La primavera árabe es un cambio como “el de la caída del muro de Berlín”

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La primavera árabe es “un cambio radical, similar a lo que vivió Europa del Este con la caída del muro de Berlín”, comentó ayer el profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante, Ignacio Álvarez-Ossorio, para quien este “movimiento transformador” es un “cambio tan importante como el acceso a las independencias nacionales en los años 40 y 50 cuando se constituyeron los países árabes”.

primavera árabe es “un cambio radical, similar a lo que vivió Europa del Este con la caída del muro de Berlín”, comentó ayer el profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante, Ignacio Álvarez-Ossorio, para quien este “movimiento transformador” es un “cambio tan importante como el acceso a las independencias nacionales en los años 40 y 50 cuando se constituyeron los países árabes”. Álvarez-Ossorio, que participó en un encuentro sobre la situación en Siria organizado por Amnistía Internacional, considera que la primavera árabe es un cambio de gran calado y con implicaciones en el corto, medio y, sobre todo, en el largo plazo ya que “no se detiene con lo que hemos visto hasta ahora”, sino que, a su entender, “va a ser un movimiento transformador que cambie radicalmente la situación política, económica y social del mundo árabe”. Define este movimiento como “la lucha de los pueblos árabes por mayor democracia, libertades y, sobre todo, contra los regímenes autoritarios árabes que han regido los destinos del mundo árabe en los últimos 50 ó 60 años”. En algunos países se ha avanzado mucho, se han descabezado a los regímenes, legalizado los partidos que estaban ilegalizados y creado asambleas constituyentes, como es el caso de Túnez, mientras que en otros va “a trancas y barrancas” como en Egipto, donde este anhelo por transformaciones avanza, retrocede, vuelve a avanzar y “la calle tiene que movilizarse continuamente para evitar que la Junta Militar detenga esas medidas hacia la democracia”. También hay otros países donde ni tan siquiera ha habido movilizaciones populares, “lo que no quiere decir que no las vaya a haber”, y aquéllos en los que la situación está estancada e incluso va a una “deriva de conflicto, de guerra civil como es el caso de Siria”. En Siria, donde hay, a su juicio, un “gran consenso entre diferentes fuerzas”, como “jóvenes, sectores islamistas y también de izquierda, nacionalistas y liberales” que luchan por “poner fin” a una régimen dictatorial de 42 años, la situación es “muy delicada” ya que la “dictadura de Bashar al Assad, cada vez que aumenta la contestación, es más represiva”. Once meses En su intervención en la Facultad de Letras, Álvarez-Ossorio habló del contexto en el que surge la revuelta siria, similitudes con otras en el mundo árabe, cómo se está agrupando la oposición y cómo ha evolucionado una movilización que en marzo cumple ya once meses de alzamiento con cerca de cien mil víctimas. El profesor de Historia Contemporánea de la UCLM, Juan Sisinio Pérez Garzón, el refugiado político sirio-kurdo, Zinar Ala, y la coordinadora de AI, Charo Tapia, también participaron en un debate en el que se disertó sobre los posibles escenarios futuros de la crítica situación siria, “si se está a tiempo de una solución negociada o si por el contrario Siria va hacia una guerra civil y sectaria”. Actualmente, se está produciendo una “represión brutal del régimen”, sobre todo en algunos puntos como la ciudad de Homs, que está prácticamente asediada y con “utilización contra la población civil de armamento militar pesado lo que constituye un crimen contra la humanidad”, resaltó Álvarez-Ossorio, que indicó que, por ahora, la Comunidad Internacional “no está reaccionando” como debería a causa, entre otras cuestiones, del veto, por intereses económico-estratégicos en la zona, de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la Onu a una resolución de intervención similar a la de Libia. Por ahora, “todo parece indicar que la solución vendrá desde dentro, que va a ser la población la que tenga que hacer el mayor esfuerzo”, ayudada por la presión combinada de los países árabes, la Unión Europea y Estados Unidos. “Habrá que ver si esta presión surte el efecto de aislar al régimen sirio, le hace comprender que el precio a pagar es demasiado elevado y replantea su política, pero parece que está en un callejón sin salida puesto que el número de muertos es tan elevado y la represión ha sido tan cruenta” que el régimen no tiene mucha más opciones que la de que ·el presidente sirio, Bashar al Assad, abandone el poder”, opinó Álvarez-Ossorio. Junto a este encuentro en la Facultad de Letras, el grupo ciudarrealeño de Amnistía Internacional informará a los ciudadanos el sábado por la mañana en la plaza de la Constitución sobre la primavera árabe y la situación en Siria.