La Justicia anula el deslinde del Guadiana

Lanza Daimiel
Imagen del Guadiana a su paso por Daimiel en 2014

Imagen del Guadiana a su paso por Daimiel en 2014

El Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ha dado la razón a los propietarios de las tierras entre el molino de Zuacorta y el de Molemocho. “Se ha avalado lo que teníamos claro, que eso es nuestro”, señala Jesús Pozuelo, uno de los afectados por este histórico litigio. La Confederación Hidrográfica del Guadiana no ha recurrido la sentencia.

30 años después el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ha vuelto a darle la razón a los propietarios de las tierras que la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) pretendía recuperar como Dominio Público del Guadiana. La sentencia señala que esas fincas no pertenecen al Estado, anulando de facto el proceso de apeo y deslinde que se anunció en 2016 entre los molinos de Zuacorta y Molemocho, en plenos Ojos del Guadiana. “Se ha avalado lo que teníamos claro, que eso es nuestro”, señala Jesús Pozuelo, expresidente de la desaparecida comunidad de regantes daimieleña y uno de los afectados por este histórico litigio.

La diferencia con respecto a la sentencia de 1990 es que entonces el caso llegó hasta el Tribunal Supremo que, cuatro años, después consideró que el primer tramo de los Ojos del Guadiana pertenecía al Estado. La Sala Tercera del Supremo dictaminó que “tanto si era río, como si era laguna, como si constituía zona mixta de río y laguna, la conclusión es siempre la misma, a saber: que el cauce o lecho es siempre de dominio público, pues los ríos y las lagunas lo son”, añadiendo que el hecho de no hubiera agua en la zona “no cambia la conclusión anterior”.

Ahora, una vez publicada la sentencia, la Confederación ha desistido de presentar un recurso en el plazo que tenía habilitado. De esta manera, “el proceso ha acabado”, entiende Pozuelo, que también indicaba que la sentencia condena a la CHG a pagar las costas. “Puede que nos devuelvan parte del dinero que nos hemos gastado, pero no nos van a resarcir del desasosiego de estos tres años”, señalaba.

Según el relato de Pozuelo, además de los informes presentados por la defensa de los propietarios, la sentencia ha valorado las conclusiones del perito judicial que nombró la sala y que “ha fallado a favor a nuestro”. “Se quería hacer ver que estas tierras eran cauce del Guadiana con datos sacados de la manga como el de que el Azuer aportaba 111 metros cúbicos por segundo al Guadiana”, relata. Pozuelo no niega que “hay momentos donde el río se desborda, pero después las aguas vuelven a su cauce”. Lo importante, a su juicio, es que “estas tierras se están cultivando desde los tiempos de Mari Castaña”, precisando que, en su caso, han pasado por manos de “siete propietarios diferentes desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, como hemos podido demostrar”.

Por último, Pozuelo dice, y cree que habla también en nombre del resto de propietarios, que no habría ningún problema en que ese tramo de los Ojos del Guadiana se integre dentro del Parque Nacional de Las Tablas, como defienden varios colectivos ecologistas. “Lo que no puede ser es que no haya indemnizaciones”, y ponía como ejemplo lo que sucedió cuando se construyó la presa de Puente de Navarro y toda la zona de Las Cañas pasó a forma parte en el parque. “Si esto es de interés general, se puede hacer lo mismo. Todo tiene un precio”, concluía Pozuelo.