La familia de una de las víctimas del cura del seminario de Ciudad Real recurrirá la sentencia

Belén Rodríguez Ciudad Real
Rodrigo García, abogado de la familia del menor que va a recurrir al TSJCLM /J.Jurado

Rodrigo García, abogado de la familia del menor que va a recurrir al TSJCLM /J.Jurado

El abogado Rodrigo García considera que hubo intimidación en uno de los supuestos de abuso sexual por el que fue condenado, y persigue que se eleve la calificación a “agresión sexual”

La familia de uno de los nueve menores víctimas del cura del seminario de Ciudad Real Pedro Jiménez, condenado a penas que suman 22 años y ocho meses de cárcel por abusar sexualmente de ellos, va a recurrir la sentencia de la Audiencia Provincial de Ciudad Real.

Más allá del efecto reparador del fallo, que ha dado plena credibilidad al testimonio de los chavales -única prueba de cargo contra el sacerdote-, los padres de uno de los tres que ejercieron la acusación  pretenden que en al menos uno de los supuestos se le condene por agresión sexual, y no por abuso por prevalimiento, como determinó el tribunal.

Lo intimidó para que se desnudara

Rodrigo García, el abogado de las familias, ya ha presentado el recurso que se trasladará al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. Entiende que el sacerdote obligó al menor, que entonces tenía menos de 14 años, a desnudarse en su presencia a cambio de no contar a sus padres que lo había pillado con tabaco, “ahí no hubo abuso, sino agresión sexual”.

El sacerdote no ha presentado recurso aún

Quien todavía no ha presentado recurso (está en plazo) es el cura, que ha defendido su inocencia públicamente desde que se saltó el escándalo, en el invierno de 2016, y mantiene que la Iglesia católica y en concreto el Obispado de Ciudad Real se precipitó al apartarle del ejercicio del sacerdocio e imponerle que se recluyera en un convento (algo a lo que se ha negado).

Dos años de cárcel por cada delito

Pese a lo abultada de la pena final, Jiménez ha sido condenado a veinticinco meses de cárcel por cada uno de los delitos de abuso sexual por los que fue condenado (una veintena).

La sección primera de la Audiencia Provincial consideró probado que su actitud no se limitó a un hecho puntual o aislado, sino que la mantuvo durante dos cursos académicos hasta que algunos chicos, de entre 11 y 14 años entonces, hablaron y pusieron el caso en conocimiento de la psicóloga del seminario.

68.040 euros de indemnización

El tribunal de la Audiencia que juzgó el caso en ocho sesiones a puerta cerrada el pasado diciembre, impuso además multas que suman 68.040 euros y fijó una indemnización por daños morales de 18.000 euros (2.000 para cada menor).

La sentencia, muy contundente aunque inferior en penas a lo solicitado por las acusaciones (sumaban 40 años), considera probado prácticamente todo el relato de hechos que hicieron fiscalía y acusación particular, en base al testimonio de los chicos.

Se valora el testimonio de los menores

La sala valoró “la persistencia en la incriminación” del relato de los chicos. Algunos incluso reconocieron que la primera vez que les pasó ni siquiera fueron conscientes de que estaban siendo víctimas de abusos.

El tribunal considera probado que Pedro Jiménez, de 35 años, mantuvo un contacto muy estrecho con los menores que lo acusan, todos ellos alumnos de la ESO del seminario en los cursos 2013-2014 y 2014-2015.

El joven sacerdote era su tutor y por tanto la persona que los acompañaba en el día a día, tanto en lo académico como en lo personal, incluido su cuidado y vigilancia entre las ocho de la mañana y las once de la noche.