de España en 1986 con una tesis doctoral en Ciencias Químicas bajo el brazo, animado y respaldado por su mujer Teresa, “ella es importante porque siempre me animó, esto nunca lo hubiera hecho solo, lo hicimos juntos y jóvenes”, apunta.“Recuerdo mi amor por la ciencia desde que tenía 8 años”, asegura al tiempo que se muestra convencido de que los entornos rurales fomentan la admiración hacia la ciencia y la naturaleza.

Explica, este manzanareño, que  la bioquímica es el estudio del funcionamiento del organismo y el cuerpo humano a nivel químico y molecular, “es lo que hace que el corazón lata, que   funcione”.

 

Base química o molecular

También está convencido de que la sensibilidad, la empatía o los sentimientos deben tener una base química o molecular “pero eso no lo vemos en el microscopio, habrá que descubrirlo en los ojos de las personas”, apunta.
En 1986 era  difícil hacer una carrera científica en España y Julián se marchó para ampliar conocimientos a Estados Unidos, “era complicado volver, me ofrecieron ser profesor en la Universidad y me quedé”, explica al tiempo que subraya que no ha perdido el contacto con su país, ni con sus raíces.
También destaca que en España ahora hay centros punteros en los que se hace investigación a nivel internacional.

Desafortunadamente no conoce a fondo la Facultad de Medicina, pero sí aplaude y se reconoce “impresionado” por el curriculum que han desarrollado los profesores .

“Es una labor encomiable la que han hecho, me impone respeto y me produce orgullo el poder contar con una Facultad como esta, con este profesorado y un alumnado que pone de manifiesto que es una facultad viva”.
Las conversaciones con los amigos por la noche en una cafetería o en la calle, las relaciones sociales y por supuesto la gastronomía son sus añoranzas.