Jesús Fernández: la “cogobernanza” ha funcionado, pero las comunidades “a veces hemos necesitado más amparo”

Noemí Velasco Ciudad Real
Jesús Fernández Sanz, consejero de Sanidad en Castilla-La Mancha / Clara Manzano

Jesús Fernández Sanz, consejero de Sanidad en Castilla-La Mancha / Clara Manzano

El consejero de Sanidad afirma que el Gobierno de Castilla-La Mancha, al igual que Castilla y León, pidió al Ministerio la ampliación del 'toque de queda' a las 8 de la tarde, aunque "sin tanto ruido"

La cogobernanza entre el Gobierno Central y los autonómicos ha sido una de las señas de identidad en la lucha contra el Covid en España. Como consecuencia de la descentralización de las competencias en materia de sanidad, propia del sistema autonómico español, el Gobierno de Castilla-La Mancha, y en concreto, la Consejería de Sanidad, han sido los grandes “protagonistas”.

El consejero de Sanidad valora que “ha sido bueno” para las comunidades autónomas haber podido compartir “todas las decisiones en el Consejo Interterritorial de Salud”, con hasta cuatro reuniones a la semana, e incluso en los foros de presidentes que hubo en la ‘primera ola’, en los que participó con el presidente Emiliano García-Page.

Castilla-La Mancha fue partidaria de la ampliación del ‘toque de queda’

Ahora bien, Jesús Fernández Sanz confiesa a Lanza que ha echado en falta “a veces”, sobre todo desde que terminó la ‘primera ola’, “un mayor protagonismo del Gobierno Central para cierta toma de decisiones”, y pese a que “en general” está “muy contento” de las medidas tomadas en conjunto, admite que “a veces hemos necesitado más amparo”.

En el mismo día que el Tribunal Supremo anula la decisión del Gobierno de Castilla y León de adelantar el ‘toque de queda’ a las 8 de la tarde, por el recurso interpuesto por el Gobierno de España, Jesús Fernández Sanz confiesa que, “sin tanto ruido”, el Gobierno de Castilla-La Mancha también lo pidió al Ministerio. Partidario de la medida, porque “reduce las horas de movilidad”, el consejero afirma que se podía haber aplicado “en la etapa más difícil de la tercera ola”.

La incidencia marca la desescalada

Asimismo, desde el pasado 11 de febrero, Castilla-La Mancha comenzó la “desescalada” en las restricciones impuestas para frenar los contagios, con la apertura de la hostelería con limitaciones y con el fin del confinamiento perimetral de los municipios. Jesús Fernández Sanz apunta que “estamos en un descenso de datos claramente”, ya que el índice de contagios en estos momentos, que es el número de personas que contagia un enfermo, es de 0,60, cuando “hace 12 días estábamos en 1,20”.

Los datos “son buenos”, pero el viernes pasado todavía había 390 casos por cada 100.0000 habitantes de incidencia acumulada. Hasta que Castilla-La Mancha no baje “de los 200 o 250 casos no estaremos en condiciones de seguir bajando las medidas”, añade, al mismo tiempo que hace un llamamiento a la ciudadanía para que actúe con “responsabilidad”.