La ermita de San Juan de Almagro recupera su espectacular camarín

Enrique Herrera disertó sobre el sentido de este tipo de espacios

Francisco J. Otero
Ciudad Real

Los camarines, elemento exclusivo del mundo hispánico, tienen algo, sino bastante, de teatrales, en el sentido de que buscaban sorprender e impactar al fiel, según explicó el profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha Enrique Herrera en la inauguración de la rehabilitación del camarín de la ermita de San Juan. Herrera, almagreño, del barrio donde se ubica la ermita, contextualizó el espacio que ayer se presentó ante un público que abarrotó San Juan. Lo hizo después de que el presidente de la Hermandad de Jesús de las Tres Caídas, José Manuel Ruiz, diera cuenta de los trabajos realizados para abrir el camarín 150 años después.

Herrera dejó claro que los camarines son hijos de la Contrarreforma, una reivindicación de las imágenes, que se sitúan en alto. El fiel las ve desde abajo, majestuosas, en un espacio trascendente, especialmente cuando las baña la luz del sol a través de un “transparente”, normalmente una ventana, que no solo servía para dejar pasar la luz, sino que permitía ver a la imagen desde fuera, para que rezara el creyente y para que la imagen protegiera la localidad. Hay que tener en cuenta que los camarines no eran espacios abiertos a todo, ya que no se trataba de lugares litúrgicos, sino de culto.

Herrera elogió “el cuidado con el que se ha llevado a cabo esta rehabilitación”. Ciertamente, el resultado fue del agrado de los presentes que tras la conferencia y la actuación de un cuarteto de saxofón de Valdepeñas pudieron examinar de cerca cómo ha quedado el camarín, que fue de Nuestra Señora de los Remedios y que es, ahora, de Jesús Nazareno.

Trabajos

Los trabajos, que comenzaron el pasado 30 de agosto, han consistido en el arreglo de los tejados, la renovación del cableado general, la recuperación del suelo y el techo originales, eliminando los añadidos que tenía, subiendo así el techo un metro, la recuperación de la ventana que estaba tabicada y la realización de catas para conocer cuáles eran las pinturas originales. Todo ello siempre con la asesoría de una restauradora. Además, la Hermandad ha decorado el espacio con dos lámparas que se encontraban en San Bartolomé. cortinas, espejos, un cuadro de Pablo Alfaro y una cruz de mayo antigua.

A la inauguración asistieron numerosas autoridades locales, entre ellas el alcalde de la localidad, además de representantes de una hermandad de Hellín y dos de Malagón.