La música en el «aula virtual» que ha traído el Covid

Noemí Velasco Manzanares

Tres profesores de Manzanares hablan del gran empujón que ha tenido el "aula virtual" en tiempos del coronavirus. Docentes de colegios, institutos y conservatorios han tenido que diseñar materiales digitales y utilizar las videollamadas para realizar correcciones en una disciplina tan práctica como es la música. Algunos como Patricia Nieto-Márquez han diseñado novedosas propuestas didácticas como el 'Cuentaóperas' o las partituras en movimiento con arreglos digitales sobre la historia de la música. Es el aspecto positivo que sale de una pandemia que ha afectado en gran medida a la educación

El cierre de los colegios y la docencia ‘online’ ha transformado en los dos últimos meses el aprendizaje. Si ha sido todo un reto para el estudio de asignaturas como lengua, matemáticas o inglés, mucho más para música, asociada como ninguna a la práctica. Tres docentes de Manzanares hablan del gran empujón que ha tenido el “aula virtual” en tiempos del coronavirus.

La implantación de las TIC ha ido in crescendo en los últimos años, el uso de las tabletas, ordenadores y materiales digitales cada vez es más habitual, pero los programas curriculares que cerraron colegios, institutos y escuelas de música a principios de curso para nada estaban preparados para la docencia digital y a distancia. Los profesores han hecho una carrera de fondo para adaptar contenidos y material.

Cuentos virtuales para hacer accesible la ópera a los niños

Patricia Nieto-Márquez, maestra en el colegio Félix Grande de Tomelloso, reconoce las grandes limitaciones que ha tenido para enseñar música a sus 250 alumnos de primero a sexto de Primaria. “En mi clase cantábamos, hacíamos percusión corporal, hacíamos juegos de escucha y concursos con las clasificaciones de los instrumentos”, explica. Todos estos ejercicios han sido imposibles de realizar a distancia.

Eso sí, los docentes no se han dado por vencidos, y el “cuentaóperas” y los karaokes de partituras diseñados por Patricia son una buena muestra. Solo hace falta una profesora con vocación para que los niños aprendan qué es la ópera a distancia y se diviertan. Con el “cuentaóperas” de ‘Don Giovanni’ de Wolfgang A. Mozart el género es accesible para los más pequeños.

El video, que está colgado en Youtube, empieza con una presentación de la obra, el tipo de ópera y los personajes principales, entre ellos, el barítono Don Giovanni y Anna la soprano. Con voz en off como narradora, Patricia cuenta la historia, con dibujos de cada personaje sobre un fondo que simula una hoja de cuaderno y mientras suena la música original.

Desde la perspectiva de que “la música llega más fácil a los niños cuando está asociada a la palabra”, Patricia señala que el “cuentaóperas” pretende que el alumnado aprenda lo que es la ópera clásica y que entienda el argumento de una obra cumbre mientras que lo escucha como si fuera un cuento. La maestra ha diseñado todo, excepto la música original.

Karaokes para flauta con sonidos digitales

Entre crucigramas, sopas de letras, y enlaces a videos para cantar y bailar, otra de las genialidades de Patricia han sido los karaokes para flauta con partitura en movimiento. En este caso ha contado con la colaboración de Eduardo Gallego, profesor de la Escuela de Música de Manzanares y director de la banda de la Asociación Músico-Cultural Julián Sánchez Maroto.

En este caso, la partitura transcurre a través de diferentes pantallas, de fondo suena parte de la música original y sobre ella la melodía que tiene que seguir el alumno. A cargo de los arreglos musicales ha corrido Eduardo, que reconoce que ha aprovechado la cuarentena para aprender a hacer producciones a través de sonidos digitales, que te permite tener “una orquesta virtual en tu casa” y “manejarla a tu antojo” de forma fiel a la realidad.

Los karaokes de partituras no son una novedad, aunque el formato está muy perfeccionado. Patricia señala que “es un recurso atractivo” para el aprendizaje del lenguaje musical y al mismo conocer la historia de la música, pues con sus partituras pretenden abarcar desde la música clásica, al folclore, la música actual y las bandas sonoras.

Ya tienen colgada la canción de la conocida serie de televisión ‘Juego de tronos’ y la ‘Cantiga de Santa María nº 100’. Además, pronto subirán ‘La flauta mágica’ y un tema de The Beatles. Todas las grabaciones, ideales para alumnos de Primaria y Secundaria, incluyen la imagen del compositor o una fotografía asociada. “Los resultados son buenos”, reconoce Eduardo.

Lo que supone lidiar con herramientas digitales y familias

El “teletrabajo” no ha significado para los profesores unas vacaciones, de hecho, Patricia alude al aumento de la carga de trabajo. “En estos momentos yo puedo echar todas las horas que quiera”, apunta. A pesar de que los programas curriculares estaban diseñados desde principios de curso, Patricia señala que han tenido que “reprogramar”.

Así pues, el profesorado ha tenido que seleccionar contenidos, crear materiales adaptados y tiene que realizar un estricto seguimiento del alumnado, además de presentar planes quincenales, de acuerdo a las últimas instrucciones de la Administración. Los profesores se han tenido que poner al día con aplicaciones como Zoom para hacer videollamadas grupales o Drive para compartir documentos.

Todo no ha quedado ahí, pues los docentes además han tenido que lidiar con las familias, para las que en demasiadas ocasiones la carga de tareas ha sido complicada de seguir, debido a la conciliación de la vida familiar y laboral. “Nosotros mandamos una pequeña parte, porque en el colegio trabajamos muchísimo más, y es difícil avanzar a la distancia”, comenta.

Ante esta situación el nuevo curso será difícil. Patricia afirma que, “si en condiciones normales en el inicio cuesta arrancar, que los niños se acostumbren al trabajo, ahora va a ser mucho más, porque va a haber alumnos que han estado 6 meses sin hacer nada del cole”. “Hay familias a las que el coronavirus les ha afectado a nivel de salud o laboral, con situaciones complicadas, y niños de los que no tenemos noticia”, afirma.

En vez de repasar, al principio tendrán que trabajar contenidos sin dar y consolidar los enseñados en el curso 2019/2020, y en medio de todo, la Administración planea turnar a los niños de manera presencial y telemática. Patricia confiesa que “va a ser complicada la historia”, si por la mañana tienen que dar clases presenciales y por la tarde atender a los alumnos de la vía telemática.

En las escuelas de música utilizan hasta la videollamada de Whatsapp

Pero el “aula virtual” no solo ha llegado a los colegios, institutos y conservatorios, sino también a las escuelas de música. Miguel Ángel García Mezcua, saxofonista de Manzanares, ha tenido que aprender en las últimas semanas a dar clases por videollamada a sus 24 alumnos de la Escuela de Música de Membrilla.

Desde el principio ha intentado mantener la misma rutina del curso presencial con herramientas online. Existen pocas plataformas de videollamada que no conozca, pues utiliza desde Sype, Zoom y Dúo, a Whatsapp. Los alumnos más pequeños, a partir de 8 años, son los que mejor se han adaptado, aunque reconoce que, con los alumnos mayor de 60, “la situación es más complicada”.

La clave está en dar “flexibilidad de horarios” para adaptarse a las circunstancias, aunque corres el riesgo de “dar clases toda la semana, a todas horas”, aparte de adaptarse al nivel de uso de las redes sociales de cada alumno. Miguel Ángel envía un primer video donde interpreta la partitura que tiene que estudiar el alumno, a veces junto a videos de acompañamiento o arreglos.

Después, el alumno interpreta el ejercicio por videollamada y escucha en directo la corrección. Si no controla las aplicaciones, el alumno tiene que enviar el ejercicio por video y luego el profesor lo rebota mientras que indica las correcciones. “Es un trabajo mucho más laborioso y nos ha costado un proceso largo de adaptación hasta que nos hemos acostumbrado”, apunta.

Las correcciones de colocación y postura son difíciles de forma online, pero este tiempo ha dado lugar a “casos extraños”. Por ejemplo, Miguel Ángel señala que algunos alumnos han empezado a evolucionar de forma más rápida, porque “se sienten más cómodos al tocar en casa”, y en general, a los adultos les ha venido muy bien tocar encima de grabaciones.

Canceladas las audiciones de final de curso, Miguel Ángel señala que como muestra de adaptación a los tiempos se realizarán a través de la televisión de Membrilla. Los niños han preparado las partituras, cada uno con la claqueta para ir al mismo tempo, y después las fundirán para que suenen como un conjunto. Así pues, el profesor reconoce que, “sin duda, el aspecto más positivo, es que nos hemos soltado mucho con las herramientas digitales”, por ejemplo, con la edición de video.

La responsabilidad de los profesores con los alumnos que se presentarán a pruebas de acceso

Casi por “compromiso moral” con los alumnos de lenguaje musical de la Escuela de Música de Manzanares que se presentarán a las pruebas de acceso al conservatorio ha seguido con las tutorías Eduardo Gallego, a pesar de que con el cierre de las clases los despidieron. Los afectados eran 8 de los más de 100 alumnos que tenía, estaban muy avanzados, pero ha sido importante apoyar la preparación, para que no quedaran descolgados.

La plataforma gratuita Google Classroom, que él ya utilizaba en el Grado Superior de conservatorio, ha sido estratégica en su caso, para la entrega de tareas y los videos de corrección con observaciones. Permite la simulación de exámenes, con respuestas cortas o tipo test, por lo que ha sido efectiva. Los alumnos están “bastante contentos”, porque con el confinamiento han tenido más tiempo para estudiar.

Bandas dispuestas a reinventarse en ensayos y conciertos

Parados también están los ensayos de la banda Julián Sánchez-Maroto de Manzanares, por las restricciones propias del estado de alarma. Eduardo es “optimista”, y dice que diferentes estudios apuntan a que el potencial de los instrumentos de viento para proyectar el virus “no es tan peligroso como aparentan”. Espera reanudar las clases este verano, con un protocolo propio de “desescalada”.

Con la intención de “reiventarse”, Eduardo advierte que, si las autoridades sanitarias no permiten grandes concentraciones de músicos, existen otros formatos, como los ensembles. “Ya estamos planeando proyectos”, apunta Eduardo. Incluso, tiene en la cabeza buscar “nuevos emplazamientos, como más espacio para el público y para nosotros”, porque las distancias de seguridad habrá que mantenerlas.

Realizar los conciertos de feria será complicado, pero la banda espera recuperar los de barrio al aire libre que tradicionalmente realiza en abril y mayo. Eduardo está convencido de que van a poder realizar las actuaciones previstas, incluida la que tienen programada en Martos (Jaén) para septiembre. El primer paso será recuperar los ensayos para esta banda de entre 60 y 80 músicos, muchos de los que han continuado con su formación a través de la docencia online como alumnos de conservatorios.