La falta de plantas certificadas hace peligrar las ayudas a la reestructuración del viñedo

Asaja ha pedido una prórroga para la finalización de los planes que terminan el 31 de julio

J. Y.
Ciudad Real

La escasez de plantas de injertos de numerosas variedades de uva blanca y alguna de tinto en los viveros está haciendo peligrar las ayudas de los planes de reestructuración del viñedo y que los viticultores de Castilla-La Mancha y la provincia no puedan concluir sus expedientes para recibir la subvención.

La tensión se agudiza entre productores y responsables de los semilleros una vez que se ha consignado un claro desequilibrio entre la oferta y la demanda tras cuatro meses del inicio de la nueva campaña de plantación.

Los portavoces de los semilleros piden que “no se descargue toda la culpa sobre nosotros” y organizaciones como Asaja ha solicitado una prórroga de los plazos para poder cerrar las gestiones y obtener la certificación de las plantaciones.

La propia Consejería de Agricultura ve “conveniente realizar una moratoria” para poder realizar estas operaciones con plantas injertadas de las variedades Graciano, Airén, Garnacha tintorera, Bobal, Pedro Ximénez, Monastrell y Tinto de Pampana Blanca. En un breve comunicado publicado en la página web de la Junta de Comunidades bajo la firma de Tirso Yuste, director general de Agricultura y Ganadería, constatan que la demanda de material certificado ha sido superior a la oferta.

Reponer y plantar

El director del Instituto de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha (IVICAM), Félix Yáñez, explicó que el ciclo de plantación y enraizamiento de viñedo, bien para reponer plantas o cuando se ejecutan los derechos de replantación para poner nuevas viñas, precisa de un tiempo determinado, por lo que si el mercado está desabastecido de planta injerto, los viticultores no podrán desarrollar estos trabajos y no llegarán a tiempo a cerrar sus expedientes en el último año de los planes para el periodo 2010-2013.

Precisamente, ya hay presupuestada una partida inicial de 65,6 millones de euros en reestructuración del viñedo en Castilla-La Mancha para la campaña del presente ejercicio.
Yáñez apuntó que la falta de plantas se debe, principalmente, a la importante subida de precios de la uva de la pasada campaña (sobre todo de la variedad airén), y a la falta de previsión tras años en los que la demanda de dichas plantas era baja.

El investigador señaló que hay sistemas tecnológicos en los viveros que aceleran el crecimiento vegetativo de la planta a través del control de las condiciones climáticas, aunque después deben aclimatarse a las nuevas condiciones ambientales para ser plantadas definitivamente. 

Igualmente, explicó que la permanencia de una viña se alarga entre 30 y 50 años, tiempo en el que se puede estar reponiendo vides dañadas o con poca producción.
Respecto a los titulares del régimen de derechos de plantación de viñedos, cuyo plazo se acaba de prorrogar por el Parlamento Europeo hasta 2030, “han aumentado desde octubre” por la subida de las cotizaciones de la uva y el vino.

Tensión

De su lado, David Marcos dibujó un panorama “tenso” entre la red de viveros y los viticultores.  “Hay tensión entre los agricultores que no van a poder tener las plantas y no es justo que descarguen su ira sobre nosotros”, reconoció el representante de Viveros Provedo en Castilla-La Mancha.

En su opinión, además del encarecimiento de la uva, confluye en la falta de oferta que “sea el último año de reestructuración” y que la tendencia de compra de material vegetal en las últimas campañas “haya sido a la baja”.

Por ello, las previsiones pretendían ajustarse a estas estimaciones y, sorpresivamente, se han disparado.

Marcos lamentó que “haya agricultores que no recibirán la planta y no podrán terminar los trámites de los planes de reestructuración para recibir la subvención, y otros que no podrán plantar”. En concreto, cifró en 5.000  hectáreas de las 10.000 solicitadas de variedades blancas que se quedarán sin plantas, es decir, “el 50 por ciento de la superficie demandada no podrá ser abastecida”, explicó.

Con este escenario, Asaja argumentó recientemente que la ausencia en los viveros de las variedades más solicitadas “no debe ser un motivo para que los viticultores de la región queden excluidos del programa”. De este modo, instó a la Consejería de Agricultura a que negocie en las instituciones comunitarias un aplazamiento en beneficio de los productores castellano-manchegos.

No ha habido especulación

David Marcos destacó que los viveristas no hayan “especulado” con los precios de las plantas injertos para viñas, aunque las condiciones del mercado hayan sido favorables a dicho intereses comerciales y empresariales.

El también ingeniero agrónomo explicó que la planta se vende a un euro “y nadie la ha puesto a dos, por ejemplo” porque el objetivo no es dañar a sus clientes.

En este sentido, reiteró que “nosotros también somos víctimas” porque las previsiones se hicieron a la baja, a tenor de los resultados de anteriores campañas.
“Hasta ahora no nos habían solicitado mucho airén”, la variedad que desde hace cuatro meses es la más demandada.