La Mancha, el corazón de una Comunidad

Joaquín Muñoz Coronel Ciudad Real
Molinos en el Cerro Calderico de Consuegra / Lanza

Molinos en el Cerro Calderico de Consuegra / Lanza

Ciudad Real, la más manchega de las cinco provincias con dos parques nacionales, uno natural, dos paradores y 6 vinos protegidos

La Mancha geográfica ocupa la parte central de cuatro de las cinco provincias que conforman Castilla-La Mancha, eso es bien sabido. Pero es la provincia de Ciudad Real la que mayor parte alberga de esa mancha geográfica. Un hecho que, no por ser harto conocido, deja de llenar de orgullo a los ciudadrealeños de sus veinte mil kilómetros de superficie. Y el comienzo del otoño acaso sea una excelente ocasión para que los que nos visitan conozcan algo más de esta tierra… La que a Don Quijote prestó su apellido, y que de él recibió a cambio fama mundial. Porque, para que españoles y extranjeros lo sepan y lo asuman, ésta es la verdadera patria de Don Quijote.

Cualquiera diría hoy, que Castilla-La Mancha -aquella Castilla La Nueva que incluía a Madrid y excluía a Albacete, justo al contrario que ahora- ha tenido que pagar durante siglos la alcabala de estar situada en el centro de la Península. Tierra de paso siempre -y mucho más en el tiempo actual de las prisas y del paso más rápido que nunca-, quizá haya tenido que padecer con mayor intensidad y con menor ventaja, el ir y venir de una España casi siempre empeñada, ora en la huida, ora en la persecución. Decimos tierra de paso siempre… Pero hoy, contrariamente Castilla-La Mancha es otra cosa.

Aunque atravesada por la Alta Velocidad ferroviaria, y las carreteras de alta capacidad más llanas y mejor planificadas, quizá esos continuos sobresaltos han llegado a forjar en el crisol una clase especial de españoles, dotados también de una especial generosidad, fiel reflejo de los cuales son las figuras de Don Quijote y Sancho… Consecuentemente, estas tierras manchegas son hoy un potente imán para llegar rápido, y detenerse sin prisa.

Decía el escritor tomellosero Francisco García Pavón (24/09/1919,  es decir, hace ahora cien años justos), que “La Mancha viste un humilde traje pardo que a veces la hace pasar desapercibida”. Hoy, el futuro de La Mancha encara otros horizontes, largos, amplios como los de sus llanuras, pero limpios también como los del purísimo azul de su cielo.

Arropada por las comunidades de Castilla y León, Madrid, Aragón, Valencia, Murcia, Andalucía y Extremadura, -es decir a un paso de todo-, el cerco al que desde siempre ha estado sometida, ha condicionado profundamente la manera de ser de sus gentes, forjando el carácter de los manchegos, que por cierto no son nada introvertidos. Esa situación de privilegio en el centro geográfico, configura a La Mancha como una realidad extraordinariamente unitaria, dentro de su enorme diversidad.

Cualquiera de las cuatro provincias que participan geográficamente de La Mancha (no la Comunidad Autónoma, integrada por cinco, como hemos dicho), hacen gala de rincones naturales aún inéditos, junto a zonas monumentales de gran nombradía universal. Dos de sus capitales Toledo (1986, ciudad imperial) y Cuenca (1996, ciudad fortificada en las alturas) son Patrimonio Mundial de la Humanidad, ahí es nada…

Muchos y muy variados son los paisajes que moldean este pedazo de geografía española, que queda defendido por las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana. La Mancha es la más extensa comarca de España, de las más representativas, de las de más acusada personalidad, y desde luego de las más conocidas en el ámbito internacional.

Lagunas de Ruidera, uno de los principales atractivos turísticos de la provincia / Lanza

Lagunas de Ruidera, uno de los principales atractivos turísticos de la provincia / Lanza

PARAÍSO DE TURISMO INTERIOR

Entre los espacios naturales más significativos de La Mancha –en invierno y en verano-, las populares Lagunas de Ruidera, protegidas bajo la fórmula de Parque Natural, rosario de 15 ensoñadoras lagunas que vierten de una en otra las aguas recién nacidas del río Pinilla, que más adelante configurarán el Guadiana. Y que ahora, tras las lluvias de septiembre, están en un momento inigualable. Y queremos reseñar igualmente el también Parque Natural Valle de Alcudia y Sierra Madrona , en el extremo sur de la provincia, fronterizo con la provincia de Córdoba.

Pero tampoco hay que olvidar el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, encharcamiento natural de los ríos Guadiana y Cigüela, que no atraviesa tan envidiable situación. A decir verdad, el Parque se encuentra en difícil situación, con un encharcamiento inferior a las 100 hectáreas, sobre un total posible cercano a las 2000… Esperemos que las deseadas lluvias otoñales muden el lamentable estado. Como segundo Parque Nacional de la provincia, a caballo entre Ciudad Real y Toledo, el Parque Nacional de Cabañeros, el ejemplo más auténtico de bosque mediterráneo. Que estos días es magnífico escenario de la ‘berrea’ del ciervo o venado.

En La Mancha podemos realizar la Ruta de los Molinos, haciendo el recorrido por los conjuntos singulares de Alcázar de San Juan y Campo de Criptana (C. Real), Mota del Cuervo (Cuenca), y Consuegra (Toledo). O recorrer otras localidades y lugares de amplias resonancias quijotescas: Argamasilla de Alba, El Toboso, la Venta del Quijote… o Infantes en el mismísimo Campo de Montiel… En cada momento comprobaremos, como dice la canción, que hay “mucho vino, mucho pan, mucho aceite y mucho tocino”. Y suaves ondulaciones que quiebran la llanura, y lomas que, arrancando de la Mesa de Ocaña, se adentran en los Montes de Toledo. También pueblos blancos, horizontales… distanciados… llenos de olivares y verdes viñedos…

El recuerdo de Don Quijote y Dulcinea nos acompañará siempre… Mientras, y entretanto, nos salen al encuentro poblaciones como Tembleque, Corral de Almaguer, el Toboso y Mota del Cuervo. Ya en el Campo de San Juan, Pedro Muñoz, Campo de Criptana, Alcázar de San Juan, Villafranca de los Caballeros (con interesantes lagunas), y Camuñas (con peculiar Fiesta del Corpus). Y también Manzanares, Tomelloso, Socuéllamos…

La acuñada como Ruta Don Quijote –convenientemente dotada y señalizada en 2005-, nos hará pasar por pueblos como Consuegra (que fuera sede del Gran Priorato de San Juan, con castillo y molinos); Madridejos -por donde pasó Don Quijote camino de Puerto Lápice-, población del más puro estilo manchego, pórtico de la provincia de Ciudad Real, lugar de pintoresca belleza e interesantes Ventas; Herencia, con calles blancas perfectamente alineadas, y monumentos como la iglesia de la Merced, fundada por don Juan de Austria, prior de la Orden de San Juan en 1650; Alcázar de San Juan, importante centro de comunicaciones, con edificios religiosos, palacios, quinterías, mansiones solariegas, Torreón del Gran Prior, Cerro de los Molinos… y azulejos romanos que acreditan su antigüedad. Artesanía de cerámica y madera. Y buenos vinos y tortas de Alcázar

Campo de Criptana. Molinos de viento/Lanza

Campo de Criptana. Molinos de viento/Lanza

MOLINOS DE LA MANCHA

Campo de Criptana es una pintoresca villa, de calles blancas y empinadas con típicos patios y el Pósito Real. Aunque en 1752 según el Marqués de la Enseñada tenía 34 molinos censados, y hoy queda en pie menos de una docena, merece la pena la visita al Cerro de la Paz, y a las próximas ermitas y santuarios. Artesanía de cerámica, cuero madera, metales, muñecas y textiles.

Pedro Muñoz, población dotada de un grupo de pequeñas lagunas de belleza y considerable interés ecológico, es sede de la Fiesta del Mayo Manchego. Artesanía de metal, madera, cuero, textiles y joyería.

La visita a El Toboso resulta obligatoria, en donde se conserva la Casa de Dulcinea, con interesante museo quijotesco, y la mayor colección de Quijotes del mundo en todas las lenguas. El general Dupont, en la Guerra de la Independencia, se negó a bombardearla por parte de los franceses, para no pasar a la historia como ‘el hombre que había destruido la patria de Dulcinea’. Todo un dechado de poesía…

Argamasilla de Alba conserva la prisión en la que estuvo Cervantes (Cueva de Medrano), donde es tradición que comenzó la escritura de El Quijote, y se imprimió el Quijote de Ribadeneyra (1863, y recientemente reeditado). Además encontramos la Casa del Bachiller Sansón Carrasco, e interesantes esculturas de personajes del Quijote, obras del recordado Cayetano Hilario. Atravesada Argamasilla por el Canal del Gran Prior, en sus proximidades se encuentran el castillo, santuario y el embalse de Peñarroya.

Tomelloso, con eslogan tan significativo como ‘manantial del vino’, ofrece una remota idea de la cantidad y calidad de los caldos que allí se elaboran. Abundosa en cuevas bajo cada casa antaño protagonistas y guardianas de sus vinos, tiene singulares paisajes, curiosos museos, numerosas bodegas, y buenos restaurantes. Allí tiene mando en plaza la mayor cooperativa vinícola del mundo, Virgen de las Viñas… Ahora con idénticas aspiraciones en su moderna almazara de buenos aceites de oliva. Población importante y prometedora, cuenta con el Museo del Carro, con la construcción típica del bombo, y ha sido patria chica de los pintores Antonio López Torres y Antonio López García, además de Francisco García Pavón, entre otros intelectuales.

Mota del Cuervo –la Mota-, población conquense muy manchega, cuenta con casas señoriales y la bella estampa de los molinos de viento. Por fin, Belmonte, dominada por la impresionante mole de su castillo -levantado por Juan Pacheco, primer marqués de Villena-, aunque también cuenta con la Colegiata y el Palacio del Infante don Juan Manuel. Alfarería tradicional, mueble rústico, forja, taxidermia y textiles.

Durante todo el itinerario, habrá muchas ocasiones para entrar en contacto con la cocina manchega de más honda tradición, la que se inspira directamente en El Quijote: gachas, migas, pistos, duelos y quebrantos, tiznaos, perdices en escabeche o estofadas, cochifrito, tojunto y otros platos.

Los alojamientos de la zona también son numerosos, y económicamente asequibles. Habida cuenta de la continua mudanza en cantidad y calidad de nuevos establecimientos, lo más adecuado en realizar la consulta previa en las Oficinas de Turismo de Castilla-La Mancha, Infotur.

Imagen del castillo de  Calatrava la Nueva / Miguel Ángel Blanco de la Rubia

Imagen del castillo de Calatrava la Nueva / Miguel Ángel Blanco de la Rubia

CASTILLOS Y PLAZAS

Numerosos viajeros prerrománticos atravesaron nuestro país (Locker, Laborde, Russelll…), a los que seguirían Richard Ford, Borrow, D’Aulnoy, Doré o Davilliers por nuestra Mancha, llegando a alabar sus paisajes, sus gentes y sus castillos. Quizá el ejemplo más notable (de castillo) sea el de Alarcón, en la provincia de Cuenca, entre cuyos torreones Don Juan Manuel dio a luz El Conde Lucanor… Y donde vivió parte de sus aventuras el enigmático Enrique de Aragón, Marqués de Villena, autor del primer tratado de gastronomía en castellano (Arte Cisoria)… Pero hay muchos más castillos, que habrá que ir redescubriendo.

Tampoco faltan las grandes fortalezas monásticas, como el Sacro-Convento de Calatrava la Nueva en la provincia de Ciudad Real, que fue sede de la poderosa Orden de Calatrava… o la de Uclés, cabeza de la Orden de Santiago, en la provincia de Cuenca. Y he ahí la joya renacentista del Palacio del Marqués de Santa Cruz -por cierto Archivo de la Marina de España-, don Álvaro de Bazán, en la ciudadrealeña localidad de Viso del Marqués. También es la zona pródiga en Plazas Mayores, lugar clave donde siempre bulló la historia, y donde late el pulso de las villas y ciudades. Mercados, foros y ágoras, plazas de toros…  escaparate de todo… Las hay hermosísimas en La Mancha, como las de Almagro, La Solana, Ocaña, Tembleque, San Carlos del Valle

En muchos casos, forman parte de evocadores conjuntos urbanos que se prodigan por toda la geografía regional, y que han llevado a la declaración de conjuntos monumentales. Además de la inigualable Toledo, citaremos ejemplos como las ciudades de Almagro y Campo de Criptana en Ciudad Real. En cuanto a la oferta de actividades culturales, tampoco escasea. Citaremos tan sólo, -habida cuenta de que es algo muy al alcance del viajero-, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, durante todo el mes de Julio.

Pisto manchego

Pisto manchego

COCINA DE SABORES NATURALES

Algunas de las materias primas -como el azafrán, el aceite de oliva virgen, el vino, el cordero y la perdiz roja, únicos en el mundo- han configurado a lo largo de siglos, la oferta gastronómica de Castilla-La Mancha. Una cocina, si se quiere, de escasa elaboración y de supervivencia, como corresponde a las necesidades de un pueblo, que se ha dedicado tradicionalmente al pastoreo y la agricultura…

Pero ha tenido sin embargo esa cocina, la mayor difusión que imaginarse pueda gracias al segundo libro más traducido después de la Biblia: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, que se nos antoja un completo y original recetario de cocina. Más de un centenar y medio de comidas o formas de preparar los alimentos, aparecen en la inmortal obra de Cervantes. Pese – o quizá por eso- a la época de hambre en que se escribió, tan sólo hay tres o cuatro capítulos en los que la comida no esté presente.

Pero en cuestión de platos preciso es reseñar, que las diferencias que caracterizan a los pueblos de La Mancha son escasas. Puesto que las materias primas son las mismas, la calidad de los productos similar, y la manera tradicional de prepararlas, también. El pisto, asadillo, el cordero manchego, moje o mojete, el ajo morado, las flores manchegas, hojuelas, melón piel de sapo o la sangría son platos y productos muy generalizados. Aun así, a modo de resumen, sin que pretendamos una lista exhaustiva, y sin que sea posible establecer una sutil línea de separación, recorremos las diversas provincias manchegas.

Las preparaciones de la cocina de Albacete más características, son los galianos o gazpachos manchegos, a base de sus peculiares tortas cenceñas, y el componente de carne de caza. Migas y gachas de harina de almorta, el ajo mataero, que se prepara el día de la matanza, guisos de caza (principalmente perdiz). Y el popular atascaburras (a base de bacalao), el ajomataero o ajopringue… En repostería, flores manchegas, delicias de Almansa, suspiros de Albacete o Miguelitos de la Roda, entre otras, y como bebida característica la cuerva y el zurracapote, cuyos ingredientes son agua, azúcar, limón, vino y frutas maceradas.

Prácticamente, todas ellas podemos encontrarlas en los pueblos de La Mancha. Y en la provincia de Ciudad Real, el popular pisto manchego, el tiznao o somallao -a base de bacalao y pimiento seco y asado-, gachas de harina de almorta, aceite, ajos, y ‘tropezones’ de chorizo y torreznos, huevos a la porreta -con cebolla- mojete y salpicón, el revientalobos, y el conejo a lo tojunto, que dicen fue inventado por las encajeras almagreñas... Naturalmente, sin olvidarnos de las berenjenas de Almagro, del revientalobos… y las tortas de Alcázar, arrope, mostillo y flores de sartén para el postre.

El plato más señero de la provincia de Cuenca es el morteruelo, a base de hígado de cerdo, carne de gallina o caza y numerosas especias. Merecen también mención los zarajos -tripas de cordero fritas y enrolladas en un sarmiento-, el ajoarriero a base de bacalao y ajo, sus famosos champiñones. El alajú, postre típico compuesto por almendra, miga de pan y miel, envueltas en una oblea, y el resoli como licor, completan lo más afortunado de la carta conquense.

Finalmente, hablemos de Toledo, en donde la perdiz estofada es el plato más emblemático, cocinada a fuego lento y convenientemente aderezada. El cochifrito, la sopa de ajo y la de almendra, carcamusas, venado en salsa, judías con perdiz, truchas en escabeche, tortilla a la magra, migas, sopa de cangrejos... De postre, entre un amplio recetario, el famosísimo e inigualable mazapán toledano.

Imagen de un viñedo en Ciudad Real / Lanza

Imagen de un viñedo en Ciudad Real / Lanza

INTERMINABLE LISTA

Pero hablemos de una casi interminable lista de productos castellanomanchegos de calidad diferenciada. Y aquí incluimos a los Vinos con Denominación de Origen Protegida (Denominaciones de Origen y Vinos de Pago), Vinos con Indicación Geográfica Protegida,   Productos Agrícolas-alimenticios con Indicación Geográfica Protegida, Marcas Colectivas, Figuras de Calidad Compartidas con otras Comunidades Autónomas, y otras Figuras en Tramitación.

He ahí las 4 Denominaciones de Origen de esta Comunidad en aceite de oliva (Alcarria, Campo de Calatrava, Campo de Montiel, y Montes de Toledo).

O estas 5 DD.O bien variadas: Arroz de Calasparra y Jamón de Guijuelo (compartidas con otras CCAA), Azafrán de la Mancha, Miel de la Alcarria, y Queso Manchego. Este último es único en el mundo, 100% de oveja manchega y con una maduración mínima de 60 días, aunque se considera semicurado si tiene entre 2 y 6 meses; curado entre 6 y 12, y muy curado si sobrepasa el año. En ambos casos puede ser artesano (elaborado con leche cruda) o industrial (procedente de leche pasteurizada).

O las 8 Indicaciones Geográficas Protegidas, IGP’s: Ajo morado de Las Pedroñeras, Berenjena de Almagro, Cordero manchego, Cordero Segureño (IGP Compartida), Carne de Ávila (IGP Compartida), Mazapán de Toledo, Melón de la Mancha y Pan de Cruz de Ciudad Real (Aunque hay otras clases de calidad diferenciada).

Además de otras 8 Figuras: Agricultura Ecológica, y Marcas Colectivas Aceite Campos de Hellín, Aceite Sierra de Alcaraz, Aceite Valle de Alcudia, Cebolla de La Mancha, Cordero de la Alcarria, la llamada Raza Autóctona y la Especialidad Tradicional Garantizada, ETG, Jamón Serrano (Compartida).

A día de hoy son 25 los productos agrícolas-alimenticios amparados por algún tipo de protección de calidad (a los que habrá que añadir los 23 vinos como luego veremos). Pero otras inclusiones vendrán más adelante (Judía pinesa de Malagón, Albaricoque moniquí o búlida, Espárrago verde del Tajo de Guadalajara, Miguelitos de La Roda…).

Imagen del Parador de Almagro

Imagen del Parador de Almagro

MÁS CONTRASTES

Los contrastes de Castilla-La Mancha son grandes en su variada artesanía (alfombras, blondas, cerámicas, damasquinados, navajas, tallas…); en sus fiestas (carnavales, festivales medievales, de teatro, fiestas del Corpus, Semana Santa, tamborradas…); en sus vinos, sus restaurantes, y hasta en sus hoteles… Incluidos los ocho Paradores de Alarcón, Albacete, Almagro, Cuenca, Manzanares, Oropesa, Sigüenza y Toledo (dos de ellos alojados en castillos, otros dos en conventos, uno aprovecha un antiguo palacio, y tres son construcciones de nueva planta). Y sin que olvidemos la nueva figura bautizada por la Junta de Comunidades para sus homólogos regionales con el nombre de Hospederías, algunas de ellas ya en marcha.

Pero si los contrastes de Castilla-La Mancha fueran poca cosa… Si sus inolvidables paisajes no tuviesen suficiente ‘gancho’… En caso de que sus fiestas no atrajesen lo suficiente… En el supuesto de que sus vinos (en la escala de los 8 a los 14 grados) no ‘tirasen’ lo bastante… Es precisamente esa enorme variedad -al alimón entre el paisaje y el paisanaje-, lo que convierte a Castilla-La Mancha en irremediablemente atractiva.

Mesones y ventas, castillos y palacios, ríos y lagunas, interminables llanuras e intrincadas montañas, las setas más buscadas, la pesca y la caza más perseguida, las tradiciones más ancestrales, el folclore mejor conservado, el teatro más internacional, las empresas más innovadoras, las mayores bodegas del mundo… Y junto a todo eso, el omnipresente espíritu de Don Quijote y Sancho.

Y como con pan y vino se anda el camino, Castilla-La Mancha atesora muchos caminos para no cansarse, ya que en cualquier recodo nos espera una mesa bien surtida, con unos excelentes y bien cuidados vinos. Tal es la cantidad, variedad y calidad de los caldos que hoy en día se producen -amparados bajo todas las figuras de calidad imaginables-, que lo mejor es que el viajero elija, de entre una cada vez mejor surtida carta de blancos jóvenes, recios tintos de crianza, reserva, gran reserva, y hasta espumosos. Incluyendo en este apartado a los ‘cuevas’  de Villanueva de Alcardete entre los espumosos, y a los brandis de Tomelloso entre los destilados. Pero vayamos al detalle.

Copas de vino / Lanza

Copas de vino / Lanza

MUCHO VINO Y MUCHOS VINOS

Ciertamente, Castilla-La Mancha toda es un ‘manantial del vino’. Nada menos que el 50% de toda la producción española sale de esta Comunidad Autónoma. Pero una enorme cantidad de vino, sólo igualada por la variedad y calidad de los caldos, que se encuentra amparada y protegida a lo largo de 20 apartados, como veremos.

Estamos en la Comunidad Autónoma con mayor número de vinos protegidos de toda España (20, seguida de Cataluña con 12), siendo Ciudad Real la que ostenta el mayor galardón provincial igualmente de todo el país. Son 6 los vinos ciudadrealeños tipificados y amparados por alguna protección (Dehesa Carrizal, DO Mancha, DO Valdepeñas, Pago Vallegarcía, Pago Vicario y Vino Tierra de Castilla). He aquí su encuadre regional:

9 Denominaciones de Origen (Almansa, Jumilla, La Mancha, Manchuela, Méntrida, Mondéjar, Ribera del Júcar, Uclés y Valdepeñas).

-9 Pagos Vitícolas  (Calzadilla, Campo de La Guardia, Dehesa del Carrizal, Dominio de Valdepusa, Finca Élez, El Vicario, Los Cerrillos, La Jaraba, Vallegarcía).

1 IGP del Vino (Vino de la Tierra de Castilla)

1 IGP Colectiva, la toledana Cueva de Villanueva de Alcardete… Toda una colección inigualable… Aunque –concedo- lo mejor es que el viajero elija, de entre una cada vez mejor surtida carta de blancos y afrutados jóvenes, recios tintos de crianza, y hasta refrescantes espumosos que no pueden llamarse ‘Cava’ como en Almendralejo, Valencia, Rioja o Cataluña… Algún día habrá que ‘enderezar el entuerto’ y ‘desfacer el agravio’, que por el momento ha tenido su contrapunto en el toledano calificativo de ‘Cueva’ en la Villa Nueva de Alcardete. En cualquier caso, el viajero siempre se sentirá ‘a lo grande’.

Para comer y beber, son en total nada menos que 45 los nombres sobre los que recae una especial atención y control, la ‘calidad diferenciada’ que ampara y protege la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Con tan buenos mimbres, no podemos sino hacer excelentes cestos… Entre ellos, entre los productos, hay algunos compartidos con otras Comunidades Autónomas, como las DO Jumilla con Murcia, DOP Guijuelo con Salamanca, DOP Arroz de Calasparra con Murcia, IGP Carne de Ávila también en Toledo, y Vino de la Tierra de Castilla.

Cereal en el campo manchego / Elena Rosa

Cereal en el campo manchego / Elena Rosa

Y MUCHO MÁS BAGAJE

Aún más sorpresas. Precisamente una legislación muy reciente del gobierno autonómico, promete una serie de ayudas para conseguir que todos estos alimentos -de calidad probada aunque de producción y alcance muy limitados-, puedan tener una trazabilidad y un acceso puntual al consumidor, a través de los denominados ‘canales cortos’. Todos ellos podrán llegar a nuestras mesas, y todos ellos posibilitarán una mejor calidad de vida de sus productores más rurales…. Quizá la Mancha vacía pueda comenzar así a llenarse…

En cualquier caso, y por fortuna, lo más grande de Castilla La Mancha no se ve… Lo más grande en La Mancha, no es su permanente y evocador pasado, ni la infinitud de sus paisajes. Tampoco el purísimo azul de su cielo, ni el cegador resplandor de su Sol… ni las omnipresentes figuras de Don Quijote y Sancho… Esta grandeza indiscutible, se halla impresa en el corazón del millón de habitantes, que están mucho más cerca de lo que parece… Y que invitan al viajero que transita por esta tierra de paso, a realizar una detenida e inolvidable visita para conocerla.

Concluiremos este trabajo parangonando el conocido latinajo del gran Julio César en el 47 a.C., tras la batalla de Zela. Pero nos importa mucho transformar aquel Veni, vidi, vici, por este otro de Vine, vi y amé. Pues eso… También las fiestas de Castilla-La Mancha –típicas, tipificadas, curiosas, únicas y tradicionales, que otro día estudiaremos- suponen una excelente excusa para venir. Aunque tal vez convenga conservar un punto de memoria: “Si vas a la Mancha no te alborotes… porque vas a la tierra de Don Quijote”… Ya lo previene y advierte la famosa canción popular.