La fotografía en el sector nupcial se congela hasta 2021

Los efectos de la pandemia del coronavirus ha impactado negativamente en el sector, que ha visto como se ha caído su agenda casi al 100%

El sector de la fotografía de eventos familiares, especialmente bodas y comuniones, es uno de los más afectados por la crisis del coronavirus. La actividad está anulada casi en su totalidad para la presente temporada, y por tanto los ingresos económicos serán inexistentes.

Sus profesionales (en la región podría haber dos centenares) resisten y confían en recuperar la dinámica en 2021 casi por partida doble: al asumir los eventos aplazados y celebrar los nuevos.

Hablan de miedo e incertidumbre ante posibles rebrotes y para ellos el futuro profesional «está abierto». Por ahora, se están reinventando con nuevas líneas de negocio que, paradójicamente, están ligadas a los efectos de la pandemia. Se trata, en concreto, de captar e inmortalizar los inquietantes y, a su vez, reconfortantes, reencuentros familiares.También hay quien quiere atrapar bajo la mirada de la cámara el proceso de embarazo, reforzar la imagen corporativa de sus pequeños negocios o poner ante el objetivo la venta de su casa y así poder optar por espacios más abiertos tras meses de encerramiento.

Igualmente, las comuniones se están empezando a reactivar, tras haber sido desplazadas a los meses de septiembre, octubre y noviembre. Pero tanto fotógrafos, como familias y autoridades religiosas las encaran con mucho cuidado por si vuelven las restricciones en la movilidad o simplemente porque los niños crecen, se nota en los trajes, y las fechas están cerradas con pies de barro.

Impacto negativo en la crisis sanitaria

Se trata de una actividad, según el presidente de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Castilla-La Mancha (Afocam), David Torres, muy lastrada, al estar directamente ligada a la restauración. Se trata de un canal muy penalizado durante el estado de alarma, que ha experimentado uno de los impactos más negativos de la crisis sanitaria.

Torres lamenta la “retracción” del sector, sobre todo nupcial, tanto por la incertidumbre ante las relaciones personales en las celebraciones como por la caída de la demanda. De esta manera, lamenta que los profesionales fotógrafos, la mayoría autónomos y con «importantes inversiones en equipos», tengan que seguir haciendo frente a los gastos con “cero ingresos”.

Lo que sí tiene claro todo el colectivo, recuerda este portavoz, es el cumplimiento escrupuloso de las medidas de seguridad y el uso de mascarillas, compromiso para el que piden complicidad con los fotografiados.

Ganas de coger las cámaras

David Copado, en su estudio de Poblete / Clara Manzano

David Copado, en su estudio de Poblete / Clara Manzano

David Copado, uno de los fotógrafos más punteros de bodas en Ciudad Real, se muestra contento porque tenía “muchas ganas de coger las cámaras y agarrar los equipos para tomar fotografías”.

Privilegiado y expectante, filmó el segundo enlace religioso en la provincia, todavía en estado de alarma (fue el pasado 20 de junio), y asegura que el escenario, con los mismos protagonistas y menos invitados, fue de alguna manera anómalo por la necesidad de cumplir las normas de seguridad.

Su principal conclusión, relata, es que una conmemoración tan emotiva “no es compatible” con ningún tipo de restricción. La presencia de mascarillas, la ausencia de abrazos o la limitación de los contactos personales es un hándicap a la hora de grabar y congelar momentos únicos.

“Mi estilo es muy documental, cuento lo que hay”, y con la nueva normalidad “es difícil captar emociones”.

Ha sido una isla en una temporada con el trabajo “suspendido” hasta el año que viene. Desde febrero hasta octubre, el año se presentaba en positivo, pero la extensión e incidencia de la Covid-19 ha trastocado planes y ceremonias matrimoniales.

Se ha visto obligado a centrarse en la agenda y trasladar la mayoría de las cerca de 50 bodas que tenía comprometidas (tiene dos equipos) al calendario de 2021. A priori, “solo vamos a celebrar seis o siete” porque “todas tienen su plan B” y no descarta que «terminen aplazadas».

Así, por ahora Copado no podrá ‘disfrutar’ del “estrés del día de la boda”, ni de las entre 12 y 14 horas de tensión en un ambiente “festivo, emotivo y alegre”. “Eso se echa de menos”, aduce.

El fotógrafo ha tenido que aplazar a nuevas fechas la cincuentena de bodas previstas / Clara Manzano

El fotógrafo ha tenido que aplazar a nuevas fechas la cincuentena de bodas previstas / Clara Manzano

Los ingresos también están en el déficit, que intenta equilibrar en su balanza económica con algunos trabajos encargados por empresas o familias “que no tenía previstos”. Percibe, igualmente, la prestación extraordinaria por caída de beneficios y de actividad, para seguir haciendo frente a los gastos laborales (estudio, materiales, personal,…).

El futuro a un año es más prometedor para Copado y sus colegas, pero “no me quedan fechas para doblar el volumen” de bodas. Sí aprovechará, según dice, para “aumentar los trabajos los fines de semana” siempre que la incertidumbre no siga coartando las celebraciones.

En la actualidad, a la hora de ‘explotar’ los reencuentros familiares “la gente tiene miedo” porque “hay quienes se han quedado sin trabajo o están en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) y no pueden hacer un gasto”. En su opinión, es una gran oportunidad “para congelar” los momentos únicos en la desescalada.

Fotografía familiar y social

Laura Ruperto y Antonio González de Huelva son los miembros de Luzgrafía / Clara Manzano

Laura Ruperto y Antonio González de Huelva son los miembros de Luzgrafía / Clara Manzano

Es un tipo de historias que los profesionales de Luzgrafía, Laura Ruperto y Antonio González de Huelva, intentarán contar en imágenes.

La pareja de fotógrafos también está viviendo momentos delicados por el desplome de proyectos, y por ello se están reinventando con la ampliación de su espectro dentro de la fotografía familiar y social que ejercitan con gran éxito.

Las bodas y comuniones, suspendidas y aplazadas a fechas “lo más alejadas” al inicio y final de la pandemia, son el grueso que trabajan.

Ya han hablado con las parejas de las 23 ceremonias que tenían anotadas en su agenda para este 2020. La inmensa mayoría han sido desplazadas a 2021, con el deseo de novios y familiares de que se acaben las medidas de seguridad. “No quieren, señalan, que los invitados lleven mascarillas o que haya limitación en los aforos”, actualmente al 75% dentro de los locales y sin pista de baile. Aunque nadie sabe cómo evolucionará la crisis sanitaria.

Más activo está el sector de las comuniones, ahora en plena reactivación con las primeras sesiones al aire libre para los reportajes previos a la celebraciones religiosas del próximo otoño.

Respecto a los encuentros sociales, un tipo de fotografía “no muy estandarizado”, será una nueva línea que “nos gustaría poder captar”, sobre todo en el caso de los mayores, el colectivo más castigados por el virus, y sus familiares.

Los dos fotógrafos han registrado una gran caída de actividad / Clara Manzano

Los dos fotógrafos han registrado una gran caída de actividad / Clara Manzano

Será otra de las líneas que ayudará a reparar su economía maltrecha, derivada de la situación “incierta que vivimos”.

Los gastos de producción del servicio son los mismos, mientras que los ingresos están ausentes desde el día en que se decretó el estado de alarma, el 14 de marzo. “Ese sábado empezábamos la temporada con una boda y las autoridades obligaron a suspenderla”, recuerdan.

Durante el confinamiento, apenas han trabajado, con algún encargo puntual, y tan solo han estado centrados en atender llamadas y reorganizar las agendas de eventos y del fotomatón que también gestionan. En concreto, narran, han recolocado las bodas, dando prioridad a las de 2020, cuyas parejas “ya habían confiado en nuestro estilo, de fotografía de autor”.

González de Huelva y Ruperto han tenido que tirar de ahorros, además de percibir las ayudas públicas por la pandemia previstas para el colectivo, aunque “no es solución”. Lo mejor, a juicio de ambos, “es tener ingresos”, conscientes de que el trabajo “está esperando”, tan solo en un impás por una causa de fuerza mayor.

Ambos miembros de la pareja profesional y personal también cuidan al 100% el cumplimiento de las normas de higiene, con el uso de gel hidroalcohólico, la puesta de mascarillas y la cita previa en el estudio para garantizar la distancia de seguridad.

Tres bodas en Madrid

Marcos Rey trabajando en una boda/ Lanza

Marcos Rey trabajando en una boda/ Lanza

Marcos Rey también lamenta la situación de la actividad de la fotografía profesional, en la que “está todo parado”. En su caso, con solo tres bodas a celebrar de la treintena prevista. Y todas en Madrid.

La opción más abrumadoramente elegida en la provincia, comenta el fotógrafo ciudarrealeño, ha sido el emplazamiento de la fecha a 2021. “Las parejas no se han desanimado, las han pospuesto para el año que viene”.