La Confederación del Guadiana insta a ahorrar agua en las comarcas dependientes de los acuíferos

Belén Rodríguez Ciudad Real
Un pato en una de las zonas no encharcadas de las Tablas de Daimiel, en las que empieza a notarse la falta de lluvias / Clara Manzano

Un pato en una de las zonas no encharcadas de las Tablas de Daimiel, en las que empieza a notarse la falta de lluvias / Clara Manzano

El organismo de cuenca conmina a activar planes de emergencia o en caso de pueblos de menos de 20.000 habitantes reducir el abastecimiento humano y uso industrial un 10%. Alcázar, Manzanares-Membrilla, Valdepeñas-Santa Cruz de Mudela, y los campos de Montiel y Calatrava, las comarcas más afectadas. Este verano el abastecimiento humano está garantizado en toda la provincia

La escasez de lluvias de invierno en el Alto Guadiana y las pocas perspectivas de mejora a quince días vista, dibujan un escenario poco halagüeño para afrontar los meses más cálidos del año en Ciudad Real, por lo que la Confederación acaba de dar el primer toque de atención a la ciudadanía: hay que ahorrar agua, sobre todo en las poblaciones cuyos consumos dependen casi exclusivamente de los acuíferos.

Es el caso de las comarcas de Alcázar de San Juan, Manzanares-Membrilla, Valdepeñas-Santa Cruz de Mudela y las mancomunidades de Campo de Calatrava y Montiel, en situación de “alerta”, según el Informe de Seguimiento de Sequía que ha hecho público este martes la Confederación del Guadiana.

Reducir un 10% el consumo de agua

En estas zonas se pide a los municipios y mancomunidades que redacten o activen sus planes de emergencia, y en caso de localidades de menos de 20.000  que reduzcan un 10% los consumos industriales y de abastecimiento, o preparen la potencial puesta en marcha de las captaciones de movilización.

No hay riesgo de desabastecimiento

“No  hay problemas para el abastecimiento humano este verano, tenemos las reservas al 43%, lo que no está nada mal para el año hidrológico que llevamos, pero hay que estar preparados para un escenario peor”, explica Samuel Moraleda, presidente de la Confederación.

Los riegos, en la misma línea que el año pasado

Los riegos (el plan 2018 de masas subterráneas se prorrogó en diciembre para 2019) apenas se van a reducir, y si lo hacen será “mínimamente”, indica Moraleda, y en comunidades que dependen de aguas superficiales, cuyas propuestas se decidirán definitivamente en la comisión de desembalse de primeros de abril.

Lo que sí hará la Confederación es ser más estricta en el control que se hace del uso del agua, “para que nadie consuma más de lo que tiene concedido”.

Las Tablas no han recurrido aún a sus pozos

En cuanto a la situación del parque nacional de las Tablas de Daimiel, que podría recurrir a la batería de pozos de emergencia que se prepararon después del incendio de turberas de 2009, no ha sido necesario. “La dirección del parque no ha cursado una petición en este sentido, y sé que aunque no es la idónea, hace quince días recibió aportes importantes de agua del río”.

Llamamiento a la responsabilidad

En este mes de marzo es algo mejor la situación del sistema de abastecimiento de Ciudad Real y su comarca, La Torre-Gasset, que está en “prealerta”, el embalse de Peñarroya o las Lagunas de Ruidera, “hay cierta garantía en estas zonas, pero conviene hacer un llamamiento a la responsabilidad de la población”.

En un año hidrológico normal (de octubre a octubre) el Alto Guadiana recoge unos 450 litros de lluvia por metro cuadrado. En lo que va de este las lluvias han sido de 140, lo que indica  “escasez”, pero no sequía prolongada, una situación en la que por el momento no está la provincia de Ciudad Real, que vive de la notable recuperación de los embalses y las masas de agua el año pasado.